¿Mejora del saldo de la balanza comercial? Una falacia

17 Feb 2017
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Fernando Luengo
Profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid. Miembro del círculo de Podemos Chamberí y del colectivo Reinicia Podemos.
https://fernandoluengo.wordpress.com
@fluengoe

El déficit comercial que la economía española tenía con sus socios comunitarios en 2007 se ha reducido sustancialmente en 2015 ¿Qué hay en la trastienda de esta mejoría?

El gráfico siguiente ofrece información sobre la evolución del comercio intracomunitario de bienes entre 2008 y 2015, a partir del indicador de posición comercial relativa, (X-M)/(X+M). Entre 2008 y 2011 el déficit se recortó de manera sustancial, en algo más de nueve puntos porcentuales, pasando del 11,9% al 2,4%. En los dos años siguientes ya se alcanzaron registros positivos, en 2013 del 3%, el mejor resultado de todo el periodo. En 2014 se repitió el superávit comercial, si bien fue de una magnitud inferior al obtenido en el ejercicio anterior, y en 2015 los intercambios comerciales registraron de nuevo números rojos, un -1,3%. Mejora, sí, pero de corto aliento.

El siguiente gráfico muestra el comportamiento de las exportaciones y las importaciones a lo largo del periodo considerado. Tomando como año base 2007=100 y corrigiendo los valores corrientes por los deflactores correspondientes, podemos ver la evolución de las ventas y las compras en términos reales, esto es, una vez descontado el crecimiento de los precios.

En el conjunto del periodo las exportaciones han crecido un 18%, lo que supone en promedio anual un 2,3%; la expansión en el bienio 2014-2015 fue mayor, un 4% de media. No hay duda, por lo tanto, que la aceleración de las exportaciones, sobre todo en los últimos años, ha contribuido a la mejora del saldo de la balanza comercial. Conviene no olvidar, sin embargo, que la progresión exportadora ha estado en buena medida determinada por la política de represión salarial y una importante reducción del precio del barril de crudo.

Pero, con todo, la piedra angular de la “positiva” evolución del saldo de la balanza comercial se encuentra, sobre todo, en el recorrido seguido por las importaciones. Volviendo al gráfico, encontramos que las compras intracomunitarias de bienes todavía se situaban en 2015 un 15% por debajo del nivel de 2007, lo que significa un retroceso promedio del 1,7%. Los perores resultados de los dos últimos años en nuestros intercambios exteriores se han debido precisamente a que las importaciones han aumentado con fuerza -duplicando el crecimiento de las exportaciones-, empujadas por la recuperación de la actividad económica.

Por esta razón, el relativo saneamiento de la balanza comercial no deja de ser un hecho efímero, muy determinado por la adversa coyuntura económica. Era previsible que, dada la dependencia energética y tecnológica, el retorno al crecimiento –aunque endeble e inestable- supondría la reaparición de las posiciones deficitarias, todavía de un alcance moderado, pero que se agravarán si se mantienen las carencias estructurales que caracterizan nuestra inserción comercial.


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