Mucho cuidado con la pobreza extrema

11 Sep 2016
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Pedro Fresco
Colaborados de econoNuestra

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Seguramente habréis oído hablar a muchos “ultraliberales” de cómo la pobreza extrema se ha reducido como nunca en los últimos 20 o 25 años gracias a la globalización económica. Este argumento se usa en los más variados debates para justificar multitud de cosas, desde las deslocalizaciones industriales hasta la eliminación de barreras de comercio, pasando por la idealización o exaltación de determinados empresarios que han hecho su fortuna gracias a la deslocalización de fábricas a países de bajo coste.

Este argumento, como todos los argumentos simples, muestra solo una parte conveniente de la realidad, la que interesa para la justificación de lo que se quiere defender. Pero un dato descontextualizado y mal explicado no es nada, o peor, es una media verdad que sibilinamente usada se puede convertir en la peor mentira, pues es compleja de rebatir y sus defensores se agarran a una verdad numérica que oponen a cualquier evidencia que se les muestre. Me gustaría, pues, hablar de la pobreza extrema y profundizar en su significado y realidad.

Por pobreza extrema entendemos, según definición del Banco Mundial, un ingreso personal individual diario menor a 1$ estadounidense de 1996. Por cuestiones de inflación y poder adquisitivo este dólar/día fue “reconvertido” a 1,25$/día de 2006 (que más o menos tienen el mismo valor) y en 2015 se ajustó esta línea de pobreza extrema a 1,90$/día de valor adquisitivo de 2011. Este ajuste se ha hecho en base a unos cálculos que tienen en cuenta la realidad adquisitiva de los 15 países más pobres del mundo, generando un estándar de pobreza extrema para todos los países que luego se intenta adaptar a la paridad de poder adquisitivo de cada uno.

Y ahí tenemos el primer problema ¿Se puede considerar que con 1,90$ al día se está fuera de la extrema pobreza? Entendamos que estos 1,90 $ no son dólares estadounidenses en un país de África, sino la cantidad de monera local con la que podrías comprar lo mismo que con 1,90$ en EEUU. Si reflexionamos sobre el número concluiremos que esa cifra da escasamente para comer (vamos, para no morir de hambre), pero que impide otras cosas básicas como ropa, agua potable, medicinas, etc. Para que os hagáis una idea, esta cifra es como si en el Reino Unido tuviesen que vivir 35 personas con un salario mínimo de aquel país, con el agravante de que en los países pobres no existen los servicios sociales que sí existen en el Reino Unido. En cierta manera, esta línea de la pobreza conceptualiza a los seres humanos casi como si fuesen animales, en el sentido que sirve para satisfacer la necesidad de nutrición pero prácticamente ninguna más.

A pesar de que el Banco Mundial intenta generar un estándar mundial lo más exacto posible en base al análisis de las líneas de pobreza nacionales y los poderes adquisitivos en los distintos países, la realidad es que resulta bastante dudoso que podamos usar un mismo estándar para países dispares, por muy ajustado al poder adquisitivo que esté. Este estándar probablemente acabará minimizando la pobreza en algunos países y agrandándola en otros, además de la problemática de aceptar cifras ofrecidas por los propios países (que pueden no ser ciertas por varias razones). Finalmente hay un problema adicional con el cálculo de la Paridad de Poder adquisitivo (PPA) de cada uno de los países que hace el Banco Mundial, pues es algo muy complicado y existen críticas bastante sólidas al respecto. A modo de ejemplo estos dos casos: El caso de la India, cuyo PIB en PPA multiplica por cuatro su PIB nominal, y el caso de Cuba, donde se multiplica por tres (Cuba sería, en PIB/cápita PPA, el segundo país de América Latina con mayor renta per cápita sólo por detrás de Chile). Obviamente son datos difíciles de creer y estos son datos que se usan para las estadísticas.

Más allá de estas problemáticas de cálculo y definición hay otra realidad que no se puede ignorar cuando se habla del enorme descenso de la pobreza extrema en los últimos años. De 1990 a 2014, el PIB cápita mundial (en paridad de poder adquisitivo) se ha multiplicado casi por tres. Esto quiere decir básicamente que en estos 24 años se ha conseguido casi triplicar la producción y la riqueza (monetaria) por persona.

Cuando usamos la línea de 1$ (o 1,25$) a poder adquisitivo constante estamos poniendo un listón fijo en medio de una realidad de aumento del PIB. En estas circunstancias, o bien todo ese aumento de PIB va íntegramente a las clases que no son pobres o bien la pobreza extrema tiene forzosamente que disminuir. Y la verdad, tengo dudas de que fuese posible a medio plazo que un aumento de PIB no suponga al menos una mínima mejora de ingreso monetario a las clases más pobres, a no ser que estas sean absolutamente ajenas a la estructura productiva y de consumo. Hasta en la época de la esclavitud si había más producción los esclavos comían mejor. Lo contrario es la garantía de gestación de motines y revoluciones.

Si el PIB cápita mundial aumenta, que se reduzca progresivamente la pobreza monetaria extrema es lo normal, de hecho ha sido así siempre. De 1960 a 1984 (por usar también un periodo de 24 años) el PIB mundial per cápita a dólares constantes pasó de 450$ en 1960 a 2.530$ en 1984, es decir, casi se multiplicó por seis. No tenemos datos de pobreza extrema de ese periodo (no tenemos datos de antes de 1981), pero podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que en 1960 el porcentaje de la población con ingresos menores de 1$/día sería mucho mayor que en 1984 (que era el 34% aproximadamente).

¿Es tan espectacular el descenso de la pobreza extrema en los últimos años? Pues depende el punto de vista. Consultando esta gráfica con los datos del Banco Mundial podemos hacer algunos números un poco diferentes a los habituales. Por ejemplo, en 1990 el 30,8% de la población vivía con menos de 1$ al día, mientras que en 2008 (hasta donde llega la gráfica) el porcentaje era del 14%. La evolución parece muy buena pero en esos 18 años el PIB cápita PPA pasó de 5.410$ a 12.200$, más del doble (x 2,25). Vamos a plantearlo de otra manera: En 2008 la población que vivía con menos de 2$ al día era del 43%. El PIB cápita aumentó más del doble en el periodo 1990-2008, pero pasamos de un 30,8% que vivía con menos de un dólar diario en 1990 a un 43% con menos de 2 dólares diarios en 2008. No parece ya tan espectacular…

Quiero pedir disculpas, he sido un poco sibilino en la búsqueda para dar un dato aparentemente negativo. La verdad es que sin conocer los microdatos no podemos saber si ese aumento de personas por debajo de 2$ respecto a quienes estaban por debajo de 1$ 24 años antes es un mal dato o no lo es tanto. Quizá había un gran porcentaje de ese 30.8% que vivía con menos de 1$ en 1981 que carecían de cualquier ingreso monetario y en esos casos es especialmente difícil que puedan pasar al segmento superior (de hecho algunos expertos dicen que va a ser muy difícil bajar la pobreza extrema a partir de ahora). Pero también es posible que ese descenso enorme de la pobreza extrema no sea más que un pequeño aumento de los ingresos a causa del enorme aumento del PIB mundial, y en cuanto subimos un poco la línea de la pobreza nos damos cuenta que estas personas que ya no aparecen como extremadamente pobres son prácticamente igual de miserables que antaño. Cuando se tratan estas cifras hay que hacerlo con cautela, porque dependiendo cómo las selecciones puedes generar sensaciones y argumentos absolutamente opuestos como habéis podido comprobar.

Definir la pobreza es algo complejo y existen diferentes metodologías al respecto, pero lo que parece claro es que un ingreso diario de 1,9$/día aplicado de forma general no es la mejor definición. Ojo, no estoy criticando al Banco Mundial y a su intento de querer crear un método general para analizar la pobreza extrema en el mundo, me parece que su esfuerzo en buscar la mejor metodología es loable y su intención de eliminar el hambre también, la cuestión es que la pobreza es algo relativo, no absoluto, y eso hay que interiorizarlo. Ganar 2$/día no saca a nadie de la pobreza, sólo permite sobrevivir y en algunos casos puede ser que ni eso.

Y más allá de esto, el uso sibilino de las cifras de pobreza pretende esconder una realidad propia de la era de la globalización neoliberal: El aumento de las desigualdades en cada uno de los países es evidente, las rentas del trabajo cada vez son menores y las del capital mayores, el porcentaje de riqueza de los más ricos cada vez es mayor y el de los más pobres menor, etc. Tan sólo hay más igualdad entre países, producto precisamente de la deslocalización industrial y la búsqueda de mano de obra barata y regulaciones débiles, pero internamente se viven los mismos procesos de concentración de riqueza y renta casi de forma generalizada.

La pobreza es algo relativo, no absoluto, y la desigualdad y la pobreza tienen una evidente relación. Cuando alguien pretenda tratar la pobreza como algo absoluto e inconexo con la sociedad en la que se vive, o diga que la desigualdad y la pobreza no tienen relación, probablemente sacará estos datos de pobreza absoluta y su reducción en los últimos años. Conocerlos, saber qué significan, qué limitaciones tienen y qué realidades hay detrás de la apariencia nos ayudará a poder rebatir las afirmaciones anteriores, pues no son ciertas.


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