Opinion · Dominio público

Lula libre, la campaña con más fuerza de la historia de Brasil

Mauricio Benito Durá

Ex secretario nacional de Juventud del PT y miembro de su Dirección Nacional

El Partido de los Trabajadores (PT) ha gobernado el país durante 14 años, 8 años bajo la presidencia de Lula y 6 años con Dilma Roussef hasta que, como primera etapa del golpe, la derecha rompiera el marco político institucional y la removiera de la Presidencia. La segunda parte del golpe se ha concretado con la prisión ilegal e ilegitima de Lula el pasado 7 de abril. La derecha brasileña, desenfrenada y ante el silencio de la Unión Europea, sigue avanzando en la consolidación del golpe, desmontando día a día las conquistas logradas.

Pero la orden de prisión de Lula ha supuesto un punto de inflexión. El movimiento de resistencia viene ganando peso, los Comités Populares en Defensa de Lula y de la Democracia, se multiplican en los barrios y sindicatos. Los partidos políticos, movimientos sociales y sindicatos viven un momento de unidad, desde abajo, como nunca antes en la historia del país. Se han dejado a un lado las diferencias y se ha unido bajo la bandera de defensa de la democracia, la libertad de Lula y su derecho a presentarse a las elecciones. Es la lucha contra una derecha que ha articulado, en un frente anti-petista y anti-lula (y por extensión contra toda la izquierda), a los grandes medios de comunicación, bajo el liderazgo de la Rede Globo, a la fiscalía, el poder judicial y al ejercito, con el respaldo activo de la administración norteamericana que ha visto sus intereses en la región afectados por los gobiernos del PT.

En estos 14 años, con aciertos y errores, la izquierda en Brasil ha emprendido una Revolución Democrática fruto de la cuál, se ha logrado impulsar políticas que han representado un rompedor de aguas. A titulo de ejemplo, algunos datos:

  • Política contra el Hambre: Con el emblemático programa Hambre Cero y otras políticas públicas se logró salir del Mapa del Hambre de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
  • Reducción de la Pobreza. Con los programas Brasil Sin Miseria y Bolsa Familia, 36 millones de brasileñas y brasileños han salido de la pobreza extrema.
  • Empleo y renta. Se crearon 20 millones de nuevos puestos de trabajo en la economía formal. 25 veces más que en los últimos años de gobiernos de la derecha. 60% de los trabajadores en Brasil pasaron a tener sus derechos laborales asegurados como seguro desempleo, 13º salario y vacaciones. El salario mínimo tuvo un incremento del 262% lo que, descontada la inflación, representó un incremento real del 72%. En 2002 la tasa de desempleo era de 12%. En 2014 se había reducido a 4,8%. Entre 2003 y 2013 el PIB creció un 45%. La renta del 10% más pobre avanzó un 106%, el doble de la renta media del restante de la población que tuvo un incremento del 51%. Categorías profesionales, especialmente ignoradas, vieron mejoradas sus condiciones laborales una vez reglamentadas. Es el caso de las empleadas en casa ajena que pasaron a gozar de jornadas laborales con horarios definidos, piso salarial y derecho a vacaciones. Se puso fin a una de las modernas formas de esclavitud.
  • Vivienda. Desde que en 2009 Lula creara el programa Mi Casa, Mi Vida se entregaron 6 millones de viviendas populares.
  • Salud. Mediante el Programa Más Médicos se logró llevar la cobertura a 5.000 municipios lo que benefició a 50 millones de personas.
  • Educación. Durante los gobiernos del PT se crearon 18 universidades pública, 170 campus universitarios y el presupuesto del Ministerio Público paso de 18 mil millones de reais en 2002 para 115,7 mil millones en 2014. En relación al PIB, se pasó de un 4,5% en 2004 a un 6,4% en 2012. Un millón de alumnos tuvieron acceso a becas integrales y parciales del Programa Universidad para Todos (PROUNI) y 2,8 millones se matricularon en Universidades por medio del Sistema de Selección Unificado (SISU) sólo en el año 2015. Por ley se aseguró que en la Universidades Federales una cuota de 50% debía destinarse a alumnos de escuelas públicas con preferencia para negros, mulatos e indígenas (25%). El número de universitarios se duplicó, pasando de 3,7 millones a 7 millones. Si en los últimos 8 años de gobierno de la derecha se habían creado 11 escuelas técnicas, en los gobiernos del PT se crearon 420 en 2015. Ese año se alcanzó la cifra de más de 12 millones de personas matriculadas en el Programa Nacional de Acceso a la Educación (PRONATEC), la mayoría jóvenes y mujeres.
  • Política Exterior: Lideró, junto a los demás gobiernos progresistas de la región, el enfrentamiento al modelo político y económico que EEUU tradicionalmente ha venido imponiendo en la región. Bloqueó el tratado de libre comercio entre EEUU y América Latina y Caribe (ALCA), impulsó la creación de nuevas estructuras regionales, sin participación de países externos y al margen de las Cumbres de las Américas patrocinada por EEUU o las Cumbres Iberoamericanas patrocinadas por España. Es el caso de UNASUR (ámbito político), Banco del Sur (desarrollo regional) o TeleSUR (comunicación de masas).

Estos logros, el amplio apoyo popular, la ausencia de un proyecto de país por parte de la derecha y la perspectiva de que Lula ganara las elecciones de 2018, y se volviera a reelegir en 2022, suponía no solo dar continuidad a la Revolución Democrática, como avanzar en su institucionalización y en la construcción de un nuevo modelo social y económico. Esta perspectiva resultaba inadmisible para la derecha brasileña y el imperialismo norteamericano. Su respuesta fue el Golpe.

Hoy la izquierda brasileña de todos los partidos, el movimiento sindical y los movimientos sociales han dejado al margen sus diferencias para construir un movimiento unificado bajo la bandera Lula Libre y por su derecho a presentarse a las elecciones de este año. La libertad de Lula representa frenar el golpe y el crecimiento del fascismo. Supone denunciar y romper la alianza construida entre burguesía, medios de comunicación, militares y sector judicial.

El ejemplo mas reciente de este proceso de unidad lo dio el domingo 9 de abril la Central de Movimientos Populares (CMP) al aprobar la siguiente moción al cierre de su VI Congreso Nacional:
1. La batalla más importante del momento es la movilización por Lula Libre. Participar como prioridad absoluta de todas las movilizaciones en el país y en la acampada en Curitiba. Lula Libre.
2. La CMP reafirma que elecciones sim Lula es fraude y que luchará por el derecho de Lula ser candidato, asegurando elecciones libres y democráticas.
3. Participar de las articulaciones para la formación de un frente contra el fascismo.
4. Todas las CMP en los estados y municipios se integrarán de forma inmediata a las Frentes Brasil Popular y construirán, como prioridad, el congreso del pueblo.
5. Por una jornada de movilización y resistencia ininterrumpida hasta Lula Libre.
Lucharemos y venceremos.
Central de Movimientos Populares
Gaurarema, 9 de abril de 2018.

La movilización popular en defensa de Lula que se instaló dentro y en los alrededores del Sindicato de los Metalúrgicos del ABC, tras decretar-se su prisión, ha significado avances en dos direcciones de forma combinada: la consolidación de una línea de masas para la defensa de Lula y en la concreción de un frente democrático de izquierda simbolizada, de forma muy clara por la presencia en el palco (camión de sonido en este caso), junto a Lula de Gleisi Hoffmann (presidenta del PT) Guillerme Boulos y Manuela D´Avila (precandidatos presidenciales del PSOL y del PCdoB, respectivamente). Con ellos artistas, intelectuales, lideres de movimientos estudiantes y populares. Todos unidos en defensa de la democracia y solidarios con Lula.

Es como si hubiese una actualización de las fuerzas fundamentales que fundaron el PT y una nueva síntesis con más corrientes de la izquierda. Este proceso debe seguir desarrollandose en la lucha por la libertad de Lula. La defensa de Lula debe conducir a la convergencia de la izquierda y frente político de todas las fuerzas democráticas. Al mismo tiempo se debe vincular, cada vez más, al enfrentamiento de las reformas neoliberales, a la revocación de todas las medidas golpistas y a la participación política del pueblo en la definición de los rumbos del país. Fue, además, lo que Lula propuso en su discurso en São Bernardo do Campo antes de su detención.
La libertad de Lula es la movilización central y el núcleo fundamental de la lucha política en este momento. La Campaña “El pueblo quiere LULA LIBRE” tiene el potencial de ser la campaña política con más fuerza, nacional e internacional, de toda la historia de Brasil. La candidatura de Lula es claramente la opción democrática radical capaz de derrotar al golpe.

Para concluir, transcribo un fragmento del interrogatorio al que sometió el Juez Mouro a Lula y a partir del cuál decidió su condena:

“- ¿El departamento es suyo?
– No.
– ¿Seguro?
– Seguro.
– ¿Entonces no es suyo?
– No.
– ¿Ni un poquito?
– No.
– ¿O sea que usted niega que sea suyo?
– Lo niego.
– ¿Y cuando lo compró?
– Nunca.
– ¿Y cuánto le costó?
– Nada.
– ¿Y desde cuándo lo tiene?
– Desde nunca.
– ¿O sea que no es suyo?
– No.
– ¿Está seguro?
– Lo estoy.
– Y, dígame: ¿por qué eligió ese departamento y no otro?
– No lo elegí.
– ¿Lo eligió su mujer?
– No.
– ¿Quién lo eligió?
– Nadie.
– ¿Y entonces por qué lo compró?
– No lo compré.
– Se lo regalaron…
– No.
– ¿Y cómo lo consiguió?
– No es mío.
– ¿Niega que sea suyo?
– Ya se lo dije.
– Responda la pregunta.
– Ya la respondí.
– ¿Lo niega?
– Lo niego.
– O sea que no es suyo…
– No.
(…)
– Señor juez, ¿usted tiene alguna prueba de que el departamento sea mío, que yo haya vivido ahí, que haya pasado ahí alguna noche, que mi familia se haya mudado; o tiene algún contrato, una firma mía, un recibo, una transferencia bancaria, algo?
– No, por eso le pregunto.
– Ya le respondí.”