Dominio público

Opinión a fondo

El voto de los inmigrantes

12 Jul 2008
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ELVIRO ARANDA ÁLVAREZ

07-12.jpgLa inmigración, junto con el cambio climático y todo lo que comporta, va a ser una de las cuestiones políticas más importantes de las próximas décadas. Por ello, afrontarla integralmente, estudiando todos los efectos –positivos y negativos– para diseñar estrategias inteligentes, es lo que debería hacer Europa.

La política europea de inmigración, hasta ahora, ha dejado mucho que desear: véase la respuesta frente a la eufemística Directiva de “retorno de inmigrantes”, que, ante la dureza del trato y la parcialidad en la actuación con los expulsados, no ha tenido más remedio que argumentar: “¡Mejor eso que nada!, ¡al menos así esas personas tienen algunos derechos cuando las llevan a un centro de internamiento o cuando los expulsan!”. Ante este planteamiento, la pregunta llega sola: ¿Cómo han podido entrar en la Unión Europea países que no respetan los derechos humanos más esenciales? Ahora bien, todo es corregible, y en esa línea de mejora podrían ir las cosas si finalmente se aprueba el Plan de Inmigración y Asilo que estos días han aprobado Francia, Alemania y España y que, parece, va a abrir una solución integral para afrontar la inmigración en Europa (lucha contra la inmigración ilegal, favorecer la inmigración legal asociada a la demanda del mercado de trabajo, integración de los inmigrantes en nuestras sociedades, plan de ayuda y cooperación con los países que generan inmigración para su desarrollo).

Frente a la confusión europea en la materia, considero que la política de inmigración del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero puede ser el ejemplo a seguir por los restantes países de la Unión. En España hemos sabido hacer frente con firmeza a la inmigración ilegal con el control de fronteras, hemos firmado más acuerdos de repatriación que ningún otro país, hemos puesto más dinero que nunca para la ayuda humanitaria y la integración, hemos aprobado un Plan de Ciudadanía en Integración (PECI), estamos aportando ya más del 0,5 del PIB en Ayuda al Desarrollo y hemos organizado un proceso de contratación en origen que facilita la inmigración legal.

Además, en el 37º Congreso del Partido Socialista se ha aprobado una Resolución que pide el voto en las elecciones municipales de los inmigrantes regulares que lleven más de cinco años en nuestro país. Medida que, sin duda, ayudará a la integración de esas personas y a que se les tenga más en cuenta.

Aquellos que tienen una idea decimonónica de la ciudadanía asocian el derecho de sufragio con la nacionalidad. Sin embargo, hoy estamos en los inicios del siglo XXI y vivimos en sociedades abiertas, multiculturales, multirraciales en las que la homogeneidad del siglo XIX ha desaparecido. Y, además, esto es un hecho imparable, digan lo que digan los Estados o la Unión Europea. Vivimos en sociedades con un porcentaje de dos dígitos de personas residentes que no son nacionales, pero que están legalmente. Personas que trabajan, que contribuyen a la riqueza nacional, que reclaman servicios públicos, pero que no votan.

El voto en una democracia representativa es fundamental; es la forma más fuerte que tiene una persona o un colectivo para hacer valer sus derechos e intereses. Digámoslo con claridad: si votas, cuentas. Si no, tan sólo la caridad, la moral o la pretensión de quedar bien ante otros hace que la política se interese por esas personas.

Dice Philip Pettit, un autor que gusta mucho al presidente Zapatero, que la “libertad como no dominación” es aquella que tiene un individuo que vive en una sociedad donde los otros no interfieren en su actuar de forma mediata o inmediata, no le tratan arbitrariamente o, actúan, sin más, en su nombre. En definitiva, que la libertad en una sociedad no es tan sólo la “no interferencia”; es poner las condiciones para que las personas puedan actuar y expresarse como deseen, sin miedos o condicionamientos debidos a la situación de poder que sobre ellos detentan otros.

¿No creen ustedes que eso es lo que sucede con los inmigrantes que llevan años entre nosotros y que, estando legalmente, no pueden votar? Los extranjeros son, como también dice Pettit, “ilibres”, que en la práctica no tienen libertad puesto que no pueden hacer valer sus derechos mediante el voto en las elecciones. Por eso, que al menos participen de las elecciones municipales me parece más que de justicia, de dignidad. Vamos a hacer que esas personas sean un poco más libres y los vamos a integrar más en la sociedad donde trabajan, contribuyen y necesitan prestaciones.

Algunos puede que digan que esto es difícil con la regulación de nuestra Constitución. Para ellos, sólo unas líneas finales que les animen a una pequeña “investigación” en Derecho Constitucional e Internacional.

El artículo 13.2 de la Constitución establece que a los extranjeros se les puede reconocer el derecho de sufragio en las elecciones municipales si hay acuerdo de reciprocidad con el país del que son nacionales. Pues bien, vean los Convenios de Cooperación y Amistad suscritos por el Reino de España con Argentina, Colombia, Uruguay, Venezuela y, especialmente Chile (Convenio de 19 de octubre de 1990), y comprobarán lo fácil que es solucionar el problema con los nacionales de estos países. Si, además, comprueban que, por ejemplo, Chile aprobó ya dos leyes (la Ley 18.556 y la Ley 18.700) que reconocen el derecho de sufragio en las elecciones municipales a los extranjeros que hayan residido cinco años en su país -cómo por cierto han hecho otros países-, verán que las condiciones para que los chilenos voten en España ya están dadas.

Elviro Aranda Álvarez es diputado del PSOE y vicepresidente primero de la Comisión Constitucional

Ilustración de Iker Ayestaran

4 comentarios

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  • Comentario por por la gloria de mi madre

    12/07/2008 @ 20:19

    No se donde vivís los periodistas, ni los políticos, pero imagino que más o menos por los mismos sitios. Además los salarios que ingresáis mensualmente en vuestras cuentas deben de ser también de otro mundo, porque si no, no se comprende…….
    Leo muchas citas de cifras macroeconómicas donde se habla de las bondades de las avalanchas migratorias que venimos soportando en los últimos años, seguro que son ciertas. Pero al trabajador/a de a píe, no le sirven de mucho, o mejor dicho, no le sirven de nada. Y como generalizando, uno casi siempre se equivoca, pues voy a personalizar:

    Si me han entrado dos veces a robar a la tienda, han sido……moros, perdón, ciudadanos del norte de África.
    ¿Porqué será que el salario en hostelería y condiciones de mi compañera, el año pasado era de 1000 euros y dos días festivos a la semana, éste año le ofrecían 900 y un día festivo?
    Mi sobrino gozaba, por derecho propio, de una beca para el comedor en su colegio público, ya no la tiene…… adivinen porqué.
    Quizá no tengan nada que ver la instalación de tiendas de ropa china junto a la de mi amiga Esperanza para que, ésta, tenga que cerrar su boutique, con la que lleva trabajando y pagando impuestos desde hace más de 20 años. …
    Y hablando de inmigrantes chinos, con las dos últimas empresas que he mantenido contacto profesional, una española, la otra holandesa me contestan que, están interesadas en mi proyecto pero que no pueden arriesgarse porque…. los chinos hacen una modificación cualquiera y lo sacan al mercado……. y se acabó.
    Y para el final dejo la mejor (y más dura); al mejor amigo de mi padre, al que mi hermana y yo, llamábamos tío, lo asesinaron a sangre fría para robarle el coche y cometer luego un atraco de una joyería, tres hombres negros venidos de Guinea. Lo mataron con piedras y arrojaron su cuerpo entre la maleza. Si no hubieran sido capturados por la policía al revender las joyas robadas, nunca hubiéramos encontrado el cuerpo de José Noy.

    Claro que, a lo mejor, todo son imaginaciones nuestras/mías, que mi visión es sesgada y resulta que todo esto va muy bien para la economía del país…….

    A ver si tenemos suerte y vienen periodistas inmigrantes cobrando a 6 euros la hora 10 horas al día 6 días a la semana y sin contrato……y luego nos lo cuentas.

    ¿a gente de estas quieres darles el derecho al voto?

  • Comentario por por la gloria de mi madre

    12/07/2008 @ 20:28

    copio pego una carta publicada y que, por desgracia desconozco a su autor, que explica mucho mejor de como lo habría hecho yo y de forma incontestable, el porque no deben de tener derecho al voto los inmigrantes;
    ”El derecho al voto no es un derecho socioeconómico, una prestación que uno perciba a cambio de una contribución. Trabajar, cotizar a la seguridad social y pagar impuestos no da derecho a votar. La actividad económica da derecho a beneficios de tipo social: asistencia sanitaria, cobertura de desempleo, educación pública, etc., y es justo que así sea. Pero el voto, que es el derecho político por excelencia, posee otro origen –un origen, precisamente, político. Uno vota en tanto que forma parte de una polis, de una comunidad política. ¿Quién forma parte de la polis? Hay distintos instrumentos materiales para discernirlo: el nacimiento, la residencia, etc. Todos esos instrumentos, sin embargo, no descansan sobre sí mismos, sino que poseen una dimensión inmaterial:
    se pertenece a una comunidad política también por linaje, por ascendencia, porque la comunidad política no es algo que se constituya en un momento dado y para ese momento –por ejemplo, para votar-, sino que la comunidad es también un pasado común, una herencia compartida, una trayectoria histórica, que comprometen a la persona con el futuro colectivo. Los derechos políticos se ejercen de manera individual en el presente, pero su escenario es una comunidad en el plano de la historia. Un inmigrante puede formar parte de la comunidad política, por supuesto; pero no por el mero hecho de residir cinco años.

    Implica que los españoles nativos no son soberanos por compartir una historia, una lengua y unas tradiciones, sino por haber comprado mediante impuestos el derecho a decidir. Implica que quien no paga impuestos no decide.

    ¿Qué ocurrirá con los extranjeros que, ante un cambio de ciclo económico, empezarán a recibir prestaciones del estado del Bienestar como la renta básica postulada ahora por el PSOE, un subsidio, una operación clínica, una pensión, una vivienda protegida o un puesto escolar para sus hijos, sin contribuir al sostenimiento del sistema? ¿También podrán seguir votando o se les suspenderá de ese derecho hasta que vuelvan a pagar impuestos? ¿Se aplicará la suspensión a los españoles nativos que, en las mismas circunstancias, no contribuyan? Los impuestos no compran soberanía, por la sencilla razón de que se obtienen coactivamente. Es difícil imaginar un acto más radicalmente incompatible con el concepto de soberanía que pagar impuestos. Es la soberanía nacional la que permite al Estado, mediante un pacto político forjado por la historia, la lengua y las tradiciones, ejercer el monopolio de la ley para, entre otras cosas, recaudar impuestos. La soberanía es anterior a la coacción, y no se adquiere mediante la aceptación de ésta, sino que es el Estado el que obtiene su derecho a coaccionar mediante un pacto con los ciudadanos soberanos .

  • Comentario por otro

    13/07/2008 @ 03:09

    Esa carta, imagino, es la misma que la que habría defendido el statu quo en los Estados Unidos de hace algunas décadas que no dejaban votar a los negros, o la que habría defendido el statu quo de tantos países que hace décadas ejercían el sistema de voto censitario o el basado en la pureza de sangre…

  • Comentario por Enrique González

    17/07/2008 @ 05:24

    Dice el Sr. Arana que Afirma también el diputado del partido conocido por las siglas PSOE que ”la política europea de inmigración, hasta ahora, ha dejado mucho que desear”; e insinúa que ”ante la dureza del trato y la parcialidad en la actuación con los expulsados, no ha tenido más remedio” que adoptar la ”Directiva del retorno” - o de la vergüenza, como ha sido bautizada y es conocida en toda América Latina. Esta directiva sería un paliativo para que ”al menos así esas personas tienen algunos derechos cuando las llevan a un centro de internamiento o cuando los expulsan”. Luego, asegura que ”la política de inmigración del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero puede ser el ejemplo a seguir por los restantes países de la Unión”. Y se pregunta, alarmado, el Sr. Arana: ”¿Cómo han podido entrar en la Unión Europea países que no respetan los derechos humanos más esenciales?”.
    Por otra parte, dice también un informe encargado por el Parlamento europeo sobre las instalaciones que acogen a ‘’sin papeles” en los países de la UE, que los centros de detención, retención e internamiento de inmigrantes en España presentan unas «condiciones materiales y de higiene deplorables». El estudio denuncia que en España se trata a los extranjeros en situación irregular como a «delincuentes» y se les incluye en un «sistema carcelario» con «condiciones degradantes de detención».
    La pregunta que sigue bajo la lógica formal, nunca se la planteará el Sr. Arana. Entre otras cosas, porque siempre defenderá la oportunidad de los 15 eurodiputados de su partido de levantar la mano en el Parlamento Europeo, para aprobar una directiva que es ”racista, arbitraria e inhumana, violatoria de preceptos fundamentales del derecho internacional” (Asociación Americana de Juristas), y que tuvo en el gobierno de Zapatero un impulsor fundamental para su aprobación.

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