Opinion · El cambio en Madrid

Madrid, desahucios cero

Una de las lacras más vergonzosas que nos ha dejado la crisis económica es el incesante aumento de los desahucios en toda España y, lógicamente, en Madrid. Desde los poderes públicos se ha dado una tímida respuesta a esta auténtica emergencia social y, aunque la solución definitiva, evidentemente, tenga que llegar a través de cambios legislativos del poder central, los ayuntamientos pueden y deben hacer mucho más de lo hecho hasta ahora para paliar estos dramas humanitarios.

En primer lugar, sin titubeos ni excusas, los ayuntamientos progresistas tienen que alinearse decididamente en apoyo de los más necesitados. Los recursos jurídicos, técnicos, asistenciales, de las corporaciones locales deben ser puestos a disposición y en defensa de quien se enfrenta, con las manos vacías, a poderosos intereses inmobiliarios y financieros. Los ayuntamientos deben jugar un papel fundamental en la intermediación y negociación previa que evite el desenlace fatídico del desahucio. No hacen falta ingentes cantidades de dinero. No hacen falta ingentes recursos extraordinarios. Sólo hace falta decisión política. Sólo hace falta tener el coraje para ayudar a quien lo necesita.

En segundo lugar, y centrándonos en el caso de Madrid, es obvio, evidente, que el Ayuntamiento, por activa o por pasiva, no puede colaborar en la multiplicación de los desahucios de familias humildes. Es urgente que la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo deje de ser un cómplice de los “fondos buitre” a los que malvendió el patrimonio de viviendas sociales y con los que colabora activamente para librar de “molestos inquilinos” estos inmuebles. Por ello, los socialistas llevamos en nuestro programa la expulsión de estas empresas ventajistas de nuestra ciudad. Avanzaremos todo lo que nos permita la ley –y les aseguro que es mucho- en la reversión de esta situación, recuperando para los madrileños y madrileñas en apuros las viviendas que se construyeron con el esfuerzo de todos para un uso social.

En tercer lugar, pero no por ello menos importante, si lo anterior fracasó, nadie puede quedar desamparado, con sus hijos en la calle, con su vida rota por una hipoteca o sin medios para pagar un alquiler por culpa del azote del paro y la crisis. En Madrid contamos con 40.000 viviendas vacías que están en manos de bancos y entidades financieras. En paralelo, decenas de familias todos los meses se quedan en la calle sin una solución habitacional. Este es un escándalo, un despropósito sangrante que vamos a corregir. Y el Ayuntamiento puede hacerlo. De entrada, forzando la salida al mercado de estos pisos ociosos, mediante la negociación, para con ellos conformar una gran bolsa de viviendas social que dé respuesta a todas las necesidades habitacionales de los más necesitados.

Para estimular este uso social de las viviendas vacías de los bancos, desde el Ayuntamiento promoveré el recargo de un 50% del IBI a estos inmuebles en manos de bancos y entidades financieras. Y, finalmente, si estas primeras medidas no surten el efecto preciso, los socialistas no dudaremos en expropiar el usufructo temporal de estos pisos, durante 3 años, para que las viviendas vacías de los bancos se destinen a pisos sociales a cambio de un modesto alquiler.

Cuando se aspira a gobernar, no basta con formular deseos. Hay que explicar cómo se quieren alcanzar los objetivos que se proponen a la ciudadanía. Los socialistas planteamos una batería de medidas, algunas urgentes, de inmediata aplicación, otras que necesitan de algunos meses para su puesta en marcha. Pero vamos a conseguir, y explicamos cómo, nuestro objetivo de que Madrid sea una ciudad con desahucios 0.