Pinchando la burbuja del conflicto lobo-ganadería

14 Sep 2017
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Theo Oberhuber

Los estudios científicos demuestran el papel crucial y la relevancia que algunos grandes depredadores tienen como especies claves (keystone species) para la conservación a largo plazo de la biodiversidad de los ecosistemas que ocupan. El lobo (Canis lupus) es una de estas escasas especies cuya influencia en los ecosistemas es mucho mayor de lo que su abundancia haría suponer. Y es que manteniendo poblaciones saludables de lobos podemos mejorar, en términos ecológicos, el conjunto de elementos naturales que con ellos coexisten.

Pese a ello, en nuestro país son las propias administraciones las que están poniendo en peligro las poblaciones de lobo, azotadas por la presión cinegética, los controles aprobados por las propias administraciones autonómicas y por el desinterés en su conservación. Un mensaje se repite de forma sistemática por las organizaciones profesionales agrarias e incluso por algunas de las administraciones: “El lobo y la ganadería son incompatibles”. Basándose en esta afirmación hemos visto como las administraciones declaran ciertas sierras o zonas como “libres de lobos” y como se incrementan los cupos para matar lobos, a la vez que no se adoptan medidas para evitar la caza ilegal de lobos.

Sin embargo, algunos ganaderos están demostrando que la coexistencia entre la ganadería extensiva y el lobo es factible, incluso sin ayudas de las administraciones. Hay ganaderos que mantienen sus explotaciones en algunas de las mejoras zonas de lobos y que con un ejemplar esfuerzo personal han adoptado medidas para reducir o evitar los ataques del lobo. ¿Están locos? En absoluto, son conscientes de que sus antepasados han convivido con el lobo desde el inicio de la ganadería, y que tras siglos de convivencia aprendieron a adaptar el manejo del ganado para reducir sus ataques. Evidentemente la convivencia con el lobo resulta más compleja para el sector cuando se realiza en las zonas donde el lobo fue extinguido por los hombres hace varias décadas y donde está regresando, ya que se han abandonado dichas técnicas y se han relajado en la defensa del ganado. Pero el aprendizaje de estas medidas preventivas no solo es posible en dichas zonas, sino que algunos ganaderos ya lo están convirtiendo en una realidad incluso en provincias muy conflictivas como Salamanca o Ávila.

Precisamente para fomentar la convivencia del lobo y la ganadería extensiva, desde Ecologistas en Acción trabajamos con ganaderos “dialogantes”, intercambiando información, enriqueciendo nuestras diferentes sensibilidades, consensuando cuáles son esas medidas que hacen posible reducir o evitar los ataques del lobo al ganado y también cuál es el apoyo que las administraciones deberían dar a los ganaderos para lograr dicha convivencia. Aunque tengamos diferencias este trabajo nos demuestra que el conflicto social creado en torno a la ganadería y el lobo, inflado por ciertas entidades y administraciones con otros intereses, tiene solución, y que con diálogo y la adopción de medidas preventivas la coexistencia es posible.

Es evidente que la ganadería extensiva se enfrenta a graves problemas que están provocando una acelerada reducción de explotaciones, especialmente por la imposición de un modelo agroindustrial, una PAC que obedece a los intereses de los grandes propietarios agrícolas, la escasa rentabilidad de las explotaciones, una importante dependencia de las subvenciones, una insuficiente distribución de sus productos de gran calidad… El lobo no está entre sus principales amenazas, pero puede estar entre las soluciones. Una ganadería extensiva que conviva con el lobo mediante la adopción de medidas preventivas puede vender mejor sus productos de gran calidad a consumidores concienciados. Además los ganaderos extensivos presentes en el área de distribución del lobo podrían recibir una subvención específica condicionada a la adopción de medidas preventivas, a la vez que se trabaja en lograr que la nueva PAC fomente la coexistencia, y que las administraciones apoyen económicamente las medidas preventivas en lugar de seguir matando lobos e inflando el conflicto social.

Ganaderos y ecologistas debemos ser aliados en la defensa del lobo y de la ganadería extensiva, lo que sin duda reduciría muy sustancialmente el conflicto y obligaría a las administraciones a sustituir la actual gestión del lobo, basada fundamentalmente en el uso de escopetas, por la prevención y la protección del lobo y de la ganadería extensiva.


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