Dominio público

Opinión a fondo

Reflexiones urgentísimas sobre ‘els comuns’, Podem y la unidad de la gente

05 May 2017
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Albano Dante Fachín

Diputado del Parlamento de Catalunya y Secretario General de Podem Catlunya

“Decía Gramsci que ‘lo viejo se muere y lo nuevo tarda en nacer…
y en este claroscuro surgen los monstruos’….
Pues bien… Tenemos que ir con cuidado, no sea
que el monstruo seamos nosotros mismos”
(Oído en una asamblea de barrio)

 

El jueves 4 de abril Podem Catalunya anunciaba que no participaría en la asamblea fundacional de Un País en Comú, organizada por ICV, BeC y EUiA. El día 8 de abril se celebraba la asamblea y el 9 de abril la cuenta de Twitter de Podem Catalunya publicaba: “¿Que hará Podem Catalunya? Lo que ha hecho siempre: política desde abajo. ”

Desde entonces y hasta el pasado 28 de abril hemos celebrado un proceso mediáticamente silencioso pero muy rico en ideas y análisis. A lo largo de estas semanas, en decenas de encuentros en todo el territorio y de junto con los Círculos, hemos debatido y hemos analizado colectivamente el fallido proceso de confluencia con ICV, BeC y EUiA y hemos planteado los diversos escenarios de futuro que tenemos como organización.

Después de este proceso enormemente enriquecedor, quiero compartir algunas reflexiones. Unas reflexiones que hago como Secretario General de Podem Catalunya pero que quieren llegar a todas las personas que trabajan para construir una sociedad más justa. Unas reflexiones que se dirigen, humildemente, a la gente que hace vivir las mareas ciudadanas por la sanidad, la educación, las pensiones, a la gente que lucha en las puertas de los hospitales y de los CAPs, a la gente que construye medios de comunicación independientes, que lucha contra la corrupción, que defiende sus puestos de trabajo, que lucha contra la pobreza energética y que detiene el destrozo de nuestro medio ambiente. En definitiva, a todas las personas que luchan incansablemente para ver un cambio en nuestra sociedad y se preguntan por la mejor manera de conseguirlo. Espero que estas reflexiones sean útiles, que aporten respuestas y que, sobre todo, sirvan para abrir un debate que es imprescindible si no queremos caer, una vez más, en los mismos errores que tantas veces han impedido que se hagan realidad tantos y tantos anhelos de cambio.

Una idea estimulante

La idea era estimulante: “juntémonos todos y echemos a la derecha del 3%”. Desde Podem Catalunya siempre hemos visto que había que trabajar para construir una herramienta de cambio fuerte y plural.
Por eso, hace ocho meses, me presenté a las primarias a Secretario General con dos mensajes muy claros: 1) Hace falta unidad 2) Hay que construir esta unidad desde abajo.

Así, a lo largo de los últimos cuatro meses, hemos trabajado con ICV, EUiA y BeC para intentar construir esta “unidad”, el Nuevo Sujeto Político (de aquí en adelante NSP). Todos los participantes sabíamos que no sería un proceso sencillo. A pesar de ello, desde Podem Catalunya nos implicamos a fondo. Hoy, sin embargo, sabemos que esta construcción en este momento concreto no ha sido posible. ¿Por qué?

El control

Llegó el momento de decidir cómo se conformarían los órganos de dirección del NSP. La idea inicial de ICV, EUiA y BeC era “una lista de consenso”. Que cada partido ponga cuatro de los suyos y ya está. No haría falta ni siquiera votar, nos dijeron, ya que “todo el mundo” estaría. Un “todo el mundo” que en realidad quería decir “las cúpulas de los partidos”. Desde Podem dijimos que no podíamos aceptar eso. Nuestra disconformidad fue recibida con muchísima preocupación por parte de ICV, EUiA y BeC.

Una conversación que mantuve con un histórico dirigente implicado en este proceso a mediados de marzo fue reveladora. Le comenté que había que abrir al máximo la participación, que había que abandonar la lógica de cuotas de partidos, que los órganos debían ser elegidos de manera absolutamente abierta y sin tutelas. El histórico dirigente me contestó, textualmente, que “esto es un peligro y puede hacer que los órganos sean incontrolables”. ¿Incontrolables para quién? ¿Para los aparatos de los partidos? ¿Pero no se trataba, en definitiva, de que fuera la gente la que controlara, la que tomara las riendas de la política? ¿De verdad hemos olvidado tan rápido que quien hizo temblar el Régimen del 78 no fueron un pequeño grupo de políticos sino las miles y miles de personas “descontroladas” que ocuparon las plazas?

Vimos rápidamente que el ansia de control por parte de los aparatos de los partidos que a lo largo de 30 años habían tenido la representación exclusiva de la “izquierda alternativa” seguía intacta.

Cuando se veía que Podemos iba en serio en su intención de dinamitar los viejos mecanismos de “control”, aparecían los nervios. Cuando dijimos que no aceptábamos ninguna otra cosa que una participación abierta, sin “listas de notables”, se puso en marcha una lógica que debería hacer sonar todas las alarmas. “Muy bien –se nos dijo- si alguien no quiere estar en la ‘lista de consenso’ que no esté, que presente otra lista… a ver si puede competir con ‘la lista de Ada y Xavi’.

Sin duda, una manera de construir peligrosa. Por su poco recorrido y por su debilidad implícita. Confiar los procesos de construcción a base de imponer la fuerza mediática de un par de figuras es un desastre para la construcción colectiva y un desastre para las mismas figuras mediáticas. Utilizar los referentes construidos colectivamente en años de lucha como armas de imposición es la mejor manera de derrumbar estos nombres y estos liderazgos. Ada y Xavi son valiosos por su capacidad para construir a su alrededor, no por su capacidad de aplastar trabajo colectivo.

La forma es el fondo

Somos muchos los que recordamos a aquel joven de pelo largo recogido en una coleta que cruzaba “las líneas mediáticas enemigas” y, desde El Gato al Agua primero, y desde La Sexta después, lanzaba un mensaje muy sencillo pero de una potencia y una profundidades enormes: “ya está bien de que la política sea una carrera, ya está bien de que los partidos sean herramientas endogámicas, ya está bien de partidos financiados por los bancos, ya está bien de diputados cobrando 6000 € mientras el salario mínimo de un trabajador es diez veces más pequeño”.

Aquel mensaje sencillo pero profundo conectaba directamente con aquellas plazas que hicieron temblar los cimientos del régimen del 78 diciendo “No nos representan”. Un mensaje que conseguía llamar a la participación y la acción política a miles de personas que veían que, por fin, podían ser protagonistas de “la política”. Durante años, miles y miles de personas con ideas, con conciencia colectiva, con ganas de trabajar por una sociedad mejor, habían quedado arrinconadas ante unos partidos que pretendían, en exclusiva, ser “la voz de la gente” cuando, en realidad, eran estructuras cerradas, llenas de pasillos por los que se movía gente más preocupada por asegurarse un lugar en la siguiente lista electoral que por cualquier otra cosa.

Pablo Iglesias decía al final de Vistalegre II que “no nos podemos parecer ni en los andares a los partidos viejos”. Con todos sus límites, esta vocación de hacer las cosas diferentes, de luchar contra la política en manos de unos pocos, fue la base sobre la que se fundó Podemos. Con este objetivo se establecen mecanismos para abrir espacios reales de participación, listas radicalmente abiertas, códigos éticos impensables hace 3 años, mecanismos de revocación cargos y herramientas de toma de decisión colectiva que tienen por objetivo romper “el control”. Un pequeño ejemplo: antes de Vistalegre II, la dirección de Podemos abrió un debate sobre cómo se votarían los órganos de dirección: sistema Dowdall, Borda, Desborda… Hasta hace poco estas discusiones formaban parte de la lógica interna de los partidos y se decidían los despachos. ¡Podemos convocó una votación para votar el sistema de votación en la que participaron 100.000 personas!

Contraste: el sistema de votación del NSP lo decidieron 5 personas, y treinta y seis horas antes del inicio de la votación la dirección de Podem Catalunya no tenía acceso a ningún documento sobre cómo se desarrollaría este proceso.

En Podem Catalunya, incluso, hemos querido ir más allá y profundizar en los mecanismos de control, toma de decisión y rendición de cuentas, creando el Consell de Cent un órgano de representación de los círculos con capacidad de auto convocarse, de tomar decisiones vinculantes y de revocar cargos. Incluso en la Secretaría General. ¿Por qué nos auto imponemos mecanismos de control, incluso más allá de lo que marcan los estatutos? No es un capricho, sino el fruto de una preocupación constante para no volver a caer en viejos errores.

Contraste: a pesar de la insistencia de muchas personas (no sólo de Podem), las atribuciones de los diversos órganos que componen el NSP no están definidas, ni su capacidad de convocatoria ni de toma de decisión. Se argumenta que “son órganos provisionales” y que esto se aclarará más tarde. Sabemos, sin embargo, que la provisionalidad siempre juega del lado de los poderes instituidos.

El peligro de los pasos atrás

En muchos aspectos, el proceso de construcción del NSP hace sonar varias alarmas que nos indican que estamos dando pasos atrás. La resistencia a abrir las puertas, la pulsión de las viejas estructuras para “mantener el control” y la creación de espacios de decisión poco claros no sólo es un problema (grave) de tipo organizativo. Tiene consecuencias políticas enormes. La más grande y aterradora de las cuales es, sin duda, que esta manera de hacer puede romper y enterrar la esperanza y la posibilidad de hacer política de otra manera.

El 10 de abril de 2013 Arcadi Oliveres y Teresa Forcades presentaban en sociedad el Procés Constituent. Sólo en una semana 10.000 personas se habían adherido y en pocos meses esta cifra había subir hasta las 50.000 personas. Después de las elecciones europeas de 2014 y en sólo 20 días, Podemos conseguía que se inscribieran 100.000 personas a su proyecto. En las primarias de Podem Catalunya participaron 7.000 personas y en Vistalegre II participaron 15.000 inscritos en Catalunya. En la asamblea fundacional del NSP los documentos políticos fueron votados por poco más de 1.000 personas y su dirección por menos de 5.500 personas.

¿Qué está pasando para que la gente esté dejando de participar? ¿Por qué tres meses después de lanzar el proyecto del NSP sólo se habían inscrito 3.000 personas? ¿Por qué lo que debía ser “más que la suma de las partes” atrajo la participación de 1.500 personas menos que un proceso similar (las primarias de Podem) celebrado sólo 8 meses antes?

Se trata de entender que algo no está funcionando cuando la gente se descuelga de los procesos colectivos.

Como Secretario General de Podem Catalunya estoy convencido de que, en la medida de nuestras responsabilidades, todas las organizaciones implicadas en esta construcción tenemos que hacer un análisis serio y profundo sobre cómo se están haciendo las cosas. Estos días, tras el anuncio de que Podem Catalunya no formaría parte del NSP, algunas voces han alertado del “error histórico que supondría que Podem y el NSP fueran separados a las próximas elecciones catalanas”. Hablemos. Pero el verdadero error histórico, el verdadero desastre que estamos a punto de cometer es perder aquella confianza, aquella esperanza de que las personas podían ser protagonistas de la política. Esto sí que sería un error histórico imperdonable.

En Podem este tema nos preocupa mucho e intentamos aportar todo lo que pueda estar en nuestras manos para impedir que esto suceda. Reflexión: Si el objetivo es convertir a las personas en el centro de la política, el hecho de que la gente se desilusione y piense “esto es más de lo mismo, me vuelvo a casa”, es una catástrofe. Pero si el objetivo es continuar “controlando” y blindando los espacios de poder, la mejor noticia es que la gente se vuelva a casa y no moleste, y no haga perder el “control”. ¿Dónde estamos cada uno de nosotros ante esta dicotomía?

Hablamos de política

¿Entonces estamos hablando de una simple cuestión de poder? ¿De ver quién controla? ¿Esto no es vieja política? Vayamos por partes. Está claro que si estamos ante un juego donde los diversos partidos se disputan el control de “la máquina” estamos hablando de lo de siempre. Vieja política pura y dura. Pero en este caso nos encontramos ante otra batalla: por una parte, los intentos de mantener “el control” en manos de las cúpulas de los partidos. Por otra, la determinación de crear una herramienta que esté bajo el control popular, donde las decisiones se tomen de manera colectiva y donde “las caras visibles” estén al servicio de la voluntad de la gente, y no al revés. A lo largo de todo el proceso Podem Catalunya ha luchado para conseguir el segundo objetivo. Si el objetivo hubiera sido que la cúpula de Podem Catalunya estuviera representada, era sencillo: sólo había que aceptar las reglas del juego. Téngase en cuenta que todas las demás cúpulas están.

¿Pero entonces es “simplemente” una cuestión de método? ¿Qué importancia tiene todo esto si, al final, de lo que se trata es de “echar a la derecha del 3%”, tal y como repiten los líderes del NSP? Pues perdonad, pero tiene una importancia enorme.

¿Cuál era la novedad que quería encarnar Podemos? ¿Su defensa de la sanidad pública? No. Antes de Podemos ya había partidos que decían defender la sanidad pública. ¿Entonces qué era? ¿Su compromiso con la educación pública y con un sistema fiscal justo? No, antes de Podemos ya existían partidos que decían defender todo esto. La novedad que representaba Podemos era la manera en que se defendía todo esto.

No hablamos sólo de una cuestión de método. Es una cuestión que afecta directamente a la acción política y que tiene un impacto directo sobre la vida de millones de personas. Pondré dos ejemplos que demuestran que o hacemos las cosas bien o estamos condenados al fracaso.

Broggi: ¿el nombre de un médico o el nombre de un caso de corrupción?

El Hospital Moisès Broggi fue inaugurado en 2010 por José Montilla. El día de la inauguración, en primera fila, el Tripartito al completo. La unidad de las izquierdas.

La historia comenzó 5 años antes cuando el PSC, ERC e ICV-EUiA adjudicaron las obras de construcción por 42,5 millones de euros. El hospital, sin embargo, terminó costando cerca de 200 millones de euros. Entre los beneficiados de este sobre coste están La Caixa, Agbar y las empresas EMTE y Teyco, implicadas en el caso 3%.

¿Por qué nadie vio este escándalo? ¿Por qué mientras los millones públicos corrían hacia la cuenta de resultados de estas corporaciones nadie del gobierno de izquierdas dijo nada? ¿Por qué a pesar de las advertencias de la Sindicatura de Cuentas y de movimientos sociales nadie hizo caso? ¿Qué papel jugaron los poderes municipales del Baix Llobregat gobernados por ayuntamientos “de izquierdas”? En definitiva: ¿por qué un gobierno de unidad de izquierdas protagonizó uno de los casos más vergonzosos de desvío de dinero público al ámbito sanitario? Esto nos debería hacer pensar sobre el uso acrítico de “la unidad de izquierdas”.

Innova: el peligro de estar callados

Sin duda, el escándalo conocido como Caso Innova es uno de los más lacerantes que encontramos en toda la geografía catalana. Un caso donde un conglomerado de empresas municipales, moviéndose en total opacidad, cometió una serie de irregularidades que han derivado en una deuda astronómica (369 millones de euros), informes falsos, adjudicaciones irregulares y decenas de imputados. Un escándalo (un saqueo) que se desarrolló a lo largo de años y ante el que partidos (de derechas y de izquierdas) mantuvieron un sonoro silencio.

No fue hasta que la CUP de Reus logró tener un concejal que “el pastel” no se destapó. ¿Cómo es que ningún partido de izquierdas, con poder municipal, en las Diputaciones y en el mismo gobierno de la Generalitat no vio nada durante años? ¿Cómo es que fue necesario que entrara un concejal (¡Uno solo!) para hacer saltar por los aires una trama que estaba a la vista de todos? ¿Por qué los mecanismos de participación popular, transparencia y capacidad de acción política quedaron inutilizados para defender los intereses de los ciudadanos?

Lo que tenemos por delante

A pesar de los intentos hechos desde Podem Catalunya, el NSP nace con graves carencias en cuanto a la gobernabilidad. ¿Quién tomas las decisiones? ¿Qué mecanismos de revocación existen? ¿Cómo se controlan las decisiones de “la cúpula” por parte de los militantes? ¿Qué pasará con el patrimonio y las deudas bancarias de las formaciones preexistentes?

A día de hoy, estas preguntas no tienen respuesta. Es verdad que los dirigentes del NSP insisten en que la estructura actual es “provisional”. ¿Pero para qué? ¿Por qué no se ha querido dejar claro todo esto en esta fase de construcción? Esta vez (al contrario que cuando se fundó CSQP o ECP) ??no había prisa. Esta vez había la posibilidad de hacer las cosas de manera sólida y meditada. ¿Pero se eligió “decidir más adelante”? ¿Por qué?

Tras cuatro meses de trabajo, vemos que por parte de algunos sectores no hay ninguna voluntad de dar pasos en este sentido. Más bien parece tratarse de aplazar indefinidamente el tema con la esperanza de que los anhelos de participación popular se disuelvan y los poderes de las cúpulas puedan volver a actuar libres de fiscalización, tal como lo hacían antes de que la gente se implicase masivamente en política y pusiera en cuestión la posición dominante de los aparatos de los partidos.

No podemos aplazar para “más adelante” la construcción de mecanismos para tomar decisiones. El peligro del interregno del “ya veremos” es que la gente que se sintió atraída por la novedad en la manera de hacer política se vuelva a casa. Esto debería preocuparnos a todos. O tal vez, insisto, no todo el mundo se preocupa por eso, estimando que el retorno de la gente en casa es la mejor manera de que el “ya veremos” no llegue nunca y permita continuar con la financiación bancaria, la política como carrera y las decisiones entre unos pocos.

Podemos no nació para dar pasos atrás, sino para dar pasos adelante. Entre otras cosas, porque está en juego nuestro futuro como sociedad. Ante los que creen que “la unidad de las izquierdas” justifica pecadillos, ante los que ponen sobre la mesa “la enorme emergencia social” como justificación para saltarse casillas en los procesos de construcción, la única respuesta clara es: “nula estética sine ética”.

Lo que tenemos por delante

El espacio identificado como “los comunes” (una identificación que va desde Podemos a ICV, pasando por ECP, CSQP o BeC) tiene por delante enormes retos políticos a los que debe dar respuesta. Para Podem es imprescindible que estas respuestas se construyan colectivamente. Cómo construir respuestas colectivas a preguntas tan importantes, entre otras, como las que afectan al futuro político de Cataluña, en la Unión Europea o al papel del municipalismo.

¿Qué posición tendrá un nuevo espacio ante la posible convocatoria de un referéndum unilateral? ¿Qué papel jugaremos ante un gobierno del PP que impide cualquier posibilidad de solución democrática a la situación que vive Catalunya? Sin duda, habrá que profundizar y ser absolutamente claros en torno a un tema tan importante para la sociedad catalana. ¿Cómo hará “el mundo de los comunes” esta profundización inaplazable? Son preguntas complejas, sin duda, pero justamente por eso, hay que dar respuestas sólidas. Y la mayor solidez posible sale del debate colectivo. ¿Qué mecanismos se habilitarán para tomar estas decisiones?

Hay más preguntas que este nuevo espacio debe hacerse si pretende cuestionar y transformar la realidad y si tiene la voluntad también de cambiar la forma de hacer política haciéndola más cercana y honesta: ¿debatiremos de forma respetuosa entre nosotros si las instituciones de la Troika son legítimas y democráticas? ¿O cerraremos con malas artes este debate bajo el pretexto de que cuestionar la legitimidad del BCE de Draghi y Goldman Sachs, y del sistema monetario sobre el que gobierna, es estar en el bando de Le Pen? ¿Qué haremos con el mandato de austeridad permanente que establece el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que es la columna vertebral del euro? ¿La aceptaremos o nos replantearemos el error histórico de haber apoyado el Tratado de Maastricht? ¿Y quienes serán nuestras alianzas en Europa, la izquierda radical, los socialdemócratas o los ecoliberales? ¿Creemos realmente que se puede salir de la crisis cumpliendo con las objetivos de déficit de esta normativa y sin cuestionar la legitimidad y viabilidad de la deuda del Estado? Es más: ¿creemos que nuestra sociedad, en especial los más desfavorecidos, resistirá estas políticas muchos más años sin castigarnos enterrando prematuramente por no haber sido más ambiciosos, como hace ahora con la socialdemocracia en todo el mundo occidental? Estas no son preguntas menores, sino preguntas que definirán el núcleo identitario e ideológico del nuevo partido.

Y si hablamos de “unidad de las izquierdas”, ¿qué relación establecen “los comunes” con un espacio como la CUP con el que, a pesar de las diferencias, tenemos muchos puntos en común y que, incluso, es un espacio del tenemos mucho que aprender? ¿Qué relación estableceremos con una ERC que tiene entre sus militantes y votantes gente con una clara e indudable conciencia progresista? Y aún más: ¿Cuál será la política ante eventuales pactos? ¿Cómo se tomarán estas decisiones de enorme calado político y estratégico? ¿Bajo qué criterios? ¿Mediante qué órganos de debate, deliberación y decisión? ¿Todo esto lo deben hacer unos órganos “provisionales”? ¿Qué papel tendrá la gente de los círculos, los ejes, los movimientos sociales? Son preguntas de una enorme relevancia que no tienen respuesta.

Ante esta falta de respuestas, Podem Catalunya trabajará en los próximos meses para encontrar respuestas colectivas utilizando los mecanismos de debate y decisión colectiva de los que nosotros, como organización, sí disponemos: el debate en los más de 100 círculos activos, la toma de decisiones a nivel territorial mediante el Consell de Cent y las consultas telemáticas a las personas inscritas son herramientas poderosas, creadoras de debate, empoderadoras y constructoras de decisiones colectivas. No tenemos miedo a preguntar, a abrir debates, por complejos que sean. Tenemos herramientas y las utilizaremos.

Sí, sí… ¿pero la unidad, qué?

La unidad no es un cálculo sobre cómo presentarse a unas elecciones. La unidad es un concepto demasiado grande para ser reducido a una lista electoral o al papel de 2 o 3 personajes mediáticos. Podem Catalunya ha sido y siempre será una fuerza confluente y abierta a trabajar en espacios de construcción colectiva. Lamentablemente, y como he reflexionado en estas líneas, entendemos como organización que hasta ahora no ha sido posible hacer coincidir las aspiraciones de construcción desde abajo de la gente de Podem Catalunya con la propuesta de ICV, BeC y EUiA. A pesar de ello, seguiremos trabajando y confiamos en que los errores cometidos (por unos y por otros) todavía se pueden corregir.

Como decía al principio de estas reflexiones, como Secretario General de Podem Catalunya tengo el deber y el mandato de hacer posible las dos premisas bajo las que me presenté: 1) Hace falta la unidad 2) Hay que construir esta unidad desde abajo. Como organización seguiremos trabajando para hacerlo posible.

Pero, como también decía al principio, estas reflexiones que hago como miembro de un partido político concreto quieren llegar a todas las personas que trabajan para construir una sociedad más justa. Estoy convencido (mucha gente me lo ha trasladado así a lo largo de las últimas semanas) que muchas personas que no pertenecen a Podem Catalunya comparten con nuestra organización la preocupación sobre los primeros pasos del NSP y sus limitaciones.

Estoy convencido también de que no ha llegado el momento de volver al sofá. Estoy convencido de que no es tarde para profundizar, enderezar y corregir. En todas las organizaciones (y más allá) hay suficiente gente, bastante ilusión, suficiente conocimiento y la fuerza suficiente para poder construir una propuesta potente, de aquellas que cambian el curso de la historia. Pero también estoy convencido de que esta posibilidad no se podrá hacer realidad sólo haciendo fuerza desde Podem Catalunya como organización. Es imprescindible que todas aquellas personas y espacios que comparten las preocupaciones sobre el NSP se impliquen, exijan y se coordinen. No ha llegado el momento de desistir. Es imprescindible que las miles de personas que creen que todavía es posible se movilicen, ocupen y desborden, desborden y desborden los “controles” de los las cúpulas de los partidos… ¡Sí, sí! ¡Y si estorba, invitamos también a desbordar Podem Catalunya!

Por último, y ante este escenario, hay una pieza que puede jugar un papel fundamental para que podamos seguir avanzando en empoderamiento y protagonismo popular. Esta pieza es Xavier Domènech. Hace años que conozco a Xavi Domènech, desde los tiempos del Procés Constituent. Hace años que lo hemos visto defender con convicción espacios populares y hechos desde abajo. Una trayectoria que ha conseguido aglutinar en torno de él una esperanza de hacer, verdaderamente, la política de otra manera. A pesar de ello, a Xavi Domènech le ha tocado pilotar un proceso muy complejo donde los intereses de los partidos y sus cúpulas han ejercido una presión enorme. Ahora, sin embargo, una vez superada esta fase, es imprescindible que él vuele por encima estas lógicas y las deje atrás. Si hasta ahora los aparatos se han aglutinado en torno de él en la defensa de sus intereses, ahora tiene la oportunidad de que todas aquellas personas que creemos que aún estamos a tiempo de hacer otra política, encuentren en él un aliado.

Mientras tanto, Podem Catalunya seguirá haciendo política desde abajo, abriendo debates y luchando contra la tentación de “controlar” espacios. Para ello es imprescindible que la gente se implique, desborde, cuestione y aporte. Las puertas de Podem Catalunya están abiertas: para encontrarse, para debatir, para poner en cuestión y para utilizar sus mecanismos de participación. Estáis invitados a utilizar la herramienta. Toda nuestra, toda vuestra, de todos. Porque si la gente se va, la política se pudre. Hay que trabajar todas las unidades posibles. Pero hay que construir bien. Porque la unidad no se decreta. Se construye día a día. Seguimos.


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