Opinion · Ecologismo de emergencia

La imparable destrucción de los bosques tropicales

Juan López de Uralde 

 

Hoy celebramos el Día Mundial de los Bosques, una buena ocasión para reflexionar sobre la situación actual de las masas forestales en todo el mundo. Es enorme el valor del bosque, pero también lo son las amenazas a su supervivencia, en especial en las regiones tropicales, que es donde mas se destruye en la actualidad: cada año se pierden según datos de Naciones Unidas 3,3 millones de hectáreas.

La FAO indica en sus informes que los bosques se destruyen a mayor velocidad en los países más pobres, y fundamentalmente para ganar terreno para cultivo. Y, además, en muchas ocasiones se trata de cultivos promovidos para satisfacer intereses corporativos. Es el caso de los fuegos provocados para introducir cultivos masivos de aceite de palma; o la introducción de cultivos para piensos para la producción de carne, como la soja en la Amazonia.

Desgraciadamente, las amenazas al bosque son múltiples y muy diversas: hoy en día los bosques desaparecen debido a la construcción de infraestructuras que facilitan el acceso, y detrás llegan los cultivos industriales, las grandes instalaciones mineras, o las inmensas presas hidroeléctricas.

Uno de los lugares más amenazados en la actualidad son los bosques tropicales de la cuenca del Congo, en África. Las partes intactas de estos bosques están siendo fragmentadas. Grandes áreas de selva están siendo taladas para cultivar aceite de palma y plantaciones de caucho. De continuar esta actividad, se perderán los bosques mas valiosos de África.

Hoy se destaca el valor del bosque en la lucha contra el cambio climático al constituir el único sumidero gestionable: los árboles son un gran sumidero de carbono, ya que se estima que eliminan 2,1 gigatoneladas de dióxido de carbono anualmente —o lo que es lo mismo, 2,1 millones de toneladas. Sin preservar los bosques no puede tener éxito la lucha contra el cambio climático.

A pesar de las muchas amenazas al bosque tropical, Naciones Unidas considera la tala ilegal como el primer delito medioambiental a escala global. La tala ilegal supone entre el 50 y el 90% del conjunto de actividades forestales en zonas forestales tropicales, que son productoras clave. Y el 30% de la madera que se comercializa en el mundo es ilegal. Este delito movió en 2016 entre 50.700 y 152.000 millones de dólares estadounidenses, frente a los 30.000 y 100.000 millones de 2014.

Según denuncia Greenpeace, la  madera extraída ilegalmente sigue entrando sin control en España, fundamentalmente a través de los puertos, ante la pasividad del Gobierno que no toma medidas para evitarlo. La importación de madera ilegal es la que hace posible las talas ilegales, por eso hemos tomado desde Unidos Podemos la iniciativa de presentar en el Congreso una Proposición No de Ley para tratar de poner freno a esta situación. Nuestra propuesta es sencilla: que se cumpla de una vez la legislación europea para impedir la importación de madera extraída ilegalmente.

Aunque amamos el bosque, su destrucción continúa imparable. No se puede luchar contra el cambio climático sin poner freno en primer lugar la destrucción forestal. Conseguir la deforestación cero es un objetivo imprescindible para ser eficaces en la lucha contra le cambio climático.