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Dominio público

Opinión a fondo

Refundar la sociedad

26 jun 2010
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ARMANDO FERNÁNDEZ STEINKO, ROSA REGÁS Y ENRIQUE SANTIAGO

06-26.jpgLa crisis financiera internacional y la Gran Depresión que la va a suceder están trastocando el rostro social de toda Europa. Durante décadas, las políticas neoliberales han sido capaces de generar cierto consenso a pesar de su carácter regresivo. Fue posible gracias al endeudamiento: los ricos y el (gran) capital pagaban cada vez menos impuestos y el dinero acumulado en sus bolsillos se transformó en dinero ocioso, en liquidez vagabundeante por las plazas financieras del mundo. Esta liquidez permitió la concesión generosa de créditos a clases medias y populares para que pudieran seguir consumiendo en medio de un panorama laboral más y más degradado. En España, esta liquidez se transformó en créditos que ahora no pueden devolver, arrastrando a las cajas a su bancarrota, uno de los pilares más sólidos de las finanzas populares de antaño. Décadas de regalos fiscales a los que más tienen y el reflotamiento millonario de los bancos vaciaron las arcas públicas, convirtiendo a los gobiernos en rehenes de los mercados financieros.
La crisis fiscal autoprovocada en décadas de falso optimismo va a provocar el hundimiento del Estado del bienestar. Va a empobrecer a más sectores de las clases populares, pero también a una parte de las clases medias, el hueso duro de los proyectos de centro en los países occidentales. No hay ninguna posibilidad, ninguna, de que este terremoto abra por sí mismo la puerta a una economía, a una sociedad y a una cultura solidarias si no existe una alternativa de poder, un bloque social articulado con capacidad de frenar una oleada de irracionalismo, de erigirse en alternativa viable en medio del desbarajuste que se viene encima.
Izquierda Unida ha decidido dar un paso irreversible en esta dirección. En primer lugar ha acordado refundarse a sí misma, abordar la solución definitiva de sus problemas internos, invitar a los de-
sencantados a que se acerquen a la coalición, mostrar a la sociedad que tiene los poros bien abiertos. Pero este es sólo el primer paso, un paso necesario para convertirse en herramienta y abordar el segundo, que es más profundo, más estructural y ambicioso: impulsar la formación de dicho bloque articulado, empoderar a la sociedad civil para que sea protagonista del proceso, crear espacios nuevos en los que se sienta cómoda y estimulada para construir un futuro compartido.
El objetivo principal es desatar una dinámica de convergencia entre sectores amplios de la sociedad, de todos los espacios que viven y sueñan a la izquierda de ese centro-izquierda que se ha dejado secuestrar por los mercados financieros porque considera que son la única forma de sacarnos del atolladero prescindiendo así de sus propias herramientas. Es necesario abrir una dinámica de acercamiento entre todas las izquierdas, una dinámica basada en el respeto del otro, en la diversidad razonada, en el republicanismo y en la decisión compartida de crear una sociedad mejor, más justa, más sostenible, más democrática y participativa. Una sociedad formada por ciudadanos soberanos que llegan a acuerdos a partir de razones y de ideas fundadas. En ningún caso se trata de un objetivo puramente electoral, aun- que aún queden algunos que intentan verlo así. Las elecciones generan poder institucional, pero este sólo produce hegemonías y personas convencidas cuando estas últimas toman conciencia de su propio poder organizado. Hace falta ese poder ciudadano que arrope y controle el poder institucional. No se crea solo y de forma espontánea, pues tiene que perdurar mucho más allá de las coyunturas, como sucedió con la movilización ciudadana contra la invasión de Irak.
Todo esto es lo que pretende
desencadenar el disparo que sonará hoy en Fuenlabrada (Madrid) con la Primera Asamblea para la Refundación de la Izquierda. Toda la ciudadanía civilizada está llamada a incorporarse a un proceso que podría llegar a ser una segunda transición. Un proceso para asentar la economía del país en la dignidad del trabajo y no en la injusticia de la renta. Para desarrollar una economía y una forma de vida sostenibles que dejen atrás la guerra de todos contra todos para sacar el máximo beneficio individual a costa de exprimir el beneficio de todos. Es un proceso que pretende construir una identidad compartida por todas las nacionalidades del Estado; una identidad en la que los territorios, las lenguas y los recursos naturales no excluyan, sino que incluyan; en la que la diversidad encuentre un hilo aglutinador con capacidad de unificar fuerzas, sensibilidades e intereses en torno a una República Federal basada en una separación entre Iglesia y Estado, economía solidaria y justa de tipo socialista; donde se respeten y cumplan todos los derechos, también los económicos y sociales. Un proyecto así sabe que puede trascender las fronteras, convertirse en un ensayo de convivencia que suplante ese modelo de egoísmo financiero-exportador en que se ha convertido Europa.
Este país de países tiene hondas tradiciones universalistas que recorrieron el mundo hace 70 años, que fueron ahogadas por las armas primero y luego por los pactos malsanos de la Transición, acuerdos que facilitaron el rearme de la banca, el gran parásito social que tomó el relevo de la renta agraria e impide la eclosión productiva de miles de recursos vivos atrapados en la precariedad laboral, en el inútil enfrentamiento lingüístico, en la autocracia de las empresas del país y en la
subordinación aún de tantas mujeres a los dictados de los hombres.
Reducir todo esto a una refundación superficial sería desaprovechar una oportunidad que hoy abre la historia como un libro nuevo y que permite abordar la solución de algunos problemas endémicos de este país. La alternativa es resignarse a que el irracionalismo vaya calando en cada vez más segmentos desesperados de la sociedad. No hay muchas más alternativas convincentes.

Armando Fernández Steinko es profesor de Sociología

Rosa Regás es escritora

Enrique Santiago es secretario de Refundación de IU

Ilustración de Mikel Casal

¿Buenas noches y buena suerte?

06 ago 2008

PASCUAL SERRANO, SANTIAGO ALBA RICO, BELÉN GOPEGUI, CARLOS FERNÁNDEZ LIRIA, ROSA REGÁS, ISAAC ROSA, TERESA ARANGUREN Y CONSTANTINO BÉRTOLO

08-06.jpgEl presidente del Gobierno español recurrió al título de la película Buenas noches y buena suerte para dirigirse a los telespectadores en el debate previo a las elecciones. La película trata de un periodista que, durante el macartismo, comprendió que lo que se presentaba como una actividad para proteger al Estado era en realidad un proceso de destrucción de los derechos civiles. Quizá el presidente quería transmitir la idea de que vivimos en tiempos oscuros pero que existe la voluntad política de afrontarlos con dignidad. Pero quizá solo estaba diciendo buenas noches y allá cada uno con lo que le caiga encima, porque tenemos miedo y es mejor estar callados.

En estos últimos días, las presiones del Gobierno colombiano han llevado en nuestro país a la detención de un ciudadano español y a su linchamiento mediático. Conviene recordar que, según el CINEP, organismo de derechos humanos colombiano dependiente de la Compañía de Jesús, “del total de 1.670 violaciones del Derecho Internacional Humanitario reportadas en 2007, 858 se imputan a organismos oficiales dependientes del estado colombiano (fuerzas armadas y cuerpos policiales), 5 a agentes extranjeros, 39 a combatientes sin identificar, 580 a paramilitares, 176 a las FARC, 8 al ELN y 4 a ‘guerrilla’ sin especificar”. Por lo cual, “se verifica que con mucho el mayor violador del Derecho Internacional Humanitario en Colombia es el propio Estado”. Hay en este momento en Colombia más de 30 senadores y diputados presos o imputados por vínculos con el paramilitarismo.

¿De qué acusa la prensa a Remedios García Albert? De haber solicitado visados para los hijos de un miembro destacado de las FARC? ¿Se heredan los delitos? ¿Debe ser abolida, en estos tiempos oscuros, la labor humanitaria? Si un niño o un joven es aplastado por una viga, ¿deberemos asegurarnos de que ni sus padres ni –tal vez– sus abuelos han tenido jamás vínculos con el terrorismo antes de levantar la viga? La prensa ha acusado además a García Albert de haber entregado 6.000 dólares a una persona en Suiza. Ni siquiera se ha preocupado de averiguar a quién se le entregaba el dinero y para qué. No era un “representante de las FARC en Suiza” –dato desmentido por el Gobierno suizo– sino un refugiado gravemente enfermo que debía costear una operación quirúrgica. Dice el abogado de García Albert que ella “actuó como hubiera hecho cualquier persona de bien, esto es, hizo llegar a un enfermo la cantidad necesaria para hacer frente a la intervención sin imaginar que eso podría desencadenar la detención y la puesta a disposición por un presunto delito de colaboración con banda armada”. ¿Queremos construir una sociedad donde nadie se atreva a ayudar a un enfermo por lo que pudiera pasar? ¿Queremos un macartismo a la española?

La prensa no solo ha publicado correos electrónicos atribuidos a García Albert, incurriendo en un delito de violación de correspondencia, sino que también ha rozado la ignominia del amarillismo con artículos en donde se habla de las relaciones afectivas de García Albert, se lanzan insinuaciones insidiosas o se habla despectivamente de que la acusada se habría “pillado” una infección.

Para obtener las pruebas de que Remedios García tramitó visados y trasladó dinero para una intervención médica, el ejército colombiano violó el espacio aéreo y terrestre ecuatoriano en una acción en la que murieron 17 miembros de las FARC, pero también cuatro estudiantes universitarios de México y un ciudadano ecuatoriano. Debe aún investigarse si se produjo violación de los derechos humanos de los prisioneros y ejecución de heridos y prisioneros de manera extrajudicial. Deben investigarse las posibles violaciones del derecho internacional y de las Convenciones de Ginebra llevadas a cabo para incautarse los soportes informáticos donde se encontraban esos correos electrónicos.

Por lo demás, incluso la Interpol ha reconocido que “entre la fecha en que las autoridades colombianas incautaron a las FARC las ocho pruebas instrumentales de carácter informático, y el momento en que dichas pruebas fueron entregadas al Grupo Investigativo de Delitos Informáticos de la Dirección de Investigación Criminal (DIJIN) de Colombia, el acceso a los datos contenidos en las citadas pruebas no se ajustó a los principios reconocidos internacionalmente para el tratamiento de pruebas electrónicas por parte de los organismos encargados de la aplicación de la ley”. Se rompió la cadena de custodia durante más de 48 horas y en ese plazo “las autoridades accedieron a las pruebas sin haber creado y/o utilizado los mecanismos de salvaguarda necesarios para que el mero acceso no las alterase”.

Por otro lado, como explica el abogado de García Albert, si bien las FARC están incluidas en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea desde 2002, esa consideración no es seguida unánimemente por los distintos países miembros. Así, las FARC no figuran en la lista del Reino Unido, ni en la de las Naciones Unidas. El Gobierno noruego manifestó en 2006 que no asumía la lista de la UE. Poco más de un año antes de su inclusión en dicha lista, los representantes de las FARC fueron recibidos por los gobiernos de España, Noruega, Suiza, Suecia, El Vaticano e Italia. En España, en el año 2000, se reunieron públicamente con representantes de la CEOE, de UGT, de CCOO y con el presidente del Congreso.

¿Por qué está ocurriendo todo esto? ¿Por qué resulta necesario recurrir a artículos de opinión para paliar la falta de información, cuando no la más burda intoxicación, de la prensa llamada seria? ¿Es normal que nuestras instituciones operen a requerimiento de un gobierno extranjero, campeón mundial de todas las violaciones y atropellos? ¿Es normal que nuestros medios de comunicación se limiten a reproducir la información policial y a atizar la criminalización de la detenida sin la más mínima investigación ni el más leve indicio de inquietud? ¿Es normal que una noticia así no provoque la menor “alarma ciudadana”? ¿Quién será el próximo? La compasión, la mediación, la solidaridad, el humanitarismo, ¿los dejaremos a un lado por miedo? En tiempos de oscuridad, solo se conservan los derechos que se defienden.

Ilustración de Jaime Martínez