Opinion · Dominio público

Del silencio atronador al discurso vacío: el PNV y los Presupuestos de Rajoy

Nagua Alba

Diputada vasca de Unidos Podemos.

Rosa Martínez

Diputada vasca de Unidos Podemos.

Desde que el pasado martes el Gobierno de Mariano Rajoy entregó a la Presidenta del Congreso los Presupuestos Generales del Estado, todos los partidos políticos se han apresurado a hacer públicas sus valoraciones. ¿Todos? No, un partido vasco ha tardado más de 6 días en dar su opinión. Tras una semana de silencio atronador en Sabin Etxea, el PNV sale con un discurso vacío usando el 155 como cortina de humo para no dar una opinión política. Es evidente que el PNV tiene que tener una opinión de los presupuestos de Mariano Rajoy ¿Qué valoración hace de la inversión prevista en Euskadi? ¿Le parece suficiente la partida de las pensiones? ¿Cree que son unos buenos o malos presupuestos? ¿Comparte o no comparte la agenda política que hay detrás de los números que ha presentado el Gobierno?

Para Unidas Podemos estos presupuestos no son ni novedosos ni sorprendentes. Tal y como nos tiene acostumbrados el Partido Popular son extremadamente antisociales, no combaten la desigualdad sino que la acrecientan y no atienden a las necesidades reales de la ciudadanía; ni a las exigencias de las movilizaciones masivas por una pensiones dignas y del 8 de Marzo.

El PP vuelve a despreciar a las personas pensionistas con parches como la subida entres un 1% y un 3% de las pensiones mínimas o el 3% de una pensión de subsistencia que sigue siendo una miseria. Miseria, que por cierto, no afectará a Euskadi, por los topes de complemento de la RGI. Tampoco debemos olvidar, que se incluye la posibilidad meter la mano en la ya saqueadísima hucha de  las pensiones para financiarse. Estos PGE no solo no resuelven el problema de las pensiones, sino que las ponen aún más en peligro si cabe.

Por otro lado, la oleada de simpatía institucional por las reivindicaciones del 8 de Marzo no se traducen en el presupuesto, y no se cumple lo acordado en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, Como se escuchó el 8M en las calles: menos lacitos y más dineritos.

A pesar del despiste que se trae con la fuerza de las movilizaciones en Euskadi, el PNV es plenamente consciente que apoyar los presupuestos generales del estado 2018 es darle la espalda nuevamente a las personas pensionistas, a las mujeres, a los trabajadores y trabajadoras de la función pública, etc. Y lo saben porque no es una novedad. Los presupuestos del año pasado, los que salieron adelante con su apoyo ya les perjudicaban gravemente, y así lo dijimos: Euskadi es también su gente, y hay mucha gente, al menos medio millón de personas pensionistas que salen perdiendo con el apoyo jeltzale a Mariano Rajoy.

Lo que ni el silencio atronador, ni el discurso vacío del 155 pueden ocultar es que en los presupuestos presentados por el gobierno del Partido Popular se ve claramente la mano del PNV. En primer lugar, porque es el mismo tipo de inversión que negoció en 2017: la agenda vasca del hormigón, solo que ligeramente aumentada ya que la situación en Cataluña hace subir el precio de los escaños. Y hay un segundo punto que nos permite suponer un pacto ya cerrado: todas las enmiendas que el PNV anunció como logros de la negociación ya están incluidas en los presupuestos. ¿De verdad quieren hacernos creer que el PNV no ha dicho nada sobre cómo repartir el incremento de la inversión en Euskadi?

No cuela, y menos cuando analizas el detalle y encuentras que ha desaparecido la Sección 31 – Programa 929M de Imprevistos y funciones no clasificadas, más conocida en la tramitación parlamentaria como “la partida que el gobierno deja para la negociación con otros grupos parlamentarios”. El mensaje político es que ya está todo el bacalao vendido, y que si el PNV aprueba los presupuestos es porque algo ha tenido que ver en su redacción.

Sin embargo, lo importante es que, los apoye al final el PNV o no, estos presupuestos suponen un modelo de desarrollo para Euskadi que comparten PNV y PP. Es la misma agenda política que refleja las prioridades políticas del gobierno y de sus socios (en Madrid y en Euskadi). El PNV ha elegido no hablar en un primer momento, y luego salir con un discurso vacío apoyado en el 155, dando golpes al PP para mantener su imagen y no perjudicar sus perspectivas electorales. ¿Hasta cuándo este sainete?

Sin embargo, y pesar de todo el PNV es rehén de sus propios pactos. Desde que anunció la subida salarial de los funcionarios y funcionarias sabía que estaba condicionada a su apoyo a los presupuestos del 2018. Cómo condicionadas están igualmente las partidas plurianuales pactadas el año pasado, tal y como ha amenazado el delegado del Gobierno en Euskadi y los presupuestos en Euskadi para 2019.

Un año más nos encontramos con los habituales cambalaches y pactos de corbatas entre el  PNV y el PP. La relativa distancia, 155 mediante, del PNV con Rajoy debido a la situación de Cataluña no es creíble ni es sostenible en el tiempo. La coincidencia de intereses políticos y económicos es evidente, y ambos partidos se sienten cómodos mercadeando con derechos y favores, tal y como están acostumbrados a hacer cuando gobiernan. ¿Hasta cuándo este sainete de ni contigo ni sin ti?

En el ocaso de la era Rajoy, resulta sorprendente que el PNV siga creyendo que kilómetros de hormigón son suficientes para justificar el apoyo político al partido de los recortes, la corrupción y el 155. Porque un voto favorable a los presupuestos, significa nada más y nada menos eso: validar la política de Mariano Rajoy en todas y cada una de sus dimensiones.