¿Remamos juntas para evitar el abismo?

11 Nov 2017
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Arantxa García Gangutia
“El cambio será global o no será, y vendrá del poder de la gente o no vendrá. Necesitamos más compromiso con el medio ambiente, que somos nosotros, más alternativas para superar la desigualdad y nuestra profunda crisis de valores” Rudy Gnutti, director de “In the Same Boat.
¿Qué podemos esperar de la Cumbre del Clima de Bonn (Cop 23) patrocinada por la automovilística BMW? Las expectativas son más bien bajas. Se habla de otra Cumbre de transición con escasos avances, algo que contrasta con la situación de urgencia climática en la que vivimos: 2017 será recordado como el año con más olas de calor desde 1975 y en 2016 las emisiones de CO2 alcanzaron un nuevo récord.
En España, mientras afrontamos la peor sequía de los últimos 20 años y seguimos batiendo récords de aumento de temperatura, sorprende la parsimonia del Gobierno de Rajoy. Las más de 400 organizaciones que formamos parte de Alianza por el Clima salimos a la calle la semana pasada para exigir al Gobierno que deje de subvencionar energías sucias como el carbón, el petróleo y el gas, y apueste claramente por las renovables y el autoconsumo. La Ley de Cambio Climático y transición energética es una prioridad urgente que debe abordar transformaciones reales de nuestro modelo de producción y consumo.
Nuestros líderes políticos deben pisar el acelerador y comprometerse con un sistema energético 100% renovable en 2050. En la Cumbre del Clima, cada Estado debe realizar una revisión más ambiciosa de sus objetivos de reducción de emisiones ya que sus compromisos actuales son claramente insuficientes y nos llevan a un aumento de temperatura de casi 3 grados… Un abismo con consecuencias nefastas para 64 millones de migrantes climáticos que ya se han visto obligados a desplazarse debido al calentamiento global; una cifra que según ACNUR podría llegar hasta los 1.000 millones en las próximas décadas.
¿Queremos ser responsables de un deterioro del planeta que suponga para muchas personas en otros países no tener tierra a la que regresar?
La lucha contra el cambio climático debe convertirse en una prioridad en nuestras vidas. Formamos parte de la tierra, no somos un ente separado, y como bien explica Yayo Herrero, directora de FUHEM, ante este capitalismo depredador que le ha declarado la guerra a la vida, se impone una revisión de nuestra forma de vivir. Un capitalismo que deja fuera todo a lo que no puede asignar un valor monetario: la crianza, los cuidados, la fotosíntesis, el ciclo del agua… sin los cuales la vida no sería posible.
Una oportunidad de cambio para construir otra economía, otra sociedad, y pasar del maltrecho Estado del Bienestar al Estado del Buen Vivir, como señalaba muy acertadamente el periodista ambiental Rafael Ruíz. Los países más ricos consumimos hasta diez veces más recursos naturales que las poblaciones de los países más pobres. Un consumo desmedido aquí que provoca un aumento de las desigualdades y de la pobreza en otras partes del mundo.
Ya no sirve el business as usual porque tenemos que apostar por grandes transformaciones. Las resistencias al cambio son fuertes y los grandes poderes corporativos quieren frenarlo a toda costa, pero la revolución para construir maneras de vivir más sostenibles ya ha empezado a fraguarse como demuestra el documental “Demain” y las miles de personas en todo el mundo que ya están apostando por la economía colaborativa. Ha llegado el momento de remar todas juntas en la misma dirección para evitar el abismo. Se lo debemos a los 161 defensores del medio ambiente asesinados en lo que va de año por defender sus tierras y sus recursos, y en especial a las mujeres que se juegan la vida por preservar sus territorios del extractivismo salvaje.
Las mujeres también esperan recuperar en esta Cumbre de Bonn el protagonismo que merecen en la lucha contra el cambio climático, con la aprobación del Plan de Acción de género. Las mujeres llevan décadas llevando a cabo estrategias de adaptación al cambio climático de una manera invisibilizada tanto en sus hogares como a nivel comunitario. Es hora de que sus experiencias estén presentes en todos los órganos de la Conferencia donde se toman decisiones políticas claves para su futuro. Para la organización feminista WEDO son necesarios datos desagregados por sexo para evaluar los impactos diferenciados del calentamiento global, también cuando hablamos de migraciones climáticas. La lucha contra el cambio climático también necesita una agenda feminista.
* Arantxa García Gangutia – Inspiraction

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