Opinion · El mercado de los votos

Se acabó la broma de García Albiol

Salvador Giménez

El CIS ha dictado sentencia a dos semanas del 27S. La realidad está escrita en sus tablas y ahora sólo falta esperar a la actualidad de la campaña, donde pasará de todo, donde todos se dirán de todo, sin que por ello se esperen cambios estructurales en el voto de los catalanes. No habrá vuelcos, ni grandes sorpresas. Las posiciones de los diferentes partidos ya están definidas y sólo habrá que ver si el bloque de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), además de mayoría en escaños, es capaz de superar, o no, el 50%. Porque ya no hay más incertidumbre. El resto de incógnitas ya están despejadas. A saber:

1.- El PP es el que más posibilidades tiene de obtener el farolillo rojo. Mariano Rajoy habrá tomado nota de ese 3,9 en intención directa de voto en Catalunya para un partido que aspira a continuar gobernando España. Es un resultado demoledor porque la línea dura del candidato García Albiol sólo le ha reportado 24.000 votos más que lo que las encuestas le daban en julio. La broma se le acaba a esta línea ultra, estilo Le Pen, que un día saca a pasear al Ejército y el otro niega que la reforma de la Constitución española sea una prioridad. Ya sabe Rajoy que la apuesta Albiol no ha sido más que otra de sus huidas hacia delante, porque el mercado que está dispuesto a comprar los mamporros del presidente se va muriendo de viejo. Incluso harán buena a Alicia Sánchez-Camacho. Y esto, sin duda, tiene una lectura en España, que demuestra la ineficacia de su “o nosotros o el caos”, su inmovilismo en todo, de cara a las generales. Continuarán siendo los primeros, pero escorados en su espacio radical, al fondo a la derecha, por mucho que ahora Franco sea un nazi y vivamos en ciudades llenas de calles con nombres nazis.

2.- Ciudadanos es el partido que recogerá el voto útil del unionismo. Se consolidan como la segunda fuerza en Catalunya y se convierten en interlocutores privilegiados en España. En términos absolutos, será la formación que más crezca. Esto no debiera pasarle inadvertido a nadie, y menos al PP, porque este último aspiraba a cortar el crecimiento de los de Rivera para impedir su consolidación en el tablero español en diciembre. Simplemente no pueden porque los electores que huyen del PP hacia Ciudadanos, y son 4 de cada 10, lo hacen conscientemente, convencidos de que el PP no los representa por brutos y porque no solucionan problemas, como pretendía Margallo, sino todo lo contrario. Así que difícilmente regresarán, sin más.

3.- Con todas las dificultades imaginables, el PSC de Miquel Iceta está aguantando el tipo, en el umbral de los 400.000 votos. Muy lejos de los resultados exuberantes en las generales del 2004 y 2008, cuando los votos del PSC le garantizaron las victorias a Zapatero. Iceta tiene a menos de 100.000 votos a Catalunya Sí que Es Pot pero tiene que mantener a raya al Partido Popular, que le viene por detrás a menos de 50.000 votos. De quedar el último y que Rajoy le venza a Sánchez, a poder superar a los de Podemos. Éste es el terreno de juego en el que se mueve Iceta. Con todo, los resultados del PP y del PSC serán otra vuelta de tuerca más en la quiebra del negocio de los votos en España, con la caída del bipartidismo. Cae el sistema de representación del 78 y Catalunya, con CDC desdibujada en Junts pel Sí, es otro botón de muestra.

4.- La CUP será la llave para los escenarios postelectorales. Nada se entenderá sin su resultado (investidura de Mas, declaración de la DUI, etc.). Aunque ceda una parte importante de sus votos del 2012 a Junts pel Sí, la CUP recibe una transferencia importante de votos procedentes de Iniciativa per Catalunya. Casi 75.000 votos que explican por qué a Catalunya Sí que Es Pot le falta exuberancia en su resultado y está por debajo de sus expectativas de junio. Además, nos explica otra cosa. La CUP representa una ruptura con el sistema de representación mucho más diáfana y genuina que la coalición entre Podemos e ICV. En la CUP hablan de salirse del euro, como el partido del dracma que son los escindidos de Syriza. En Podemos, no.

Con todas estas incógnitas despejadas, sólo resta por despejar la incertidumbre de la cifra de votos válidos que obtendrá el bloque de partidos favorables a la DUI. Por eso es tan importante ese ajuste fino, en las encuestas sobre todo. No es lo mismo obtener un 44% de los votos y una mayoría ajustada que un 48,5% y mayoría holgada, porque esto último es estar a 1,5 de superar el 50%. ¿Y si en vez del 50% de los votos válidos, el bloque de la DUI contara con el 50% del censo electoral, que son más de 2,7 millones de votos? Como esto no va a suceder, centrémonos en si los de la DUI, además de mayoría absoluta en escaños que todos ya dan por segura, obtendrán, o no, mayoría absoluta en votos. Sólo un dato. En 2012 obtuvieron un 48,7%.