Vespa Velutina Nigrithorax

18 Sep 2017
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Carmen Ibarlucea 

 

 

Pensé titular este artículo “Avispa asiática 1 – administraciones locales 0” pero es demasiado largo para un artículo, y deja sin esperanza, y no es cosa de terminar antes de haber comenzado.

Supongo que aún hay personas en el territorio nacional que no conocen a la avispa asiática (Vespa velutina nigrithorax), un insecto que llegó a la cornisa cantábrica  en 2010, aunque fue detectada en Francia en 2004 y la había colonizado casi completamente en 2016, y llegado al resto de los países vecinos: Portugal, Italia, Alemania, Bélgica e Inglaterra.

Pero, como casi siempre, nuestras administraciones públicas no hicieron caso a las señales y nos hemos comportado como si esa línea imaginaria llamada frontera fuera a lograr detener a un insecto que no sabe leer. Y aunque las hemos incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, en la práctica poco estamos haciendo para ayudar a las abejas que son las principales víctimas de este depredador alado.

Si viven en el norte peninsular, o han estado de vacaciones en el cantábrico, es posible que hayan extrañado este verano a las moscas, a las mariposas, a los avispones y, sobre todo, a las abejas que son para las avispas asiáticas un manjar delicioso.

La avispa asiática ha tardado seis años en llegar hasta aquí, y las diferentes asociaciones de apicultores nos alertan de que tardará unos diez años en estar por toda la península.

Desde mi propia experiencia en Asturias he descubierto que, además de un problema de equilibrio en el medio natural, tenemos un problema de competencias administrativas con políticas diferentes para afrontar su llegada si es en zona urbana o en el campo, y que al afectar administrativamente a dos organismos, se siguen políticas diferentes. Volvemos al mismo error de antes, diferenciar lo que en la naturaleza no es diferente. El medio urbano rural y el medio natural.

La estrategia en núcleos urbanos, por pequeños que sean, es mandar al cuerpo de bomberos para que retire el nido (en mi casa han retirado 4 nidos en una semana), pero usan un insecticida común y no han recibido ningún tipo de formación específica. Lo que sí tienen es el traje especial para evitar las picaduras, pues aunque las avispas asiáticas no son muy agresivas con los seres humanos, sus picaduras son muy dolorosas, tal como anuncia su tamaño que es, para nuestros ojos, impresionante.

En el campo, donde se calcula que se han detectado apenas un diez por ciento de las colmenas, los agentes forestales sí han recibido formación específica y aplican un biocida para acabar con estas enemigas implacables de nuestras abejas, imprescindibles para la conservación de la diversidad en nuestros ecosistemas. Un biocida tal como su nombre indica es una sustancia química para matar organismos vivos o detener su desarrollo, pero sin diferenciar demasiado.

Algunos apicultores hablan de una pérdida en algunas colonias de abejas de un 50%. Lo calculan porque las conocen y el contacto facilita la observación, ya que no tenemos estudios rigurosos realizados por las administraciones públicas.

Y ustedes se preguntarán, ¿estas avispas asiáticas vienen de zonas donde no existen abejas o es que hay allí un equilibrio especial? La vespa velutina viene del norte de la India y del sureste de China, donde el clima es similar al europeo. El misterio está en la temperatura. En su lugar de origen, las abejas han aprendido que la vespa velutina muere a los 45º, y como modo de defensa las abejas las rodean, agitando sus alas hasta elevar la temperatura en núcleo de la bola del nido hasta donde además de aumentar la temperatura, también se incrementan los niveles de CO2. Una abeja muere a los 50º. Por lo que se sabe, en Burdeos que es el primer lugar donde en 2004 se detecta su presencia, las abejas están empezando a oponer este tipo de resistencia, serán ellas las protagonistas de su propia liberación.

Desde el Ministerio de Medio Ambiente consideran que es un problema sobre todo para la apicultura; ¡que visión tan corta la suya! El principal problema es que la presencia de este insecto es un impedimento importante para la recuperación de la abeja silvestre. Y aunque no me gusta valorar el mundo en términos monetarios, creo que como sociedad debemos recordar a nuestros gobernantes que en 2015 se valoró que las abejas silvestres contribuyen en un 35% a la polinización de cultivos, lo que traducido en euros significan 22.000 millones de euros anuales en Europa.

La investigación científica se centra actualmente en hallar una feromona específica que sólo atraiga a las velutinas, pero mientras la encuentran, algunos agricultores franceses han encontrado curiosas alianzas.

Francis Ithurburu, que observó que el avispón asiático produce un fuerte zumbido y practica un vuelo lento cuando busca el acceso a una colmena,  ha instalado las colmenas dentro de los gallineros logrando que las gallinas protejan a las abejas, que vuelan rápido y por ello no son presas fáciles.

Llega el otoño, un momento estratégico si queremos apoyar a las abejas. Ahora las avispas asiáticas están dedicadas a la construcción de nidos primarios, donde solo incuban avispas reina. En el invierno todas las avispas obreras morirán. Entre febrero y abril la intervención humana no conlleva otros peligros para el ecosistema y por cada reina que eliminamos, logramos evitar la construcción de 50 nidos al año; después con la primavera las reinas supervivientes construirán un nido secundario donde nacerán nuevas obreras, que llegan a ser hasta 16.000 en un nido que puede llegar a medir 60cm de alto y tener una circunferencia de metro y medio.

No demoremos más, seamos diligentes como las abejas.

 


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