Lo que quiere Raúl Castro para los próximos trece años

José Manuel Martín Medem

Excorresponsal de TVE en Cuba

Recordaba el Granma (órgano oficial del Comité Central del PCC) en la víspera del cambio de presidente que “en el béisbol los lanzadores relevistas deben tener, además de buen control, temperamento para poder afrontar situaciones complicadas y de presión”. Complicada y bajo presión va a ser la presidencia en Cuba de Miguel Díaz-Canel Bermúdez. El 19 de abril, la Asamblea Nacional del Poder Popular eligió a Díaz-Canel, de 58 años, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y, como establece la Constitución, Jefe Supremo de todas las instituciones armadas. Raúl Castro permanece como diputado de la ANPP y seguirá siendo el Primer Secretario del Comité Central hasta el Congreso del Partido Comunista de Cuba anunciado para 2021. Lo que Castro considera “el proceso de transferencia paulatina y ordenada de las principales responsabilidades a las nuevas generaciones” se está realizando sin unanimidad en la dirección del PCC.

Raúl lo reconoció ante la ANPP al decir sobre la elección de Díaz-Canel que “un grupo de compañeros del Buró Político teníamos la absoluta certeza de que habíamos dado en el clavo y de que esa era la solución”. No es el conjunto del Buró Político el que está de acuerdo con la designación del nuevo presidente de Cuba sino sólo “un grupo de compañeros del BP”. Esa división se puso de manifiesto cuando el PCC planteó la actualización del modelo cubano como la ruta hacia un socialismo próspero, sostenible y democrático. Lo de democrático fue eliminado inicialmente por el sector más rancio del PCC que no sintoniza con Díaz-Canel y que encabeza el Segundo Secretario José Ramón Machado Ventura. Castro recuperó la caracterización democrática del proyecto cubano de socialismo.

Al retirarse de la presidencia, Raúl ha sacado a Machado del Consejo de Estado aunque seguirá como Segundo Secretario hasta el próximo Congreso del PCC. La única sorpresa en la elección del nuevo Consejo de Estado es el nombramiento de Salvador Antonio Valdés Mesa como Primer Vicepresidente. Fue Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba y está en el Buró Político. Parece que así como Díaz-Canel es el elegido por Raúl, Valdés representa a Machado. Según Castro, “con el compañero Díaz-Canel, que ha demostrado solidez ideológica, sensibilidad política y fidelidad hacia la Revolución, se aseguró con intencionalidad y previsión su tránsito por diferentes responsabilidades partidistas y gubernamentales, de manera que adquiriera un nivel de preparación integral que, unido a sus cualidades personales, le permitieran asumir con éxito la jefatura de nuestro Estado y Gobierno y más adelante la máxima responsabilidad en el partido”.

Un proyecto para trece años

En su discurso del 19 de abril ante la ANPP, Raúl Castro anunció lo que quiere para Cuba durante los próximos trece años (2018/2031) aunque son decisiones que deberían corresponder al PCC y al Parlamento. Raúl seguiría como Primer Secretario del Comité Central hasta el Congreso del PCC de 2021. Entonces le sucedería Díaz-Canel, de manera que volverían a estar en las mismas manos la presidencia y el mando en el partido. Díaz-Canel sería presidente durante dos mandatos de cinco años (2018/2028), que es lo máximo que permiten las nuevas reglas de permanencia establecidas por Raúl Castro. En 2028 llegaría a la presidencia un dirigente preparado desde ahora y lo acompañaría Díaz-Canel como Primer Secretario del PCC hasta el Congreso de 2031.

En ese proceso debería aplicarse el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social que todavía no está definitivamente elaborado. Para los primeros tres años de la presidencia de Díaz-Canel, con Raúl dirigiendo el PCC, se ha anunciado una reforma de la Constitución “acorde con las transformaciones acaecidas en el orden político, económico y social”.

Es la primera vez que Raúl Castro añade la transformación política a la actualización económica. El cronograma de Raúl, cuya aplicación no podrá controlar si no vive cien años, provoca una pregunta inmediata: ¿qué pasará si Castro (87 años) muere antes de la reforma de la Constitución y del Congreso del PCC convocado para 2021. ¿Controlarán el partido los rancios de Machado (88 años) y paralizarán el proceso de reformas?

El control y las presiones

En los discursos de Raúl Castro y de Miguel Díaz-Canel ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, quedaron muy claras las dificultades del control y los problemas de las presiones para el nuevo presidente de Cuba como lanzador relevista. Dijo Raúl Castro que “nos embarga la serena confianza en la transferencia a las nuevas generaciones de la misión de continuar la construcción del socialismo y así garantizar la independencia y la soberanía nacional”.

Dijo Díaz-Canel que “aquí no hay escenario para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha. La Revolución seguirá viva, desafiando con audacia, inteligencia y realismo, poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito nacional”.

Añadió Raúl Castro que “para que no quede la menor duda, deseo enfatizar que el PCC, empezando por el Primer Secretario de su Comité Central, apoyará y respaldará resueltamente al nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en el ejercicio de sus atribuciones constitucionales”.

Añadió Díaz-Canel que “el compañero Raúl Castro, como Primer Secretario del PCC, encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”.

Concluyó Raúl Castro que “hay que vencer el obstáculo colosal de una mentalidad cimentada en décadas de paternalismo e igualitarismo, con secuelas significativas en el funcionamiento de la economía nacional”. Y concluyó Díaz-Canel reclamando “el apoyo de todos los que ocupan responsabilidades de dirección a los diferentes niveles y en las diversas instituciones de la Revolución”.

Las tensiones en torno a la designación de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente de Cuba han provocado que por primera vez no se realice simultáneamente la renovación del Consejo de Estado y la presentación del nuevo Consejo de Ministros que se aplaza hasta el próximo mes de julio, “con el propósito -explicó Raúl Castro- de contar con un tiempo prudencial para valorar los movimientos de cuadros a realizar”.

Quienes consideran que Cuba necesita reformas económicas y políticas que faciliten la vida cotidiana, conecten con la nueva juventud y permitan la participación de los cubanos en las decisiones sobre su futuro no pueden eludir una pregunta de muy difícil respuesta: ¿cómo sintonizan los militares, que controlan la economía y al PCC, con la designación de Miguel Díaz-Canel y el cronograma de Raúl Castro?