Dominio público

Opinión a fondo

¿Qué diría hoy Virginia Woolf?

05 mar 2013
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Elvira Altés
Investigadora en comunicación y género

¿Qué imagen de las mujeres y de sus logros nos transmiten hoy los medios de comunicación? Cuando están a punto de cumplirse 72 años de la muerte de la autora de Una habitación propia, podemos recordar lo que dejó escrito después de dar un vistazo a los titulares de un periódico: “Ni el más fugaz visitante de este planeta que cogiera el periódico podría dejar de ver, aún con este testimonio desperdigado, que Inglaterra se halla bajo un patriarcado”. Así pensaba la insigne escritora a finales de la década de los años veinte del siglo pasado, pero ¿qué opinaría ahora ante las cifras de presencia y ante las formas de representación que la información y la publicidad ofrecen de las mujeres?

A nadie se le escapa la importancia que los medios de comunicación han ido adquiriendo en nuestra sociedad en el proceso de construcción de la identidad de los individuos. La prensa y los medios audiovisuales nos proponen diversas imágenes de protagonistas de la actualidad, nos muestran sus acciones, sus palabras y su participación en los asuntos públicos (mucho menos en los privados), indicando a través de mensajes implícitos (casi subliminales) cual es el lugar que les corresponde, sancionando positiva o negativamente su papel en la sociedad. La escasa presencia en las noticias o la reiterada ausencia de mujeres en algunos espacios de los medios, como en Economía, así como las formas estereotipadas con que se las describe, sobre todo en la publicidad, aunque también en la información, son algunas de las características que muestran los medios.

Los estudios señalan que es igual de significativo el número de mujeres que participan en un coloquio o tertulia como el tiempo que en esos espacios se les concede la palabra o la forma en que se las presenta. Ya que si tomamos el ejemplo anterior, de un análisis realizado durante dos semanas del pasado febrero, http://lamentable.org/?page_id=4439  en siete tertulias de emisoras de radio y televisión, tanto públicas como privadas, la visibilidad de las mujeres comparada con la de los hombres es del 27%. Por si no fuera suficiente la evidencia de que el 78% de las voces que opinan son masculinas, deberíamos preguntarnos por el tiempo en que cada interviniente detenta la palabra, ya que si se llegara a cronometrar los tiempos de intervención observaríamos que a las mujeres se les concede la palabra en menor proporción y a menudo se hace referencia a ellas por su nombre, obviando el apellido y el cargo.

En cuanto a la presencia de las mujeres en las secciones o en los suplementos de Economía de prensa, radio y televisión, según un estudio que he llevado a cabo para Ayuda en Acción y su programa Mujeres y Hombres por la Igualdad, http://www.ayudaenaccion.org/decimos/noticias/2012/11/12/representacion-y-tratamiento-de-las-mujeres-y-el-genero-en-la-informacion-sobre-economia/

en el que hemos tomado diversas aproximaciones, como lo medios generalistas internacionales y nacionales, según el GMMP 2010, y el análisis de cuatro medios especializados, las menciones femeninas representan a dos de cada diez personas que aparecen en esos medios. Sorprende comprobar cómo en un momento en que los medios se han hecho eco de los discursos de la economía para explicar las razones de la actual crisis, el punto de vista de género y las voces expertas de las mujeres en ese campo están llamativamente ausentes.

Siguiendo con la información, en el estudio internacional que se realiza en todo el mundo cada cinco años, el llamado Proyecto de Monitoreo Global de Medios, ¿Quien figura en las noticias? www.whomakesthenews.org    En 2010 solo el 24% de las personas sobre las que se lee en las noticias de la prensa, se escucha en la radio y se ven en televisión son mujeres. En contraste con el 76% de hombres, es decir, más de una tercera parte de presencia masculina. Por si alguien cree que en el ciberespacio las cifras arrojan mayor igualdad, después de monitorear 84 sitios web, el resultado alcanza el 23% de menciones femeninas, con el agravante que el 16% de las mujeres que fueron sujeto de las noticias en línea fueron presentadas como víctimas, en contraste con los sujetos masculinos que son el 5%. Un estereotipo, el de la víctima, que desde hace casi dos décadas ha incrementado de manera paradójica la presencia de mujeres en los medios, que de ese modo tienden a mostrar los aspectos más vulnerables de la feminidad tradicional. Así, los escaparates mediáticos se encargan de exhibir a la víctima, la madre sufriente, ridiculizar a las famosas o estigmatizar a las prostitutas, a menudo sin darse cuenta que apelando a estas imágenes refuerzan los distintos estereotipos de la mujer, como un ser débil, sin voluntad, superficial o vana. En este mismo estudio se afirma que el 46% de las noticias refuerzan los estereotipos de género, en comparación con el 6% que los cuestionan.

Y si los estereotipos aparecen en la información, cuando hablamos de publicidad, su uso y abuso es notorio. Si entendemos que el estereotipo es una forma simple de enviar un mensaje, se comprende porque la utilización de ese mecanismo es tan caro a los medios y a la publicidad. No obstante, en una sociedad compleja como la que habitamos, pretender condensar significados diversos en un constructo sencillo, que pueda además funcionar en distintos contextos, es una quimera además de un error. Sabemos que el tiempo/espacio de que disponen los medios es escaso y caro, pero olvidar la pluralidad y seguir reproduciendo actitudes, roles y escenarios tradicionales de hombres y mujeres no contribuye en absoluto a incrementar la igualdad y la democracia. Creemos que con estos datos Virginia Woolf no dudaría en afirmar que todavía seguimos bajo la ley del patriarcado.


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