Alemania nacionaliza sus redes de distribución

04 Mar 2015
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Marta Victoria y Cristóbal J. Gallego
Observatorio Crítico de la Energía, colaboradores del círculo de Economía, Energía y Ecología de Podemos

Si hablamos de nacionalización y red eléctrica probablemente lo primero que nos venga a la mente sea Bolivia, donde el Gobierno de Evo Morales ha nacionalizado recientemente varias empresas de transporte y distribución de electricidad. En ambas ocasiones, la repercusión mediática en nuestro país fue muy amplia porque las multinacionales propietarias de estas redes eran españolas. La empresa Transportadora de Electricidad (TDE) que era propiedad de Red Eléctrica Internacional se nacionalizó en mayo de 2012 y las distribuidoras Electropaz y Elfeo, anteriormente en manos de Iberdrola, se nacionalizaron en diciembre de ese mismo año. Algunos argumentos para propiciar el debate informado sobre estos procesos, que no es el objetivo de este artículo, pueden encontrarse en los enlaces anteriores.

Sin embargo, la decisión de numerosos municipios alemanes de hacer pública la gestión de sus redes de distribución eléctrica ha tenido bastante menos repercusión mediática. En un artículo reciente hablamos del cambio de la generación eléctrica en Alemania hacia un mix basado en renovables y de cómo los consumidores habían asumido el coste de esta transición. En este texto repasaremos algunas de las recientes remunicipalizaciones ocurridas en el país germano.

Una de las localidades pioneras en constituir una empresa de electricidad municipal fue Schönau. Tras el accidente de Chernóbil en 1986, la convicción de un grupo de ciudadanos de querer dejar de consumir electricidad de origen nuclear llevó a la creación de la empresa municipal de electricidad EWS en 1994. Tres años después, y tras superar dos referendos públicos, EWS se hacía con la distribución de la electricidad en la localidad.

El recomendable documental El espíritu de Schönau pone de manifiesto cómo la concienciación ciudadana fue clave para el éxito de esta empresa. Numerosos conciertos, charlas y visitas puerta a puerta consiguieron movilizar a la ciudadanía para luchar contra la maquinaria de comunicación de la compañía que operaba la red en régimen de monopolio hasta la fecha. La principal argumentación de dicha compañía era que la recién constituida empresa municipal estaba formada por un grupo de aficionados que no sabrían hacer funcionar la red. Hoy, 17 años después, EWS sigue distribuyendo electricidad en Schönau a precios muy competitivos y es generadora de la mitad de la energía que distribuye vetando la energía nuclear y favoreciendo el suministro de energía de origen renovable. EWS se convirtió además en la primera comercializadora de energía verde para particulares y suministra actualmente su electricidad a 150.000 hogares.

Con este mismo espíritu, 72 eléctricas municipales han sido creadas en Alemania desde 2005 enfocadas a obtener mejores resultados en cuanto a impacto económico local, transición energética y protección del medio ambiente. Objetivos que difícilmente pueden alcanzarse dejando que todas las decisiones sean tomadas en base al libre mercado. Esta ola de remunicipalizaciones se produce porque en los últimos años están caducando muchas de las concesiones privadas que se concedieron por un periodo de 20 años. La mayor de estas remunicipalizaciones se ha llevado a cabo recientemente en la ciudad de Hamburgo, donde los ciudadanos decidieron democráticamente remunicipalizar las redes de distribución de electricidad, gas y calefacción doméstica.

En Berlín también se está produciendo el debate sobre la remunicipalización, aunque la idea no prosperó en un reciente referéndum. En este caso, los ciudadanos se quejan de que la empresa que suministra la electricidad, Vattenfall, basa su generación exclusivamente en centrales de carbón, con la consecuente contaminación asociada. Además, el desarrollo de las renovables en la capital germana es prácticamente nulo. Por último, la ciudad de Stuttgart también ha vivido un proceso de recuperación del control público en la gestión de los servicios. En 2011, el Gobierno local recuperó la empresa pública Stadwerke Stuttgart y desde marzo de 2014 esta empresa es la encargada, junto a la eléctrica EnBW, de administrar las redes de gas y electricidad de la ciudad.

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Compañías eléctricas municipales creadas desde 2005 (en la parte oeste del país). La oleada de remunicipalización en la parte este tuvo lugar en la década de los 90 (ver fuente)

Este es uno de los debates que probablemente deberíamos abordar en España. Tras años de un funcionamiento sobrerretribuido de las redes de distribución y centrales de generación, ¿funcionarían éstas mejor si los propios municipios fueran sus propietarios? ¿Sería más fácil imponer objetivos más sensatos, tales como el desarrollo de renovables o unas tarifas eléctricas razonables, en lugar de la omnipresente maximización del beneficio privado?

Mientras que en España la mayoría de expertos y medios de comunicación abogan por una mayor privatización del sector eléctrico (y no solo de éste), el espejo alemán, con el que habitualmente nos comparan, está recuperando la gestión pública de sus redes eléctricas. No solo esto, sino que además está demostrando que la gestión ciudadana es técnicamente posible y, en muchos casos, mejor que la iniciativa privada. Sin duda, el debate está sobre la mesa y debemos ser capaces de abordarlo huyendo de clichés, utilizando información veraz y el rigor necesario.


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