Opinion · Dominio público

Italia: claves para entender el gobierno ‘carioca’

Alessandro Faggiano

Politólogo y redactor jefe del periódico italiano 'Termometro Politico'

La más larga crisis institucional de la historia republicana italiana llega a su fin. Formalizado el acuerdo entre Liga y Movimiento 5 Estrellas, el Presidente de la República Sergio Mattarella (protagonista de la fase final de este thriller político) concedió el mandato al técnico Giuseppe Conte. El líder del M5S se hace con el ministerio por el desarrollo económico y del trabajo. El líder de la Liga, Matteo Salvini, es el nuevo inquilino del Viminale, sede del Ministerio de Interior. El primero asegura que hará todo lo posible para implementar la medida estrella del M5S: la renta de ciudadanía. Por otro lado, Salvini ya lleva puesto el traje de Ministro firme e intransigente. “Per i migranti la pacchia è finita”, asegura. Es decir: “para los migrantes se acabaron las comodidades gratuitas”. Primero los italianos. Un lema que recuerda el America first de Donald Trump. Por un lado, el M5S podría frenar la tendencia ultraderechista de la Liga, que vuelve a tener un discurso duro, rígido, más propio de una campaña electoral y que, por lo menos en Italia, nunca se acaba. El Movimiento llega por fin al gobierno, y en tiempos relativamente breves.

M5SS: hasta donde puede funcionar la narrativa y la práctica política anti-establishment?

El partido de Beppe Grillo, que irrumpió en la escena política en 2013 quebrantando el bipolarismo, ha conseguido reinventarse más y más veces: desde movimiento antipolítico y en contraste con la Unión (al punto de proponer un referendum para salir del Euro y volver a la antigua divisa nacional, la Lira), el 5 Stelle se ha rápidamente institucionalizado, sin renunciar, sin embargo, a esa narrativa de crítica a toda costa a las élites políticas. Un ataque constante y continuado tanto a los partidos como a las instituciones. No sólo: en los últimos 5 años no han faltado los ataques a la prensa, medios de comunicación y periodistas particulares. Un refrán que ha ha fomentado un odio y una sospecha generalizada hacia los trabajadores del mundo de la información. Por un lado, son ataques fundamentados en la financiación pública por la editoría. Un elemento que empuja hacia una información oficialista, es decir: en línea (o por lo menos, no en abierto contraste) con el gobierno. Tras la gran victoria del 5 Estrellas en las últimas elecciones, la postura editorial de unos cuántos medios se ha suavizado. Destaca el despido del director de un histórico periódico del Sur de Italia (Il Mattino) por “divergencias acerca de la linea editorial[1]”. El ya ex-director de Il Mattino atacaba duramente el nuevo gobierno verde y amarillo, acusando Liga y 5 Estrellas de dilectantismo. Sin detenernos en la bondad de esas palabras, se evidencia el cambio radical de posición del M5S en el tablero político: de movimiento “más allá” del sistema, a partido de oposición, hasta llegar a ser el pilar del sistema político mismo. A pesar del cambio de actores en la cúspide política, el sistema sigue igual, perpetuándose en el tiempo y sin que las crisis institucionales le afecten. Ahora que el M5S ha llegado a ser actor clave para el funcionamiento y el mantenimiento del sistema, ¿cambiará su narrativa? Y, aún más importante, ¿ Cómo afectará su misma práctica política?

El restyling, obra del joven napolitano Luigi Di Maio

Por un lado ya tenemos un indicio relevante: Luigi Di Maio ha abogado por una institucionalización del partido: un giro “moderado”, a pesar del alianza con uno de los partidos más a la derecha de todo el arco parlamentario italiano. Desde el “no” rotundo a la Unión Monetaria y a la OTAN, Di Maio ha optado por un deslize hacia posturas más cautelosas y que generan confianza en los mercados. También, en la fase post-electoral abrió al diálogo con las demás fuerzas políticas (incluyendo también el Partito Democratico) para llegar a un acuerdo de gobierno. A grandes rasgos, el M5S ha optado por la senda de los partidos tradicionales, con un liderazgo relativamente fuerte, decisiones tomadas desde el alto (al interno de la cúspide) y escasa capacidad de los activistas de incidir en las dinámicas nacionales (a pesar del antiguo lema “uno vale uno”).

Si ha habido un cambio de narrativa, lo más probable es que (considerando la actual posición del M5S al interno del sistema, la natural institucionalización del partido y la huella di Di Maio) también la práctica política será más precavida. A pesar de eso, las medidas más populistas del programa a 5 stelle siguen ahí. Si la renta de ciudadanía parece que será la quimera de esta legislatura (o, por lo menos, de este ejecutivo), no se puede decir lo mismo de la abolición de los vitalicios: los pentaestrellados afirman de tener el decreto ya listo, para acabar con uno de los máximos privilegios de la casta. Una medida que puede servir para comprobar la solidez del gobierno carioca (así llamado por el amarillo del M5S y el verde de la Liga).

Sólo la Liga puede hacer saltar la banca del primer gobierno populista de Europa

Si el M5S va a tener un mayor peso tanto en las dos Cámaras del Parlamento cómo en el ejecutivo (10 ministerios sobre 18), la Liga va a ser un aliado imprescindible. Sin Liga, no hay quién gobierne con los pentaestrellados. El PD optó por el autoexilio en las bancadas de la oposición, entregando a la extrema derecha las llaves del gobierno. También Berlusconi (recién rehabilitado políticamente) condena la alianza carioca y se prepara a una oposición codo a codo con Renzi. Sin embargo, a pesar de las declaraciones, Forza italia necesita (ahora más que nunca) la Liga di Matteo Salvini.

Según las encuestas, la coalición de centroderecha conseguiría más del 40%: porcentaje que, con casi toda seguridad, les permitiría de gobernar sin necesidad de apoyos externos. Por esta misma razón, el primer intento fracasado de formar un gobierno carioca se analizó como una jugada maestra por parte de Salvini. El secretario de la Liga y actual Ministro de Interior es el líder político con mejor valoración. Además, su partido ha crecido (según las encuestas) entre los 6 y los 10 puntos, canibalizando tanto sus aliados (Forza Italia y Fratelli d’Italia), tanto el Movimiento 5 Estrellas (que pierde el 2% respeto a las elecciones del 4 marzo). El verdadero ganador de esta turbulenta fase post-electoral es, sin duda alguna, la Liga. Un botín que le habría garantizado, en unas eventuales elecciones anticipadas, una mayor capacidad de negociación, el liderazgo absoluto al interno de la coalición y, quizá, obtener el sillón de primer ministro en Palazzo Chigi.

El M5S tiene mucho más que perder

A pesar del enesimo giro inesperado (casi todos los analistas creían en un gobierno técnico guiado por el técnico Cottarelli), Salvini podrá seguir pujando más fuerte que su actual partner de gobierno. El Movimiento 5 Estrellas, de hecho, podría perder su gran ocasión de demonstrar su valor y su capacidad de guíar el País. Por la Liga, por otro lado, se abrirían las puertas del gobierno a mayoría absoluta de centroderecha. Considerando los resultados esperados del escenario de elecciones anticipadas, el M5S podría atacar su partner acusando il carroccio de traicionar el contrato de gobierno y los 17 millones de italianos que han votado por el cambiamento. Por otro lado, la Liga puede volver a volcarse en el bando conservador (entregándose otra vez entre los brazos de la coalición de centroderecha) y tirar la cuerda hacia posturas extremas, para impedir el apoyo del M5S (que, cómo dicho, intenta suavizar su discurso) y legitimar, de esta forma, una ruptura de la alianza carioca.

Finalmente, el primer gobierno populista de Europa suelta amarras, y sus olas tendrán, presumiblemente, un impacto sobre las dinámicas políticas de sus vecinos. Todo el mundo mira hacia Italia con renovada curiosidad, confirmándose como laboratorio político de las democracias occidentales.

[1] https://www.nextquotidiano.it/alessandro-barbano-mattino-caltagirone/