Opinion · Dominio público

Abuelos contra nietos

Es complicado de entender que una reforma fiscal progresiva sea inviable,  cuando ingresamos y gastamos mucho menos que la media de la Unión Europea y al mismo tiempo, recomendar ahorrar un café al día para la pensión futura. No es nada nuevo, recordemos que el gobernador del Banco de España, el señor Linde, aconsejaba a los jóvenes ahorrar para la pensión futura recomendando bajar los salarios mientras él se subía el suyo. Salarios bajos, deuda, alquileres desorbitados y encima piden que se ahorre. Pero ¿cómo se ahorra cuando el 47% de los salarios no superan los 1000 euros mensuales? Y si los salarios fueran altos ¿por qué habría que ahorrar para el sistema de pensiones?

En España los ingresos destinados a sufragar gastos del hogar (proporción de los ingresos disponibles de la familia) han aumentado desde el 18,2% en 2005, al 21,8% en 2015. Uno de los mayores aumentos registrados en la OCDE. Un 30% de la población en edad de trabajar se encuentra en riesgo de pobreza y un 60% de los españoles tiene dificultades para llegar a fin de mes; crean precariedad y luego te piden ahorrar: «hacen una carnicería y lo llaman paz» (Tácito). De hecho, es esta situación de precariedad lo que obliga a muchas familias a tener que depender de la exigua pensión de sus mayores: casi el 30% de los hogares tiene como principal fuente de ingresos a una persona jubilada, al mismo tiempo que 4 de cada 10 jubilados viven con menos del SMI, especialmente las mujeres. Estamos a la cabeza de Europa en desigualdad por renta pero a la cola en ayudas a las rentas bajas. No es el PP quien cuida de  este país, son los pensionistas y las familias.

Como las pensiones representan un importante volumen de dinero que se mueve en la economía, piensan, ¿cómo podría aprovecharse toda esa bolsa de riqueza colectiva? En lugar de que sea una institución pública quien lo gestiona, ¿por qué no puede hacerlo el sector privado? Al igual que ocurre con la televisión, la sanidad o la educación pública, la estrategia indica que primero se degrade el modelo, luego se genere un ambiente hostil hacia lo público y quien pueda se vaya a la privada, consiguiendo así, que el sentido común se alineé con los intereses de las entidades privadas que hacen negocio con lo público.

Como los “jubilados han sufrido menos la crisis”, los mismos que aplicaron las políticas que machacaron a las rentas bajas, los jóvenes y las mujeres, ahora salen en “su defensa” llamando privilegiados a los pensionistas. Es un intento de construir un discurso que buscar repartir costes entre generaciones y enfrenta a los abuelos contra sus nietos. En ningún caso la solución de los nietos pasa por apretar a sus abuelos, sino por lo contrario, por juntarse y hacer visible lo que no se dice: si hay un colectivo que ha “sufrido menos la crisis” son los que han salido ganando, no por nada los 200 más ricos de España han ganando entre el año 2010 y 2017 unos 115.441 millones de euros. Nuestros mayores salieron a la calle y en solo un día se plantaron a las puertas del Congreso. Pensiones, libertad de expresión, 8 de marzo: se puede revertir el clima reaccionario que algunos quieren instalar. España no es ese paisaje oscuro en el que quieren convertirnos. Este país quiere vivir y a vivir empieza.