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El sabor oriental de las reformas cubanas

José Bautista
Periodista y analista económico (@joseantonio_bg)

Taxi + Malecon

Izquierda: El Malecón; derecha: Los taxis en Cuba 

Ya puedes comprarte una casa en Cuba o beberte una Coca Cola en el malecón de La Habana. Además, los cubanos ya pueden abrir un pequeño negocio o tramitar documentos en la embajada de Estados Unidos, algo impensable hasta hace no mucho. En los últimos 20 años la isla realizó grandes cambios para sobrevivir a la caída de la Unión Soviética, como la aceptación del turismo, los convenios con empresas extranjeras y un doble sistema monetario que permite al gobierno captar divisas pero crea importantes desigualdades entre los cubanos.

Desde 2011 el gobierno cubano está inmerso en un nuevo y ambicioso proceso de actualización de su modelo económico. Gran parte de la inspiración que da forma a estos cambios podría estar en Asia, una región que alberga experiencias recientes que conjugan socialismo y mercado. “A pesar de las grandes diferencias culturales, geográficas e históricas que existen con Cuba, se pueden tomar algunas lecciones de estos países y adaptarlas a nuestra realidad”, subraya el economista Ernesché Rodríguez, profesor de la Universidad de La Habana y director del Observatorio Iberoamericano de la Economía y Sociedad del Japón, quien nos acompaña en esta breve ruta hacia Oriente con aires caribeños.

1.Evoluc PIB Cuba

2.Balanza comercial Cuba

3.estructura PIB cuba

China: mantener lo grande, deshacerse de lo pequeño
“La economía de mercado no es por sí misma lo que define un sistema, sino que es una herramienta para alcanzar determinados objetivos, los cuales determinan la esencia de uno u otro sistema”. Estas palabras las pronunció Deng Xiaoping en 1992, en plena apertura china. El gobierno que lidera Raúl Castro también está ampliando la gravitación económica del mercado para favorecer la inmersión de Cuba a nivel internacional. Cada vez están más relajadas las restricciones a la actividad privada al tiempo que las autoridades prosiguen con la paulatina liberalización de los precios sin perder de vista la futura supresión de la dualidad monetaria.

“El rechazo del término privatización en China es muy fuerte […] la estrategia seguida desde 1997, llamada Zhuanda Fangxiao, busca mantener lo grande, deshacerse de lo pequeño […] en la práctica, se aplica en la retención de las empresas grandes y la aceptación de la posible privatización de las pequeñas”, explica Ernesché Rodríguez en alusión a China, segundo mayor socio comercial de la isla.

Según Rodríguez “la privatización de las pequeñas empresas puede estimular la economía sin perjudicar a los sectores más importantes y protegidos por el Estado, como la minería, la energía y las comunicaciones”. Al igual que en China, las industrias cubanas consideradas estratégicas siguen en manos del Estado. “No se puede poner a estos sectores estratégicos en manos privadas […] lejos de dar estabilidad, estarían en manos de un mercado inestable y especulador”, señala el economista.

Vietnam: vida más allá del embargo
El cambio de modelo económico en Vietnam empezó por el sector agrícola, una de las grandes tareas pendientes de Cuba, donde los esfuerzos gubernamentales no consiguieron mermar la ineficiencia. Hoy en día Vietnam es famosa por ser una fuente de mano de obra barata y precaria, pero también por el fuerte crecimiento de su economía y el poder adquisitivo de su creciente clase media, además de por la llegada masiva de inversores extranjeros en los últimos años. Al igual que China, Vietnam es una economía de mercado dirigida por el Partido Comunista.

El embargo de Estados Unidos sobre Cuba está perdiendo fuerza, de la misma forma que se fue relajando el embargo estadounidense sobre Vietnam a mediados de los noventa. En aquel entonces, la República Socialista de Vietnam recurrió a vecinos como Hong Kong, Singapur y Japón para obtener capitales con los que desarrollar su potencial exportador. Vietnam lo consiguió, y parece que Cuba sigue sus pasos para acceder a financiación. Sirva de ejemplo la visita que el canciller japonés Fumio Kishida realizó a la isla en mayo de este año para anunciar el programa de Asistencia Financiera No Reembolsable, un esquema de cooperación de Japón que persigue “respaldar el esfuerzo de Cuba por las reformas”, en palabras del jefe de la diplomacia nipona.

Uno de los grandes problemas de la economía cubana es su alto nivel de centralización estatal, según explica Ernesché Rodríguez. En su repertorio de medidas para paliar esta dificultad, el profesor enumera varios remedios económicos que Vietnam aplicó recientemente con éxito para amortiguar los efectos de la centralización, como “disminuir las altas tasas tributarias al sector no estatal […], un control interno más eficiente para evitar la corrupción […], disminuir la gran inflación interna y eliminar el burocratismo”.

Corea del Sur: la tentación de privatizar
Los lineamientos de 2011 incluyen una mayor autonomía en la gestión de empresas estatales para que cada firma pueda manejar de forma descentralizada su presupuesto. El pasado mes de diciembre, el gobierno surcoreano instó a su hermético vecino del norte a seguir los pasos de Cuba. Dos meses después, Corea del Sur y Cuba reanudaron las relaciones comerciales.

Hace apenas dos décadas Corea del Sur compartía fila con varios países del África subsahariana en materia de desarrollo humano y económico. Ahora los productos surcoreanos son conocidos a nivel mundial por su calidad y alta tecnología, y la mitad sur de la península coreana ocupa la treceava posición entre las mayores economías del mundo, por delante incluso de México, Holanda y España.

Las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE), conglomerados de empresas estatales cubanas, podrían estar inspirándose del modelo Chaebol. Este modelo, que podría traducir su nombre como “clan de riqueza”, consistió en la creación de conglomerados empresariales muy diversificados y de propiedad estatal que pretendían industrializar el país y sustituir paulatinamente las importaciones por productos manufacturados en suelo coreano. A finales de los ochenta el gobierno surcoreano inició la privatización de estos conglomerados, entre ellos Samsung, Hyundai y LG.

Ernesché Rodríguez no cree que Cuba tome como referencia el modelo Chaebol, aunque los lineamientos de 2011 recogen el interés del gobierno por dotar de mayor autonomía a las OSDE. Otras voces también conocedoras de actualidad en la isla sí reconocen la curiosidad que despierta este particular modelo empresarial entre algunas autoridades.

Soplan vientos de cambio en Cuba. El optimismo de muchos se conjuga con el recelo de quienes temen perder los avances en materia de educación, sanidad y otros ámbitos sociales que sitúan a la isla como el cuarto país con mayor índice de desarrollo humano del continente americano. Tristemente, no abundan en Asia ejemplos de transparencia y equidad social que puedan inspirar las reformas cubanas.