Marihuana medicinal: ¿mito o realidad?
Tags: ciencia sanidadMANUEL GUZMÁN
La reciente presentación de las conclusiones de un estudio clínico promovido por instituciones médicas y farmacéuticas catalanas en el que se ha evaluado la utilidad terapéutica del Sativex, un aerosol oral compuesto por una mezcla de extractos de cannabis, ha vuelto a traer a los medios de comunicación la controversia sobre el posible uso clínico de la marihuana y sus derivados. Aunque esta planta se ha empleado médicamente desde hace al menos 50 siglos, los aspectos precisos de cómo actúan en el organismo sus componentes activos (los denominados cannabinoides) no se dilucidaron hasta mediados de los años noventa. A partir de entonces, la investigación científica sobre estos compuestos ha experimentado un espectacular auge, gracias a lo cual conocemos hoy en día bastante bien cómo actúan en el organismo los cannabinoides y cuáles pueden ser algunas de sus aplicaciones terapéuticas más inmediatas. Sin embargo, las restricciones legales que existen desde hace muchos años para prescribir y dispensar derivados del cannabis han dificultado enormemente el estudio del potencial terapéutico de esta planta, de manera que en la actualidad no existen muchos estudios que cumplan exhaustivamente los criterios metodológicos necesarios para ser considerados investigaciones clínicas controladas. En este contexto, el estudio catalán aporta un importante grano de arena al campo y, de forma general, confirma ensayos clínicos previos que apoyan la posible utilización de estas sustancias en el tratamiento de los síntomas de diversas patologías.
¿Qué conocemos hoy en día acerca del potencial terapéutico de esta planta? Debemos sopesar en primer lugar, como para cualquier fármaco, cuáles son los efectos terapéuticamente relevantes respecto a los efectos secundarios que puedan minar la calidad de vida del paciente. En este sentido, los estudios clínicos llevados a cabo con preparados de cannabis y con cannabinoides purificados revelan que su perfil de seguridad es más que razonable y que los efectos secundarios como somnolencia, desorientación, confusión e hipotensión que pueden ejercer en algunos pacientes suelen caer dentro de los márgenes aceptados para otros medicamentos. A pesar de ello, el uso clínico del cannabis y sus derivados es todavía bastante limitado. El efecto terapéutico mejor establecido hasta ahora de los preparados del cannabis y los cannabinoides purificados es la inhibición de la náusea y el vómito en pacientes de cáncer tratados con agentes quimioterapéuticos. Así, en la actualidad se permite en algunos países la prescripción para esta indicación de cápsulas de Marinol (medicamento compuesto del cannabinoide más potente de la planta, el delta-9-tetrahidrocannabinol) y Cesamet (medicamento constituido por un derivado sintético de dicho cannabinoide, la nabilona), así como la dispensa de marihuana medicinal.
Entre otros probables usos clínicos del cannabis y los cannabinoides, cuyo estudio se encuentra en fases avanzadas de ensayos clínicos, podríamos destacar el tratamiento de diversos tipos de dolor (el antes mencionado Sativex, empleado en el estudio catalán, ya ha sido registrado en Canadá para la reducción del dolor neuropático en pacientes de esclerosis múltiple), la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple y la pérdida de apetito y peso que tienen lugar en enfermos de sida. Existen además otras posibilidades terapéuticas de los cannabinoides que aún se hallan en fases más tempranas de ensayos clínicos o en fases preclínicas.
¿Es el cannabis (como afirman algunos) la aspirina del siglo XXI, esto es, una panacea y remedio para la curación de innumerables dolencias? ¿O es por el contrario (como claman otros) una planta sin utilidad médica e incluso una sustancia maldita que abre las puertas al consumo de drogas duras? Obviamente ninguna de las dos cosas. El hecho de que existan en prácticamente todos los rincones del organismo moléculas específicas que ligan los cannabinoides y median su acción hace que el potencial terapéutico teórico de estos compuestos sea grande, especialmente en el caso de enfermedades huérfanas para las que no existen aún terapias eficaces. Sin embargo, en algunas otras afecciones para cuyo tratamiento ya se dispone de fármacos aceptables los efectos de los cannabinoides suelen ser de una potencia moderada. Ahora bien, los cannabinoides combinan acciones muy diversas que, aunque cada una de ellas leve en intensidad, en conjunto permiten atacar distintas dolencias simultáneamente y por tanto matar varios pájaros de un tiro. Sirva como claro ejemplo de ello el tratamiento paliativo de los enfermos de cáncer, en los que el cannabis y sus derivados pueden inhibir las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia, aumentar el apetito, atenuar la pérdida de peso, aliviar el dolor, disminuir la ansiedad y permitir una mejor conciliación del sueño. Aunque sobre el papel los medicamentos que contienen cannabinoides purificados poseen una potencia de acción mayor y un perfil farmacológico más estandarizable que los preparados crudos del cannabis, estos últimos (incluido el porro terapéutico) resultan en ciertas ocasiones mejor tolerados por los enfermos, quizás debido a que en la planta existen otros compuestos como el cannabidiol que pueden potenciar algunos efectos terapéuticos y atenuar algunos efectos secundarios. Nunca deberíamos pues olvidar que cada enfermo es un ser humano único y como tal merece ser tratado. En este sentido, el estudio catalán ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de revisar las restricciones legales que impiden decidir libremente a médicos y pacientes sobre una práctica que por otro lado ya es habitual
en muchos enfermos.
Manuel Guzmán es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid
Ilustración de Mikel Jaso










Comentario por Jorge
08/05/2008 @ 14:21
La marihuana no es una maravilla cura-todo pero está claro que no es una droga que tenga efectos más nocivos que el alcohol. Yo vivo en Holanda desde hace años y aquí su venta es legal. Esto ha hecho que estemos acostumbrados a esta droga y se ha reducido mucho el consumo entre holandeses. Una vez que tienes algo al alcance de la mano y que lo utilizas acaba por parecerte aburrido, te hartas, vamos. Y si alguien quiere fumar que lo haga. De todas formas creo que es mejor comprar la droga en un sitio autorizado, pagando impuestos etc que no hacerlo a un camello y potenciar toda la economía sumergida y todo tipo de mafias.
Un saludo
Comentario por fernando
08/05/2008 @ 16:41
no me jodais que ahora se pone en duda los efectos terapeuticos del asunto. Pues vaya chasco. Yo que me fiaba de la propuesta de IU que proponía la legalización del cannabis con fines terapeúticos pensaba que esta formación estaría a pesar de la juventud de sus miembros integrada por cientificos de alto fuste y no sé cuantos títulos y ahora resulta que no está tan claro el tema. Vaya tela. Y ahora ¿que propuesta novedosa, revolucionaria, progresista, actual, sentida, va a lanzar esdta formación? Bueno con un par de canutos podrán proponer la III República y Llamazares o Frutos de presidente
Comentario por Antonio Yañez
08/05/2008 @ 17:01
El o la cannabis ”cannabis sativa” es la planta. Además de la planta seca, conocida como marihuana, existen otros derivados, el más conocido en España, y el más consumido,es el haschis (resina de la planta). Lo que el profesor Guzman no indica son las dosis ni los equivalentes a porcentajes de los principios activos, 9-delta-tetrahidrocannabinol y cannabidiol. De cualquier manera, mis felicitaciones al profesor Guzman por este, simple pero efectivo, artículo sobre el cannabis. Sí quisiera hacer notar una cuestión. Cuando se habla de uso terapéutico o de uso lúdico del cannabis, se está hablando de una planta que, en el mejor de los casos, contiene un 15% de principios activos, pero el gran problema hoy en día son las nuevas plantas de cannabis modificadas genéticamente, me refiero al ‘’shunk”, que contienen de media entre un 30 a un 45% de principios activos (sobre esta modalidad de cannabis no hay estudios científicos que avalen su posible uso). En mi opinión, o se intenta legalizar el uso terapéutico y también, porqué no, el uso lúdico de la planta tradicional(cannabis sativa) yá, o vamos a llegar a una invasión de plantas modificadas, tipo shunk, que no tienen nada que ver con la planta original y que van a desvirtuar tanto el análisis científico de la misma como los posibles efectos secundarios que de su consumo se derivan y que a medio plazo llevarán aparejado fuertes represalias tanto a su consumo lúdico como a su investigación para usos clínicos.
Comentario por blanco
08/05/2008 @ 17:50
creo que la medicina tradicional tiene que cambiar. seguro que hay otras formas de curarse que no sean siempre con sus pastillas.
Comentario por Michael
08/05/2008 @ 18:09
He aquí un enlace a un ”Prospecte del cànnabis per a ús terapèutic”: http://www.farmaceuticonline.com/medicament/cannabis.pdf . Está en catalán, pero el lector interesado no tendrá problemas para entenderlo, creo.
Hay otro prospecto similar, en castellano, en la edición española del libro ”El emperador está desnudo” (The Emperor Wears No Clothes”) de Jack Herer (ISBN: 978-84-921001-0-1, ver http://www.castellarte.es/emperador.html) que recomiendo encarecidamente. ¡Salud!
Comentario por manu
08/05/2008 @ 18:55
yo sólo puedo hablar por experiencia propia, ke no es poco)
durante el tratamiento con pegintron y rivabirina, ke viene a ser como una kimioterapia, me ayudo mucho tanto para abrir apetito, calmar la ansiedad, y problemas digestivos, me importa bien poco ke sea ilegal si me proporciona esos beneficios ante unos efectos secundarios ‘’salvajes
Comentario por Quim
09/05/2008 @ 08:48
Yo soy consumidor moderado de haschis y marihuana, y sinceramente algunos de los comentarios me parecen de una apología fuera de lugar. Este es un gran artículo del doctor Guzman (¿para ser catedrático se ha de ser doctor no? si no es así perdón por el fallo). Pero no nos equivoquemos que no tiene nada que ver con la ”legalización lúdica” tanto por mis estudios como por los estudios de muchas personas cercanas, es fácil discernir que no se hacen demasiados estudios por lo complicado de las leyes y lo tremendamente caro que resulta. ¡Incluso cuando no es para fines terapéuticos sino para curar adicciones! como muestra un botón, para traer unos gramos de cocaina pura para investigar en mi universidad (Valencia) el coste del transporte y la burocracia era casi un tercio del presupuesto del departamento. Se de casos que se ha ido el profesor y se lo ha traido en una cajita bajo el brazo, una auténtica verguenza. Señores y señoras del gobierno, más investigación, más presupuesto, más libertad para investigar. La cannabis sativa e índica son un cosa de hippies, macarras y gentes de mal vivir y no pueden tener nada bueno…. ¡¡¡Y SIN EMBARGO SE MUEVE!!!
Comentario por María
10/08/2008 @ 22:52
Buen artículo pero como consumidora moderada, sí, habitual, sí, en el pasado reciente, sí motivo terapéutico: bueno… creo y quiero expresarlo que si se tolera mejor es porque psicológicamente por sus efectos la droga te engancha: entre sus lucideces y fabulaciones. Piensas que te da más que te quita y hasta la quieres como a una amiga. Cierto que con una ligera voluntad esta adicción se controla pero creo que se habla poco y se ha estudiado poco su efecto en la mente del individuo. Y para eso no creo que nos sirvan los ratones. Porque a ver, ¿cuando un ratón delira cómo se le nota?
Si el cannabis va a ser terapéutico que se formalice en medicamento y se le asegure un precio moderado en un genérico; que no sirva el cannabis con pleitesía a la usura de la industria farmacológica. Y que nos aseguren también con estudios serios que de su uso continuado no derivarán patologías mentales. Y mucho mejor sería que nadie se aprovechara de ella, que es un regalo de la Naturaleza.
Si luego uno quiere ser consumidor hedonista, aunque la consuma como medicamnento, que lo sea, y se lucha por esta libertad, la de su despenalización también, que la planta a este nivel concede sus bendiciones o potencia las tuyas. Pero es mejor no tenerla en casa y es mejor separar los temas; si yo hubiera cultivado plantas, hoy estaría colgada y sería grave para mí; y desde luego que no se le impriman etiquetas como las del tabaco, que no soporte las condenas de los demonios ni se la aprecie como si fuera un dios pagano, a no ser que vaya a ser uno verdaderamente ocasional. Un rito (mágico) no es todos los días porque entonces ya se transforma en un hábito (algo falto de magia).
En cierto sentido es sana, y desde luego mucho más que el alcohol, que por mucho que te pases con ella no sufres de resaca pero como hembra es difícil de controlar. Tengo entendido que los machos de esta planta no conceden favores ni con la divina combustión. ¿O es diferente en el caso del laboratorio? Porque si lo es la planta, en su lenguaje químico, ya nos estaría contando algo.
Con respecto al primer comentario aporto lo siguiente: mientras me fue imposible conseguirme un camello la codiciaba mucho más y tardé casi tres años en dar con uno. Una vez con su teléfono en la mano, para recurrir a él cuando quisiera, parte de mi pasión se enfrió. Cada persona es un mundo cierto pero mejor sería que no se la dotara con el halo de lo difícil, ilegal y atractivo. Si adquirirla fuera tan vulgar como entrar en un supermercado sería menos mítica en poco tiempo. No tienes presión, puedes acceder a ella cuando quieres, la mayoría pasaremos más. Y además de esa forma se accede a la cantidad real que quiere consumir uno y dosifica mejor.