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Opinión a fondo

La generación de ‘La bola de cristal’

30 Oct 2007
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 LEIRE PAJÍN IRAOLA

30-10-07.jpgLos hombres y mujeres que nacimos entre la muerte del dictador Franco y la victoria socialista del 82 dibujamos una generación que consciente o inconscientemente pertenece a un espacio de tiempo. Nos sabemos parte de una época única en la historia de España, que ha conformado mucho más nuestra identidad que la ciudad en la que nacimos o cualquier otro factor. De los 30 años de democracia hay niveles de desarrollo económico y social y derechos de ciudadanía que son exclusivos de esta etapa.

Gracias a los hombres y mujeres que lucharon previamente para hacer posible la democracia, somos la primera generación que nace y vive sin interrupciones en un escenario y eso coloca el pie de página de nuestra identidad, define las bases de lo que somos. Somos de esta época y eso es nuestra patria primera. Para quienes nos identificamos con un modelo de interpretación política de la realidad basado en valores de justicia social, nos sentimos más identificados con conceptos incluyentes de ciudadanía que con patriotismos excluyentes, y nos emocionamos cuando en las instituciones ondean banderas sociales; ha sido sencillo pensarnos socialistas. Lo somos por todo eso, poniendo en valor los ciclos de transformación que han supuesto los capítulos de Gobierno socialista.

De la victoria del 82 –entonces vivía en Euskadi, donde había nacido años antes– recuerdo la alegría de mi familia, una alegría de antiguo, con la forma de un sueño cuando se cumple, de vino y besos.

Con el tiempo comprendimos que, en los 14 años de Gobierno de Felipe González, se asentó de forma lenta y serena la democracia y se fabricó la imposibilidad de cuestionar el sistema. El camino recorrido se hizo quemando las naves de la vuelta atrás. Los pasos ya sólo podían ser hacia delante. Y así se hizo posible la primera gran modernización sobre tres ejes; culminación y asentamiento del proceso de descentralización del Estado, construcción de los pilares del Estado de bienestar y europeización de España.

La universalización de la educación pública, la sanidad, del sistema de seguridad social y las pensiones no contributivas aplicaron principios de igualdad, solidaridad y cohesión social, escribiendo el primer capítulo del Estado de bienestar. El desarrollo económico y social de España debe parte importante de su éxito a esta apuesta.
Alcanzamos también la estabilización del sistema de descentralización autonómico, trasladando el Estado hacia las partes que lo conforman. En 1986 entramos en las Comunidades Europeas, paso importantísimo sin el que nada sería lo que es.
El 14 de marzo de 2004 el PSOE volvía al Gobierno tras 8 años de oposición. Una victoria contundente pero exigente que tuvo en el “no nos falles” su banda sonora. Unos años antes, un grupo de jóvenes socialistas, en muchos casos desconocidos, había sido elegido para dirigir el PSOE en su 35º Congreso. Un proyecto cuya virtud es su carácter intergeneracional y que es de todos.

Muchos jóvenes empezamos a militar en el proyecto en la última etapa del Gobierno socialista, el único que conocía nuestra generación desde una posición crítica y en un momento donde no estaba de moda ni la política ni apoyar a un Gobierno; también otra parte empezó a militar al día siguiente de perder las elecciones. Marzo de 2004, salvando las distancias, es para mi generación lo que octubre de 1982 fue para nuestros padres. Si bien esos días los recordamos con profundo dolor por los trágicos atentados del 11-M, en los días siguientes y sobre todo con el tiempo vamos comprobando la importancia de la segunda gran modernización de nuestro país.

El proyecto actual tiene profundos fundamentos ciudadanos y claras inspiraciones de republicanismo. La política está orientada a la profundización en el Estado de bienestar, ampliación de derechos de ciudadanía y exportación de una acción exterior basada en la paz y solidaridad.

La ley de dependencia, las ayudas a la natalidad, al alquiler de vivienda o la apuesta por la universalización de la educación de 0 a 3 años hace más grande nuestro Estado de bienestar. En sólo tres años, se han colocado las bases de un modelo que profundiza nuestra solidaridad y apuesta por mantener la cohesión social.

Otro vector son los derechos de ciudadanía. La Ley de igualdad, contra la violencia de género, matrimonios homosexuales y la de identidad de género son ejemplos de ejercicio político orientado al reconocimiento de los derechos de ciudadanía de colectivos tradicionalmente excluidos de su disfrute pleno.

Por otro lado, una proyección exterior basada en la búsqueda de la paz, bautizada con la retirada de las tropas de Irak e inspirada en el respeto al derecho internacional y la reivindicación del papel de Naciones Unidas y la UE. Acción exterior que tiene la forma de la solidaridad internacional. Entre 2004 y 2007 se multiplica por dos nuestra ayuda al desarrollo, de un país que en 1982 era receptor de fondos y que en 2008 dedicará el 0,5 por ciento del PIB a luchar contra la pobreza mundial, siendo líderes en nivel de esfuerzo.

Los dos capítulos de socialismo que ha vivido nuestra democracia son fases nítidas de aceleración democrática e impulso a la modernización de nuestro país.

A día de hoy, una enorme mayoría coincide en que Felipe González fue clave en el proceso de modernización del país. Quienes negaron la importancia histórica de su obra política, la insultaron y trataron de ensuciarla, van viendo cómo el tiempo les quita la razón. Son los mismos que tratan de desestabilizar y ensuciar la etapa de Zapatero. Los mismos a los que el tiempo –tan sólo unos meses– volverá irremediablemente a quitarles de nuevo la razón. Bien lo sabe la generación de La bola de cristal.

Leire Pajín Iraola es Secretaria Ejecutiva de la Ejecutiva General del PSOE 


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