Gamonal y la violencia sistémica

20 ene 2014
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Mario Rísquez Ramos
Miembro de la Asociación econoNuestra

Existe una vieja anécdota que cuenta la historia de la visita de un oficial alemán de la Alemania nazi a Picasso en su domicilio parisino durante la Segunda Guerra Mundial. El oficial, sorprendido al ver el “caos” vanguardista del Guernica, preguntó a Picasso: “¿Esto lo ha hecho usted?”. A lo que Picasso contestó: “¡No, ustedes lo hicieron!”.

Estos días estamos viendo los disturbios y las protestas que se están sucediendo en el barrio burgalés de Gamonal en torno a la paralización de las obras de construcción de un bulevar. Resumiendo, este bulevar transformaba una de las principales arterias de Burgos, eliminando unas 300 plazas de aparcamiento gratuito, con el proyecto de construcción de un párking subterráneo de pago. Además, todo esto se trataba de realizar bajo el amparo de un Ayuntamiento endeudado y con la concesión de la obra a un conocido constructor anteriormente condenado por corrupción.

Sin embargo, lo que nos llega a través de los medios de comunicación de masas no es sino la violencia y los conatos de enfrentamientos de los manifestantes con la policía. En este sentido cabe preguntarse, ¿de qué hablamos cuando hablamos de violencia? La violencia subjetiva, la practicada por un agente que podemos identificar al instante, la violencia directamente visible es la que se banaliza constantemente y se le atribuye desde los grandes altavoces generadores de opinión a “los mismos radicales antisistema de siempre”. No obstante, existe otro tipo de violencia objetiva, sistémica, camuflada. Una violencia que no es considerada como tal. Esta violencia no entiende de necesidades sociales, ni de servicios públicos, ni del más amplio sentido del concepto de democracia. Esta es la violencia inherente al propio sistema de acumulación que, en el contexto de crisis actual, se ve reflejada en el alienamiento de lo público, de lo que es de todos, en favor de unas minorías. El geógrafo y teórico social británico David Harvey catalogaba ésto con el concepto de “acumulación por desposesión”. Esta es la violencia, en última instancia, materializada también de manera simbólica en el viejo discurso político del “no hay alternativa”.

Gramsci explicaba cómo muchos pensaban equivocadamente que el hombre había conquistado ya todo lo que debía conseguir en la libertad y en la civilización, y que entonces no le quedaba más que gozar el fruto de sus luchas. También nos dejó una gran enseñanza: que los privilegios y las diferencias sociales, en tanto que son producto de la sociedad y no de la naturaleza, pueden sobrepasarse. En esas están los vecinos del barrio de Gamonal y los de muchas otras partes de España, desordenando ese sentido común mal aprehendido por parte de tantos. Toda esa gente a la que cuando se le pregunte por las marquesinas rotas y los contenedores quemados deberían responder: “¡Ustedes lo hicieron!”.


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