Opinion · Ecologismo de emergencia

100 años de Parques Nacionales: mucho que mejorar

Theo Oberhuber

En 2018 se cumplen 100 años de la declaración de los dos primeros parques nacionales del Estado español, el de la Montaña de Covadonga, actual Picos de Europa, y el de Ordesa, actual Ordesa y Monte Perdido. En estos 100 años los parques nacionales han crecido, tanto en número como en extensión, pero todavía es una red incompleta ya que no están suficientemente representados varios de los sistemas naturales españoles, especialmente los marinos. Actualmente tenemos 15 parques nacionales, el equivalente al 0,7% de la superficie del Estado español. Y aunque son pocos, tienen un gran valor ambiental. Son espacios tan irreemplazables como el cuadro o la catedral más importante que podamos imaginarnos. Pero también son igual de frágiles y fáciles de deteriorar.

En este periodo dichos espacios han tenido que superar múltiples cambios. Su gestión ha tenido diferentes responsables, primero fue el gobierno central, después una gestión mixta entre CCAA y gobierno central, y finalmente la gestión ha pasado íntegramente a las CCAA, manteniendo el gobierno central las competencias de coordinación de la Red de Parques Nacionales. Este cambio, lamentablemente, ha tenido una repercusión negativa sobre el terreno y facilitado el incremento de las amenazas y presiones del entorno inmediato.

En los últimos años estas presiones se vienen centrando especialmente en el fomento del turismo, en la utilización de los parques para mega-pruebas deportivas, en la mala gestión del agua, y en la caza. El fomento del turismo en los parques nacionales se ha convertido en la herramienta ideal de algunas administraciones para sacar rentabilidad económica a estos espacios, justificando la construcción de grandes centros de interpretación, con gran impacto visual y poco útiles para los visitantes; la construcción de nuevos aparcamientos e infraestructuras; desarrollos urbanísticos en las inmediaciones de los parques; y nuevos funiculares o remontes para llegar a las zonas más atractivas. Pero es que este crecimiento turístico se hace sin realizar estudios de capacidad de acogida que permitan saber cuántos visitantes puede soportar cada espacio sin afectar negativamente a sus valores naturales. Similar es la situación de las grandes competiciones deportivas en parques nacionales, gracias a los cuales miles de personas utilizan simultáneamente caminos o zonas con importantes impactos negativos sobre el territorio.

Otra de las grandes amenazas es la deficiente gestión del agua, especialmente en el entorno de grandes humedales, en los que se consiente la existencia de miles de pozos ilegales de agua, y la sobreexplotación del recurso para diversos tipos de cultivos. El resultado es que dejan los humedales casi sin agua, suponiendo la desecación de importantísimas marismas y la grave afección sobre las poblaciones de aves acuáticas.
Respecto a la caza la situación es todavía más compleja, pues pese a estar prohibida en los parques nacionales desde su creación, ésta se sigue realizando, ya que el Estado español no ha indemnizado a los gestores de la caza por no permitirles cazar, el resultado es que se continúa cazando. En 2014 con la aprobación de la vigente Ley de Parques Nacionales los dueños de algunas de estas fincas de caza, muy bien relacionados con el PP, lograron que se incluyese una prórroga para poder seguir cazando hasta finales de 2019. Algo que desde Ecologistas en Acción ya criticamos con todas nuestras fuerzas. Lo grave es que ya se está movilizando nuevamente el sector cinegético para volver a cambiar la Ley y lograr que se pueda seguir cazando. ¿Qué inventarán ahora para seguir autorizando la caza en los parques nacionales? La Ley es clara, en los parques nacionales la actividad cinegética tiene que desaparecer, ya que dicha actividad es totalmente incompatible con su conservación.

Este año celebraremos el aniversario de los parques nacionales, pero que nadie se confunda. El aniversario debe ser utilizado para reclamar un adecuado estado de conservación y gestión de estos espacios, que se aprueben los Planes Rectores de Uso y Gestión, y que las administraciones competentes se comprometan a frenar todas las amenazas citadas. Debemos lograr que a nadie se le ocurra utilizar los parques nacionales para el almacenamiento subterráneo de gas, para colocar una estación de esquí, o para construirse una mansión. Los parques nacionales son los tesoros más valiosos de nuestro patrimonio natural, tratémoslos como tal.

*Theo Oberhuber coordina el área de Conservación de la Naturaleza de Ecologistas en Acción