Por qué votar independentista el #21D aunque no lo seas

Opinión

Simona Levi, Sergio Salgado
Xnet

El 21 de diciembre votaremos a partidos independistas aunque algunos de nosotros no lo seamos. Podríamos argumentar que lo hacemos por democracia y no por la independencia, pero es algo todavía mucho más básico:

Lo haremos por instinto de autoconservación. Los brutales recortes de derechos que estamos viendo con la excusa de “los catalanes” son terribles.

La posibilidad de que el bloque del 155 gane el #21D da puro y franco miedo.

Siempre hemos considerado el hecho de votar en las elecciones solamente como un movimiento estratégico dentro de una lucha cotidiana mucho más compleja. Nada puede haber menos democrático que reducir la política a la lucha electoral partidista.

Prácticamente nunca la opción a la que votas te representa de verdad o coincide con tus ideas al 100%.

Pero nuestros votos diseñan el tablero en el que tendremos que luchar en los próximos años.

Si en Catalunya gana el “bloque del 155”, está claro que este ahondará en la represión y en el recorte de los derechos más básicos como el de tener opiniones y poderlas expresar. No solo más gente en prisión o perseguida, sino también más leyes creadas en Catalunya que son paralizadas para que no podamos avanzar. Ya van 47, la mayoría sin relación con la independencia y algunas de ellas socialmente urgentes. Quieren empobrecernos – en Catalunya y en toda España – para que no tengamos más fuerzas y seamos obedientes y completamente dependientes.

Si el “bloque del 155” tiene un solo voto más que el “bloque independentista” sus líderes se comportarán como los vencedores en un país ocupado.

Si es al revés, tendremos un contexto en el que haya la legitimidad para el diálogo, para que Catalunya sea escuchada y no sea una simple colonia.

Si llega a solucionarse la actual situación no será gracias a los que se han mantenido equidistantes repitiendo mantras irrealizables como “referéndum pactado”, si no a la gente de cualquier bando que no acepta la brutalidad de un gobierno que se niega a cualquier solución.

Comprendemos el cansancio por la dinámica del procés. Lo escribimos ya en marzo 2017. Ahora lo reafirmamos: desde el 22D, sea cual sea el contexto, hay que avanzar a través de una construcción concreta, es decir, crear y defender un marco legal detallado y concreto que nos permita transformar y prosperar. Esto no se puede hacer en un tablero en el que un bando tiene la legitimidad de usar la fuerza bruta para callar a todos los demás.

Por esto votar a Catalunya en Comú no ayuda a salir del bucle narrativo de “procés sí” o “procés no”. Solo sirve a que el bloque del 155 pueda afirmar ser el triunfador y ahonde en su prepotencia.

Los que se sienten afines a Catalunya en Comú no deben preocuparse: por una cuestión puramente matemática es más que probable que Catalunya en Comú sea quien tenga la llave del futuro gobierno, independientemente de si recibe muchos o pocos votos.

Pero muy diferente  será la situación con una Catalunya en Comú operando con un “bloque del 155” desbocado, que con la dignidad de un “bloque independentista” que gane a pesar de estar siendo discriminado, perseguido y represaliado.