Opinion · EconoNuestra

La corrupción, en una novela

Vicente Donoso
Catedrático de Economía Aplicada

Un destino compartido
José Antonio Nieto Solís
Editorial Dalya, San Fernando (Madrid), 330 páginas

En España se publicaron en 2016  casi 14000 títulos de ficción. No voy a despreciar a ninguno, por más que la cifra me parezca astronómica para un país de tan cortos vuelos literarios. Seguro que cada uno tiene sus partidarios. Así es el gusto: democrático, impredecible, domesticable por la propaganda.  En medio de esta selva, romper una lanza por algún libro concreto requiere convicción. Sobre todo si no viene avalado por un gran nombre, una destacada editorial o un abultado presupuesto de marketing. Ninguna de esas circunstancias concurre en Un destino compartidode José Antonio Nieto. Y, sin embargo, es la novela que he elegido para romper una lanza, o las que sean necesarias, en su promoción. La citada novela no viene huérfana, ni ha caído sola del Olimpo literario. Nada de eso. Ha venido precedida de tres buenas hermanas que, aparte de entretenidas, constituyen un interesante  mosaico de diversos aspectos de la corrupción social e institucional que padece España: desde la Universidad hasta el sistema financiero. Ahora se le suma, en esta estela, Un destino compartido, si bien conviene señalar que las cuatro novelas pueden leerse de forma completamente independiente, aunque los nexos de unión son patentes. Especialmente por lo que se refiere a los policías protagonistas, la inspectora Marían Labordeta y el subinspector Marcos Peñafiel.

Los ingredientes de la novela son múltiples y variados. Solo elegiré algunos suficientemente expresivos. Empiezo por  lo relacionado con la economía real y financiera, sobre todo en este caso, a escala global.  Es innecesario decir que el autor se ha documentado bien. En realidad no lo necesitaba, puesto que estamos ante un profesor universitario, reconocido experto en relaciones internacionales  y en economía de la Unión Europea. Lo que también sabe el autor es mezclar la ficción con la realidad de los movimientos monetarios y de capital  y con la actuación de ciertos sujetos muy conocidos tanto en España como en el extranjero, por ejemplo, Rodrigo Rueda. Añadiré que la trama de esta ficción se mueve en ambientes tan turbios económicamente cuanto escabrosos personalmente. Tanto que no faltará lector que opine que José Antonio Nieto se ha “pasado” de la raya, porque trata ciertos temas con franqueza, desparpajo y sin retroceder más allá de lo que exige el buen gusto.  Pero uno tiene la sensación de que ese es el mundo real, por más que para la mayoría de los lectores nos resulte desconocido. Pero un mundo real que no es copia, reflejo o burda descripción de lo que hay, sino creación literaria convincente; es decir,  literatura, no espejo ni fotografía.  En este mismo marco, donde acabo de resaltar el juego de acciones y pasiones con que interactúan sobre todo las dos mujeres (delincuentes) protagonistas, es necesario resaltar uno de los mayores, si no el mayor, de los muchos méritos literarios: la construcción de personajes. Los policías Labordeta/Peñafiel  ya son conocidos de entregas anteriores. Pero ahora conviene señalar a la pareja Amalia Palmero/Ángela Ding, ambas parcialmente conocidas por los lectores, pero que en esta novela son las verdaderas protagonistas, alcanzando un nivel de humanidad y densidad psicológica que convierte a su progresivo descubrimiento en tan decisivo para el relato  y para el deleite del lector como la propia trama policiaca. En mi opinión, José Antonio Nieto tiene particular talento para componer personajes literarios, que terminan siendo  uno de los principales atractivos de sus ficciones.

Me reservo el último párrafo para comentar algo que puede ser, lo concedo, discutible; casi toda opinión literaria lo es. Se han publicado numerosas novelas  sobre la crisis, la corrupción, el escenario monetario y financiero nacional e internacional…  Entre ellas destacan las de ese gran escritor (cuyo reconocimiento le debió llegar bastante antes de lo que lo hizo) llamado Rafael Chirbes. Pues bien, con permiso del refrán que condena todas  las comparaciones como “odiosas”, me pasa que el estilo preciso, correcto, contenido de José Antonio Nieto, me atrae más que el del gran escritor valenciano, y me resulta un vehículo más adecuado para desvelar y fustigar ciertas lacras sociales. Eso puede traducirse también como que las novelas de Nieto se leen con facilidad porque su escritura ayuda mucho, sin que por ello pierda fuerza el mensaje.

En resumen, con todo lo subjetivo de los juicios, me atrevo a decir que Un destino compartido es la más original de las novelas de José Antonio Nieto, al tiempo que la más madura y la más elaborada, desde luego en lo que respecta a la compleja construcción de los personajes principales, especialmente las dos mujeres que se mueven en el lado oscuro de la realidad.