Cuestión de perspectiva: ¿Qué significa hacer periodismo feminista?

09 May 2017
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Patricia Navarro
Periodista y alumna del Máster CCCD. Investiga sobre ¿redes sociales y relaciones interpersonales?

Javier de Rivera
Profesor coordinador del Máster CCCD, miembro del grupo de investigación Cibersomosaguas y editor en Teknokultura

 

Decía Simone de Beauvoir: “En nuestros días el hombre representa el positivo y el neutro, es decir, el macho y el ser humano, mientras que la mujer es solo el negativo, la hembra”. (El segundo sexo, 1949). Este planteamiento se hace especialmente tangible en dos aspectos: el lenguaje y la interpretación de los hechos. Si hay un lugar en el que ambos confluyan, ese es el periodismo.

Ante esto, surge la necesidad de crear un enfoque capaz de romper con la tendencia a la que hacía referencia de Beauvoir y, sobre todo, capaz de englobar todas las realidades que conforman una sociedad cada vez más plural. Este enfoque no es otro que el periodismo con perspectiva de género.

Pero, ¿qué quiere decir hacer periodismo con perspectiva de género? Una primera impresión puede llevar a esa lectura tan común (y errónea) del feminismo en la que se entiende cualquier producto suyo como algo creado por y para mujeres. Pero nada más lejos de la realidad. La perspectiva de género supone la inclusión de cada una de las partes, no la especialización. Supone tener en cuenta los roles diferenciados que presentan hombres y mujeres en la sociedad, así como la interpretación que ambos tenemos y recibimos de ella.

 


Andrea Momoito, periodista y co-fundadora de Píkara Magazine, lo explicaba así en el Slowthinking que organizamos con ella en el Máster CCCD: si estás hablando de los efectos de una enfermedad sobre la población, especifica si ésta tiene un impacto diferente sobre hombres o mujeres. Porque, aunque durante mucho tiempo hayamos entendido como correcta la visión androcéntrica del mundo, lo cierto es que hay un abismo de matices necesarios que se han estado ignorando.

Lo mismo sucede cuando hablamos del “amor” asumiendo que por defecto se trata del “amor heterosexual”, cuando hay otras formas de amar. En este caso, según Momoito es suficiente con aclarar en el título el tipo de amor al que nos referimos. La clave es que se puede hablar de todo, pero es necesario reconocer el contexto y las diferencias que existen en torno a las características particulares de cada tema.
Adoptar una perspectiva feminista es adoptar una forma de estar en el mundo y hacer periodismo desde él. No consiste en focalizarse en “temas de mujeres”, sino en entender el feminismo como algo transversal que debe trascender más allá de la forma y del contenido y empaparlo todo. La perspectiva de género y el respeto a la diversidad deben reflejarse en la forma de ver y hablar del mundo; y además debe afectar también a las propias relaciones dentro de la redacción—como la equidad entre trabajadoras—, y a la relación con las lectoras y lectores.

Sin embargo, a la hora de llevar a la práctica estos principios en las redacciones la tarea se complica. Primero, por el “encasillamiento” en el que se trata de ubicar al periodismo feminista y, segundo, por la crisis que atraviesa el periodismo, en el que no hay tiempo para reflexionar y tomarse el cuidado necesario para desarrollar bien las noticias y contrarrestar la inercia androcéntrica.

La perspectiva de género no es un tema, sino una visión, y este es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el periodismo feminista cuando a menudo es tratado como una categoría y no como una perspectiva transversal que debería impregnar a todo el proyecto.

Las referencias sexistas, machistas o clasistas hacen mucho más daño cuando se presentan de forma discreta en los titulares “serios” de la prensa generalista, que cuando aparecen de forma explícita en la contraportada del AS, donde el sexismo se hace evidente. En este sentido, queda aún mucho por hacer en el modo de tratar noticias relacionadas con la violencia de género, la política o la economía.

El periodismo feminista o con perspectiva de género trata de ser un periodismo cuidadoso que cuida al lector/a, respetando la diversidad de posiciones y sensibilidades. Se empieza por tener en cuenta el rol de la mujer, históricamente minusvalorado, y se continúa reconociendo la diversidad sexual, y de otros tipos de orientaciones vitales.

Lo que sucede en la práctica es que este hablar desde el respecto a la diversidad no siempre es fácil ni está exento de controversia, pues el respeto a las diferentes posiciones requiere un equilibrio difícil. Por ejemplo, cuando reconocer el trabajo y las dificultades de las mujeres ganaderas choca con la sensibilidad animalista. En cualquier caso, siempre es posible reconocer estas diferencias y hacerlas explícitas, junto con los debates que suscitan, en vez de priorizar una, negando el conflicto y la diversidad.

El periodismo da forma a la opinión pública, legitima los valores sobre los que debe regirse la sociedad, señala los temas que deben ser debatidos, y en definitiva construye la forma en la que interpretamos la realidad. Por eso, es importante ser conscientes desde qué perspectiva estamos escribiendo nuestros textos y ser cuidadosos con nuestras palabras.


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