Dominio público

Opinión a fondo

El camino de los padres por la igualdad

19 Mar 2008
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CHEMA ESPADAS

03-19.jpgLos padres por la igualdad venimos celebrando desde hace algunos años el 19 de marzo bajo el nombre de Día del Padre Igualitario, ya que entendemos que no es lo mismo ser padre que ejercer como tal. Así que debería conmemorarse el mérito de aquellos padres presentes, atentos, cuidadores, cariñosos, firmes y corresponsables, sin descartar que mamás y peques puedan regalar carbón a los menos aplicados.

Los hombres que nos hemos comprometido con el feminismo llevamos varias décadas trabajando desde lo personal y lo profesional para aportar, desde el cambio masculino, a la igualdad que todos y todas anhelamos. Sin embargo, apenas nos hemos organizado ni posicionado públicamente sobre las cuestiones importantes, dejando la sensación en la sociedad de que la discriminación de género fuera un problema de ellas. Según maduramos como colectivo y movimiento social, esto está cambiando: la erradicación de la violencia machista y la homofobia, el derecho al aborto y la educación afectivo-sexual, los derechos de las minorías sexuales y la diversidad familiar, la educación para la igualdad y el fracaso escolar con cara de chico, el permiso de paternidad intransferible, la paternidad presente y corresponsable… son sólo algunos de los temas de nuestra agenda.

Los padres por la igualdad entendemos que el camino hacia la corresponsabilidad se ha abierto con la Ley de Igualdad, que establece un permiso de ‘paternidad’ intransferible no obligatorio de 13 días, que se suma al permiso por parto de 6 semanas obligatorias e intransferibles, más 10 opcionales y transferibles que puede disfrutar la pareja de la madre. Decía ‘paternidad’, entre comillas, ya que es un permiso por nacimiento y/o adopción “para la pareja del” progenitor que pare o adopta.

¿Por qué es tan importante un permiso propio e intransferible? En primer lugar, porque queremos asumir nuestra responsabilidad en el cuidado de nuestros hijos e hijas, no sólo con la garantía de su sustento, sino con las tareas de cuidado que implica el nacimiento y la atención al hogar. La paternidad puede ser una de las aventuras más bonitas y enriquecedoras y la queremos compartir con nuestra pareja desde el apoyo mutuo en un momento que exige atención continua al bebé.

Además, consideramos que cualquier persona, independientemente de que tenga pareja, tiene derecho a crear una familia y ejercer su paternidad y/o maternidad sin discriminación por razón de sexo. Sólo en el respeto y el apoyo a la diversidad de familias se generan unas relaciones libres e igualitarias.

Sobre todo nos oponemos a que la crianza y el cuidado de los hijos recaigan en las madres, ya que ésta es la razón que sustenta la discriminación en la incorporación de las mujeres al mercado laboral o a su promoción profesional. El Servicio de Defensa Legal para Mujeres de Comisiones Obreras denunciaba el pasado 10 de enero en diversos medios de comunicación que los despidos por maternidad se habían triplicado en el año 2007 y eso teniendo en cuenta los despidos improcedentes camuflados al regreso de la baja de maternidad.

Hasta que no sea patente que hombres y mujeres tienen las mismas obligaciones y responsabilidades ante la crianza, hasta que se deje de entender que el papel del padre es subsidiario y que el peso del cuidado ha de recaer en la madre, hasta que ambos permisos no sean de igual entidad y duración, el empresariado utilizará esta situación para discriminar a las trabajadoras (y sus parejas) que quieran tener familia. Y esto no lo compensan 2.500 euros por nacimiento. Pedimos que los hombres tengamos las mismas responsabilidades familiares que las mujeres, lo cual implica que la Seguridad Social y las empresas tengan las mismas obligaciones con unos y otras.

El actual permiso de 13 días es insuficiente, ya que sólo contempla una hoja de ruta para alcanzar las 4 semanas en 2013, sin contemplar la obligatoriedad de su disfrute. Si de verdad apostamos por la individualización de derechos, necesitamos, de entrada, llegar a las seis semanas en 2013 y acabar con la transferibilidad entre cónyuges para lograr la equiparabilidad de los permisos en su primer tramo (obligatorio de seis semanas).

Y necesitamos además otras medidas de apoyo: queremos acceso y contenidos específicos para hombres en los programas de preparación al parto (también denominados de educación maternal), porque es donde se recibe la formación necesaria para los primeros cuidados del bebé que pueden y deben ser realizados por ambos progenitores. Queremos Escuelas de Padres y Madres, como las que se llevan a cabo en algunas comunidades autónomas.

El camino de los padres por la igualdad se llama corresponsabilidad y pasa por el permiso de paternidad, no por la custodia compartida, una buena figura legal para aquellos parejas que son capaces de seguir ejerciendo con fluidez sus responsabilidades tras la ruptura, pero que no tiene cabida en procesos contenciosos, donde –mal que le pese a algunos–, además de tener que ser la judicatura la que decida, debe primar la seguridad de los hijos y la separación de los mismos del conflicto de pareja. Pero este sería tema para otro debate y otro artículo.

Chema Espadas es docente y trabajador social especializado en masculinidades, familia e infancia. Coordinador de la Red de Hombres por la Igualdad

Ilustración de Gallardo 

6 comentarios

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  • Comentario por Gerardo Boneque

    19/03/2008 @ 11:13

    Aunque en los elementos formales puedo estar de acuerdo contigo, lamento no poder estar de acuerdo en otros elementos más ”ideológicos” de tu exposición.
    Para empezar, que una mujer por el hecho de ser madre tenga seis semans de baja médica lo comprendo, pero que un hombre deba pedir permiso a su esposa (o pareja), además de a su empresa, para poder ejercer de padre de forma completa me parece simple y llanamente una discriminación intolerable.
    La solución pasa por permisos simultáneos para ambos progenitores. Dar a una mujer el poder de decidir si un hombre puede o no estar con su hijo o hija es a todas luces una discriminación sin paliativo ninguno.
    Segundo, los permisos simultaneos no tienen nada que ver con los hombres y las mujeres, tienen que ver con el bien del recién nacido ¿Cómo se espera que un niño cree los mísmos vínculos con su padre que con su madre si en las primeras fases de su crecimiento, cuando más vínculos crea, se le limita el acceso a él por la mera voluntad de la madre?
    Estoy de acuerdo con el principio de que la igualdad laboral se conseguirá cuando hombres y mujeres tengamos los mismos beneficios parentales en el trabajo, pero no he visto ninguna organización feminista que defienda eso, no he visto ninguna organización feminista que reclame nada por el estilo -aunque supongo que habra una minoría que lo haga, como en todo- por lo que no creo que alinearse con el feminismo sea la forma de defender los derechos de los padres.
    Los derechos de los padres están cercenados desde el momento que todavía se considera que la mujer tiene derecho a elegir quedarse en casa para cuidar de los hijos y el hombre no. Y eso lo defienden también las feministas.
    Tampoco creo que sea culpa del cuidado de los hijos la falta de incorporación de la mujer al mundo laboral. Las cifras te dirán que las mujeres renuncian desde su periodo formativo a los sectores que más puestos de trabajo aportan como la construcción, la producción industrial, las extraciones básicas o los trabjos de esfuerzo. Si renuncian al 40 por ciento del mercado laboral de una sociedad es imposible que se encuentren al mismo nivel de población empleada. Habría que investigar los motivos, pero no creo que sea el cuidado de los hijos.
    Lo que no dice el Servicio Legal para mujeres de Comisiones obreras e que el 85 por ciento de esos despidos fueron rechazados por los organismos judiciales -eso está en la memoria del poder judicial de 2006- y que los demás no fueron considerados como tales porque eran finalizaciones de contrato. No estoy defendiendo a los empresarios que los han realizado, estoy diciendo que el sistema ya está organizado para reaccionar a esas situaciones, que la reivindicación no tiene lugar cuando la justicia y la ley ya protegen. Los demás casos, el 15 por ciento restante, son un problema que debe afrontarse desde una lucha global contra la precariedad laboral, no como un asunto específico de sexismo que en realidad no es. El capital nunca quiere dar derechos a los trabajadores, sean mujeres u hombres. Hay que mirar las cosas de una forma universal y no parcial.
    Lo que tampoco dice el Servicio Legal de Comisiones Obreras es que un 40 por ciento de las mujeres que trabajan renuncian total o parcialmente a su baja de voluntaria de martenidad para no poner en riesgo su situación laboral. Eso no es culpa de la ley.
    Habría que comenzar plantearse educar a las mujeres en el compromiso con su propia dignidad más allá de su seguridad personal. Lo contrario es un insuslto al sindicalismo y a la lucha sindical de todos los trabajadores, hombres y mujeres. O eso o hacer ese permiso obligatorio, como planteas para los hombres ¿o es que debe estar consetido para las mujeres renunciar a sus derechos y para los hombres no?
    No creo que se deba plantear la partenidad como una aventura. Es una responsabilidad, bonita y maravillosa, pero una responsabilidad que hay que plantearse como tal, al igual que la martenidad. Si no estamos dispuestos a asumir esa responsabilidad, pese a las dificultades es mejor que ni hombres ni mujeres tengamos hijos.
    No creo que la erradicación de la violencia de género tenga algo que ver con esto. La violencia de género -en el porcentaje en el que la acepto que, según las cifras, es mucho menor que el que se afirma publicamente- tiene que ver con el intento de erradicar la agresividad y la violencia de las relacciones personales y afectivas en un país en la que la tendencia a las misma es elevadisiva.
    La violencia machista -es decir la que comete un hombre contra una mujer porque la considera inferior y supeditada a él, no simplemente la que comete un hombre contra una mujer, sin más- debe tratarse dentro de la violencia relacional general, lo cual incluye todo tipo de violencia familiar y afectiva: madres y padres que maltratan a niños, hijos e hijas que maltratan a padres y madres; mujeres que maltratan a otras mujeres con las que mantienen relaciones y hombres que hacen lo mismo. Y por supuesto mujeres que maltratan a hombres. Mientras siga considerandose que la violencia machista es peor que todas las otras formas de violencia relacional y se hagan leyes sacralizando la discriminación en ese sentido, consideraré todo el movimiento que defiende esa postura como algo que se encuentra en el mismo borde del fascismo y no podré comulgar con ello.
    Tampoco creo que un movimiento de padres igualitarios deba obviar el hecho de los padres separados y divorciados, que son sistematicamente agredidos por el sitema judicial y por leyes injustas que vinculan la custoria a las liquidaciones de bienes ganaciales o que no parten de una base de custodias compartidas ,simplemente para garantizar los ingresos de las mujeres que se separan o divorcian. Y eso es algo que también tremola y defiende el feminismo en este país.
    En resumen, que no creo que la defensa de los derechos de los hombres y de los padres en esta sociedad tenga nada que ver con el feminismo. No creo que tengamos que pedir perdón por los supuestos pecados de nuestros abuelos al igual que el movimiento feminista no está pidiendo perdón por los muchos errores de consentimiento y reprodución del sistema que llevaron a cabo sus antepasadas, en sociedades que ellas contribuyeron a formar y a perpetuar tanto como los hombres.
    Para mi, combatir por los derechos de los hombres no es políticamente incorrecto y no exige ir de puntillas para no molestar a las feministas. Sé por qué motivo defiendo los derechos de los padres y los derechos de los hombres en general. Por el mismo motivo que he militado sindical, racial y políticamente desde que tengo uso de razón social.
    Creo que los derechos son universales y por eso no creo en igualar las balanzas históricas a costa del presente ni en la discriminación positiva; creo en la dignidad y el esfuerzo, la responsabilidad y la lucha por mantenerlas y por eso no creo en el victismismo.
    Creo que hay que decir la verdad e intentar cambiar lo injusto y por eso no creo que haya que ir de puntillas ni no enfrentarse y compartir viaje con determinados movimientos porque sea lo políticamente correcto en este momento.
    Sé que no soy machista ni sexista, se que no soy misógino ni androfobo ni homofobo y no necesito que nadie me extienda un salvoconducto feminista para poder hablar de estos asuntos.
    Si los demás quieren decir otra cosa de mi, no me importa, pero creo que hoy en día el movimiento feminista radical es tan enemigo de la justicia y de la igualdad como cualquier machista de bar que quiere tener a su mujer en casa con la pata quebrada. Solo quieren igualar la balanza y beneficiarse de ello . Por eso no puedo acompañarlas a ningún lugar común -por lo menos a las versiones públicas y exaltadas de las mismas, que sé que hay muchas que no son así-.
    Cuando purgen su movimiento de toda esa parafernaria ideológica que roza el fascismo y cuando demuestren que su reivindicación de igualdad es universal criticando, publicamente y como movimiento, privilegios que mantienen las mujeres como los permisos por nacimiento, las concesiones de custodia o el derecho a no informar a los padres sobre la concepción de un hijo. Cuando renuncien a esos privilegios y luchen de verdad porque todos seamos iguales y no porque el Estado las beneficie en detrimento de los hombres, entonces podré hacer frente común con ellas -cosa que ya hago con muchas asociaciones de hombresy mujeres que critican discriminaciones sexuales e injusticias por igual-. Hasta entonces las considerare un adversario ideológico al que respeto como hombre, demócrata y persona pero a las que intentaré derrotar.
    Y sobre el aborto, precisamente porque soy todo eso y porque estamos en una sociedad en la que existen más de medio dentenar de métodos anticonceptivos, no cero que sea el derecho de una mujer mantar a un niño para cubrir su falta de previsión ni su irresponsabilidad. Ni de una mujer, ni de un hombre ni de nadie. Como tampoco creo en la pena de muerte, ni en el asesinato ritual, ni en el homicidio voluntario. Y no creo en Dios -por si acaso-.

  • Comentario por Chema Espada

    19/03/2008 @ 13:32

    Tu respuesta es muy extensa y toca muchos temas, casi más larga que el propio artículo. Creo que hay muchas cosas que planteas que son más que criticables, pero por razon de tiempo quería solo señalarte ahora una cuestión y dejar para otro mensaje el resto.

    Sólo quería señalarte que quizá no hayas leido detenidamente el artículo, ya que en tus primeros párrafos afirmas criticar la propuesta de la equiparabilidad de los permisos de maternidad y paternidad en seis semanas, ambos obligatorios e intransferibles, proponiendo unos permisos ‘’simultaneos”. Me temo que a lo que llamas permisos ‘’simultaneos” es exactamente lo mismo que estamos proponiendo, dado que actualmente contamos con un permiso principal (por parto) de 16 semanas que puede ”transferirse” al conyuge. Así que esto que planteas me parece una falsa polémica.

    La segunda cuestión y ultima cuestión que quiero de momento plantearte es que el feminismo trabaja por la igualdad, y no por ningún tipo de preeminencia de las mujeres, entiendo que buscan lo mismo que nosotros y trabajan ”para el bienestar de todos y todas”. Un ejemplo de que se busca la igualdad es la paridad. Pero concretamente quería informarte sobre la Plataforma por el Permiso de Paternidad Intransferible, en la que los hombres por la igualdad hemos participado, y que surge precisamente a inicia de las feministas. http://www.nodo50.org/plataformapaternidad/

    Con esto quiero decirte que me parece que tienes una visión distorsionada del feminismo y te animaría a superar los prejuicios hacia el feminismo tan lamentablemente enraizados en nuestra cultura machista y en nuestro sentido común, que más que ”común” es nuestro sentido machista, o no, de entender y vivir el mundo y la vida.

  • Comentario por Gerardo Boneque

    19/03/2008 @ 14:49

    A lo mejor lo extenso de mi respuesta ha hecho que no la hayas leído con la suficiente atención como para darte cuenta de que en mas de una ocasión reitero que hay organizaciones femninas y feministas que realmente luchan por la igualdad, aunque no es el moviento en su conjunto, ni en su mayoría.
    No tengo prejuicios hacia el feminismo. Simplemente me limito a leer y consultar en profundidad sus textos, sus convocatorias y sus reclamaciones. Alguien que alba una ley marcadamente discriminatoria como algo bueno, alguien que pretende que toda agresión de un hombre a una mujer está motivada por el machismo y que toda agresión de una mujer a un hombre debe ser ignorada o al menos justificada no es democrata ni lucha por la libertad. Al menos no por otra que la suya.
    Y por cierto, nuestra cultura no es machista, es sexista. A eso han contribuido hombres y mujeres a lo largo de la historia. Y lo han hecho asignando roles desagradables y distorsionadores para unos y otros.
    Hace tiempo que superé los prejuicios machistas, simplemente porque nunca los tuve, como no los tengo raciales, ni nacionales, ni religiosos. Me limito a aplicar el mismo rasero de cuestionabilidad a todos los movimientos y todas las ideologías.
    A lo mejor sois los que supuetamente no teneis prejucios los que deberías pararos a pensar si los tenéis y no pretender que toda crítica al movimiento feminista y a su ideario -repito al más radical y más abiertamente expuesto- es fruto del machismo.
    El sentido común me lleva hacerte y haceros esta pregunta. Si la ley reflejara como más grave la agresión de una mujer a un hombre ¿sería justa?, si la ley asignara las custodias automáticamente a los hombres por criterios biológicos ¿sería justa? si se impusiera la paridad en sectores como la sanidad, los medios de comunicación o la enseñanza ¿sería justo?
    Yo he nacido y he crecido rodeado de mujeres, criado por mujeres, amado por mujeres y enseñado por mujeres. Mujeres que fueron miltantes en la República, sindicalistas en el franquismo y feministas en la transición y en la actualidad.
    No tengo una visión distorsionada del feminismo. Simplemente tengo la libertad para criticar la visión distorsionada que creo que el feminismo pretende vender del mundo y de la historia.
    Quizás debais de dejar de arrinconar cualquier crítica ajena bajo la bandera del machismo y comenzar a realizar la autocritica que todo movimiento precisa.
    Querido Chema, critico a los machistas porque no soy feminista y critico a las feministas porque no soy machista. Y mi sentido común no tiene nada que ver con mi sexo.
    Y si todo eso no te sirve. Cierra los ojos, imagina que escuchas mi voz en lugar de leer mis palabras y luego imagina que esa voz es de mujer.

    PD perdona por una respuesta de nuevo tan extensa y estoy de acuerdo con que los permisos simultáneos que yo planteo son iguales que los que tu defiendes, solamente quería decir que habría que abolir el derecho de la madre a decidir sobre los permisos del padre.

  • Comentario por LUIS AREGO

    19/03/2008 @ 18:52

    El Sr. Espada, autor de esta opinión, no puede alegar ignorancia: está muy bien todo lo que dice pero ¿acaso no sabe que, con la actual legislación de divorcio, tras el permiso de paternidad tampoco tendrá el padre la custodia compartida si a la otra parte no le da la gana?
    Y si la obtención de la custodia compartida depende del veto de una de las partes ¿que haremos entonces con la Ley de Igualdad que si que se estuvo aplicando durante la convivencia de la pareja?.
    Los derechos humanos y la igualdad deberían ser para todos, incluida la infancia.

  • Comentario por María Pazos

    20/03/2008 @ 20:45

    Querido Chema Espadas, muchas gracias a ti y a todos los (aún pocos) hombres que lucháis por la igualdad.
    Desde la Plataforma por Permisos de Nacimiento y Adopción Iguales e Intransferibles ( http://www.nodo50.org/plataformapaternidad/ ) compartimos todos tus argumentos a favor de que padres y madres tengan las mismas responsabilidades ante la crianza y, para ello, los mismos derechos sociales. Solamente hay una cosa que no acabo de comprender en tu artículo: seis semanas obligatorias para los padres es un paso importante pero no suficiente. Nuestra Plataforma propone una reforma legislativa que declare el objetivo de permisos iguales e intransferibles y que establezca una hoja de ruta hasta esa igualdad. En cuanto a la hoja de ruta, creemos que es posible plantearse el punto de partida de las seis semanas obligatorias como arranque de la reforma; y establecer un calendario para ir añadiendo progresivamente las diez semanas voluntarias (siempre intransferibles) de tal manera que se llegara a las 16 semanas intransferibles (de las cuales 6 obligatorias) para cada progenitor en dos legislaturas. Tenemos hechas las cuentas a corto, medio y largo plazo; y estamos en condiciones de demostrar que esta reforma es perfectamente posible desde el punto de vista presupuestario. También es conveniente para un funcionamiento más eficiente del mercado de trabajo, que redundará en una mayor productividad. Por último, y más importante, es una cuestión de justicia, como señalas.
    Hasta la victoria siempre, seguimos luchando por una sociedad donde hombres, mujeres y niños/as podamos convivir en igualdad y armonía. …Y ¡felices 365 días del padre al año!

  • Comentario por Chema Espada

    23/03/2008 @ 22:20

    Estimados amigos/as

    Siento no poder responder rapidamente estos días… (obligaciones familiares!!!). Quería comentar sobre lo que dice María Pazos, que en el artículo propongo 6 semanas…”de entrada”. En absoluto me parece suficiente, el objetivo me parece que queda explícito y es la total individualización de derechos con una equiparación completa de permisos, sin transferibilidad y llegando a las comentadas 6 semanas obligatorias. En este sentido no veo contradicción en absoluto con lo que se plantea desde la Plataforma por Permisos de Nacimiento y Adopción Iguales e Intransferibles, a la que me sume desde el Foro de Hombres por la Igualdad de Roquetas de Mar.

    Sobre los otros comentarios de Gerardo Boneque y Luis Arego, solo puedo mostrar mi preocupación que no sorpresa por lo que se expresa más de una manera tácita que expresa, y es una animosidad y un ”requeme” poco positivo. Sobretodo porque veo que este ”cabreo” tan visceral no les deja apreciar un posicionamiento que ahonda en la individualización de derechos y como tal en esa igualdad que reclaman. Observo que todo lo que les suena a feminismo o mujeres les produce un rechazo frontal. No era mi intención que nadie se sintiera ofendido y puse todo mi empeño en ser exquisitamente escrupuloso en no dar pie en el escrito a estas reacciones.

    Me apena ver cuantos hombres están perdiendo la maravillosa oportunidad que una separación o un divorcio pone ante nosotros para cuestionarnos las razones que puedan haber llevado a que dos personas que se han querido ya no lo hagan, y entre ellas nuestra educación en una masculinidad heterosexista y/o tradicional, que nos ha producido problemas importantes para reconocer, conectar y afrontar nuestras emociones, y por ende las de las personas a las que nos vinculamos.

    Por otro lado, considero un signo de madurez dar el paso del divorcio o de la separación, y en algunos de ellos además de la ”liquidación” del régimen parimonial del matrimonio, queda la ”custodia”. En este 19 de Marzo, quería solo compartir con todos/as lo que está empezando a ser una reflexión y posicionamiento desde los grupos de hombres por la igualdad, ciertamente hay otro debate. Habrá tiempo y lugar para tenerlo.

    En cuanto a la importancia clave del Permiso de Paternidad Intransferible en las estrategias y políticas de los padres por la igualdad no he acabado de ver argumentos interesante a discutir en las intervenciones que se han dado aqui. Desearía que la rabia dé paso a emociones más positivas que permitan que se pueda leer y comprender lo que los hombres tenemos y podemos ganar desde la igualdad.

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