Lo que hicimos fue secreto: redes punk en el Madrid de los años 80

11 Feb 2015
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David Álvarez García
Realizador y Profesor. Investigador sobre el punk madrileño en el Master CCCD

A finales de los años 70, Manuel Destars (más tarde conocido como Fan Dl Kaox y cantante de Panadería Bollería Nuestra Señora del Karmen [1]), solía frecuentar el Drugstore, el primer local en Madrid abierto 24 horas. Se encontraba en la calle Fuencarral 101 y tenía un restaurante, un cine, y vendía periódicos y revistas. De vez en cuando llegaba prensa musical británica importada que Manuel hojeaba en cuanto tenía ocasión. “No entendía lo que ponían, pero veía las fotos y leía nombres como los de Lou Reed, David Bowie o Sex Pistols y me decía a mi mismo “Esto es lo que yo quiero ver”, explica.

Manuel tardó poco en viajar a Londres y ver en directo a algunos de aquellos artistas, aunque el motivo inicial de su primer viaje no fue precisamente para conocer la escena musical británica: “Empezamos a dejar a las novias embarazadas y las acompañábamos a abortar, en esos vuelos chárter que salían los jueves y volvían los domingos. ¿Y qué ocurrió? Pues que descubrimos un mundo de música a toda hostia”. Manuel empezó a frecuentar los viajes, y para sufragar los costes compraba discos y los vendía en un puesto (Drácula Trip), que montaba en el Rastro, en las escaleras de la Ribera de Curtidores. Allí ponía a todo volumen las novedades traídas de Camden Town y enseguida se quedaba sin discos. ¿Solución? Hacer copias en cinta y venderlas a 300 pesetas.

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El Rastro se convirtió en el núcleo del punk madrileño. Mientras la gente de la Movida Madrileña se reunía en bares y terrazas como La Bobia, los punks se concentraban en torno al puesto del Drácula, litrona en mano. José Calvo, vocalista de Delincuencia Sonora, recuerda que “era nuestro punto de comunicación, nuestra zona wifi” Y recalca: “Era el único sitio donde podíamos juntarnos y compartir e intercambiar cosas: fanzines, chapas, camisetas, casetes, música… o conocernos, simplemente. Contactar. Era el punto neurálgico de verdad de todo Madrid. Íbamos los domingos, y el resto de la semana estabas deseando volver para ver al tío este que se había traído un fanzine de no sé dónde…”

fanzine

Los discos solían llevar un apartado de correos del grupo o el sello discográfico al que la gente enviaba cartas para contactar con sus bandas preferidas, dentro y fuera de España. José recuerda cómo se las apañaban en un mundo sin emails, Skype o WhatsApp: “Nuestra forma de comunicación con el planeta era muy sencilla: una dirección, mucha fe y un SAE, que era como se llamaban los cupones de respuesta internacional en aquella época con los que pagabas la respuesta. Estabas tan deseoso de recibir una respuesta y crear un contacto que decías “No me importa tío, te pago el sello pero por favor escríbeme”. Así estableció correspondencia con algunas de las bandas más punteras de aquella época, como Crass, Conflict o el mismísimo Jello Biafra de los Dead Kennedys. “Éramos pocos pero estábamos en todos lados. Enviar cartas era como lanzar un SOS y a ver quién se conectaba. Han pasado treinta y tantos años, y sigo manteniendo contactos geniales con un porcentaje alto”, cuenta José.No todo el mundo tenía acceso a esas direcciones, porque normalmente la gente solía tener las cintas del Drácula (o copias de estas), en las que no aparecían. Alberto Eiriz empezó a publicar las señas de la mayoría de los grupos punk de la época en el mítico fanzine Penetración. Alberto echa la vista atrás: “Publicábamos tanta información que había gente que nos decía “Pero, ¿por qué publicáis eso? Guardadlo, que la información es poder”. Y yo les decía: “¿Y qué? Que lo utilice la gente, que es la que realmente tiene que tener el poder”.

Penetración fue posiblemente uno de los altavoces más importantes para el hardcore [2] más político en Madrid: además de empezar a distribuir discos y maquetas de grupos y organizar conciertos (en 1984 trajeron a la capital a la banda norteamericana Millions of Dead Cops), Alberto empezó a introducir cada vez más la política en el fanzine (o punkzine, como lo llamaban ellos) y a escribir sobre colectivos de acción directa basados en la auto-organización, la acción directa y el anti-capitalismo con los que mantenía correspondencia. Javier Couso, eurodiputado por IU, cuenta que entonces era un chaval de barrio que empezaba a politizarse traduciendo letras de sus grupos preferidos. ”Íbamos ahondado también en el movimiento anarquista histórico de nuestro país, y a partir de ese momento vimos que todo estaba muy vinculado. En el punk era el “hazlo tú mismo” pero realmente era el concepto de autogestión del anarquismo, ¿no?”, explica Couso.

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José Calvo recuerda que “ahí nos dividimos entre los que querían ser realmente punk y militar con ello e intentar cambiar las conciencias o hacer estructuras sociales completamente paralelas y fuera de lo que es la sociedad o lo que te imponen, o estar ahí más en la noche, en tener tu look de puta madre y ligar un huevo y ser más popular”.

Estamos tratando de recopilar estas y otras historias sobre la influencia del punk en Madrid en un webdoc interactivo con documentales, fotos y audios. Nuestra idea es centrarnos sobre todo en la época posterior a la Movida, una etapa de la historia reciente de nuestro país que creemos apenas se ha tratado, en la que la cultura underground se asienta con fuerza gracias a los chavales y chavalas de los barrios obreros de Madrid. Hablamos de algo verdaderamente alternativo e independiente. Ante la falta de medios y apoyo institucional, las personas crean sus propias infraestructuras: sellos discográficos realmente independientes, distribuidoras, fanzines, centros sociales…. El proyecto, se llama “Lo que hicimos fue secreto”, y es uno de los trabajos que se está realizando en el Medialab Prado dentro del master en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital de la Universidad Rey Juan Carlos. Actualmente estamos en proceso de financiación. Si quieres ayúdanos a hacerlo realidad puedes colaborar en nuestro crowdfunding: https://goteo.org/project/lo-que-hicimos-fue-secreto

 

[1] Legendario [y subterráneo] grupo punk de la capital. Tan sólo editaron un EP compartido con TDK cuya edición original es pieza de coleccionista.

[2] Subgénero del punk más agresivo y socialmente comprometido.