Abriendo la democracia: la experiencia de Decide Madrid

14 Mar 2017
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Ana Doria
Alumna del Máster en Comunicación Cultura y Ciudadanía Digital. Especialista en Comunicación Política y estrategias digitales. Investiga sobre Gobierno Abierto.

 

Una de las principales promesas de Manuela Carmena al asumir el cargo de alcaldesa del Ayuntamiento fue hacer de Madrid una ciudad más participativa y transparente. El Área de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto dirigida por Pablo Soto es la responsable de encaminar estas ideas, y tras dos años de gestión, finalmente los vecinos y vecinas de la ciudad de Madrid votaron y decidieron por la ciudad que quieren vivir.

Qué, cómo, cuándo, dónde

La Gran Votación Ciudadana duró una semana (del 13 al 19 de febrero), en la que la ciudadanía pudo votar de manera presencial a través de urnas, aunque antes se abrió el espacio para debatir y proponer online a través de la plataforma Decide.Madrid. El resultado fue que 214.076 personas participaron de la votación: tanto en papel como online, cada una de las cuales pudo votar varias propuestas, por lo que se contabilizaron un total de 963.887 de votos emitidos.

En estas jornadas los empadronados en Madrid mayores de 16 años podían votar iniciativas provenientes de diferentes procesos: por un lado las consultas del Ayuntamiento a la ciudadanía, y por otro las propuestas ciudadanas, además de cuatro decisiones puntuales de distritos particulares para vecinos y vecinas de varios barrios de la capital.

Madrid preguntó a sus vecinos por el futuro de la Plaza España, que se debatía entre dos proyectos arquitectónicos, y la reforma de la calle Gran Vía, con cuatro preguntas sobre cómo reformarla que incluían la ampliación de las aceras, los pasos peatonales, el transporte público y las plazas adyacentes. El proyecto ganador para la remodelación de la Plaza España fue el proyecto llamado Welcome Mother Nature Good Bye Mr. Ford, que promete una plaza arbolada, conectada, con más zona peatonal. Este proyecto obtuvo el 52,19% de los votos. Respecto a Gran Vía, los votantes han elegido con un contundente “sí” a las preguntas sobre su reforma con un total de 83.101 papeletas contabilizadas.

Uno de los bocetos del proyecto ‘Welcome Mother Nature’.

Las propuestas ciudadanas se vertieron en el portal Decide.Madrid, y tras una instancia de debate recibieron el apoyo del 1% de la ciudadanía de Madrid con derecho a participar (27.000 apoyos positivos), pasando así a la fase final de votación pública. En este proceso, la ciudadanía votó por “sí” a la propuesta de un Billete único para el transporte público y al plan de Madrid 100% Sostenible que consta de 14 puntos que abarcan desde vehículos electrónicos a campañas de sensibilización.

Una votación, dos procesos

¿Qué implica una votación conjunta de dos procesos diferentes? El mayor beneficio es ahorrar costes y aprovechar la movilización ciudadana para la votación. Sin embargo, cuando pensamos en procesos de participación ciudadana, no es lo mismo votar en consultas ciudadanas creadas e impulsadas por el poder que en propuestas ciudadanas originadas y pensadas por la ciudadanía. De abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo: son dos modelos diferentes de distribución de poder. La más de 200 mil personas que emitieron su voto, ¿conocían la procedencia de la propuestas? Para esto, la estrategia de comunicación para invitar a la ciudadanía a votar y contar qué se estaba votando es fundamental. Por eso, durante esa semana de febrero la ciudad de Madrid se empapeló de gráficas con SI / NO. Las redes sociales y sitios webs estuvieron llenos de banners con la misma consigna. El objetivo era claro: llamar con insistencia y masivamente a los y las vecinas a votar. ¿Qué se votaba? ¿Por qué la importancia de votar? Parece ser parte de otro capítulo sin contar para los ciudadanos.

Durante una semana también se pudo votar por correo postal. Ni tecnocentrismo ni tecnofobia, la promoción e incentivo a la participación ciudadana es lo primordial y la combinación de procesos presenciales y digitales sirven para alentar la cultura participativa, evitando trabas, saltando barreras y ofreciendo a los ciudadanos la confianza para que participen. En números, vía web hubo 475.578 (49,34%) votos, en las urnas 164.692 (17,09%) y por correo 323.617 (33,57%). La voluntad política para que dicha participación suceda es necesaria y el Ayuntamiento de Madrid parece ser firme con esta premisa.

¿Cuánto costó?

Uno de los aspectos más cuestionados de la gran votación ciudadana fue el coste de la misma. Éste fue de 1,1 millones de euros. En detalle: 350.000 euros en la campaña de publicidad; 384.170 en el envío de cartas; 43.525 euros para autobuses, marquesinas y banderolas; al diseño gráfico se le han destinado 32.912 euros y para sobres y papeletas 240.000 euros. Pero si nos referimos a procesos participativos con el objetivo de involucrar a la ciudadanía en la toma de decisiones de políticas públicas, ¿no será mejor referirnos a inversión en vez de costes? ¿Cuánto vale la voz de la sociedad civil? ¿Cuánto cuesta un Gobierno abierto, transparente, participativo y colaborativo?

Anteriormente se ha mencionando la importancia de la voluntad política para que sucedan este tipo de iniciativas. Y el Ayuntamiento de Madrid ha dado el ejemplo una vez más en este sentido, ya que la Constitución española no reconoce las consultas ciudadanas como vinculantes, el Ayuntamiento ha tomado la responsabilidad de llevar a cabo como propias las decisiones, y han firmado un acuerdo donde el Pleno se compromete a aplicarlas.

Sin embargo, queda un largo camino por recorrer y mejoras por hacer. Ya están en curso los presupuestos participativos de la ciudad, donde los ciudadanos decidirán el destino de 100 millones de euros. Este año han inaugurado una nueva área de Foros Locales, se está votando nuevas consultas ciudadanas sobre la Ordenanza de Movilidad Sostenible y otra sobre Conservación, Rehabilitación y Estado Ruinoso de las Edificaciones y el sitio Decide.Madrid recibe constantemente propuestas y debates en la plataforma.

Este tipo de iniciativas de procesos de participación ciudadana se deben celebrar, replicar y promover. Porque una ciudadanía activa es la clave y base para que exista una democracia. El camino a seguir es el de compartir el conocimiento, abrir las posibilidades y oportunidades a pensar en conjunto, colectivamente. La participación es una posibilidad, y como ciudadanía activa con incidencia en las decisiones tenemos que aprovecharnos de ella, incentivadas por las TIC que nos facilitan y aceleran estos procesos.

Iniciativas de participación ciudadana en el mundo:

Las iniciativas de Decide.Madrid se suman a una numerosa serie de experiencias que se están llevando a cabo alrededor del mundo. Países como Suiza, Brasil, Estados Unidos en procesos de participación presencial y presupuestos participativos, Islandia (ww.betrireykjavik.is) y Finlandia (www.openministry.info) con plataformas digitales participativas, entre otros son ejemplos de iniciativas de participación ciudadana digital y presencial. La isla de Taiwán también sirve como ejemplo y modelo a seguir, sobretodo por su apertura a la cultural digital con una de las principales referentes en la temática, la actual Ministra Digital Audrey Tang, una reconocida hacktivista de larga trayectoria.

La ministra en su última visita a Madrid, se refirió a Decide.Madrid reconociendo este tipo de iniciativas, asegurando que el futuro está sucediendo. Porque estos ejemplos de participación ciudadana es necesario que sean distribuidos y compartidos a todo el mundo. Experiencias de inteligencia colectiva para la democracia significan para Tang, en el sistema político, tomar asuntos públicos y encontrar fórmulas de resolverlos colectivamente y lo que importa no son solo los resultados sino los procesos. Porque éstos son en sí mismo el producto, es donde está lo común. Entonces, si nos detenemos a mirar los procesos y no los resultados de las iniciativas de Madrid.Decide estos muestran un futuro y un camino por andar, donde promueven la apertura ciudadana y la participación hacia el bien común de la sociedad.

 

Entrevista Audrey Tang de Participa Lab de Media Lab

 

 

 

 


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