Opinion · El mercado de los votos

Informe electoral para Barack Obama

Salvador Giménez

Barack Obama sabe que en Cataluña hay 1,9 millones de personas que el 27S votarán a candidaturas que, en su programa electoral, se comprometen a aprobar, en un última instancia, una Declaración Unilateral de Independencia (DUI). O lo que es lo mismo, un 48% aproximadamente de los votos válidos frente a un 49.5% que votaría a candidaturas que no apoyarían la DUI. Estadísticamente son dos bloques parejos en volumen, aunque entre los contrarios a la DUI haya una mitad que sí que estaría dispuesta a dar apoyo al llamado derecho a decidir mediante la celebración de un referéndum pactado con el estado. Obama es consciente que un 72,5% de votos válidos de este 27S, o dicho de otro modo un 51,8% del censo electoral catalán, está por refrendarse. Barack Obama tiene esta información en su despacho porqué su cuerpo diplomático cuenta siempre con la mejor información y, por muchas gestiones que se sucedan para conseguir las declaraciones pactadas de esta semana, no cuestionará a lo que hoy es un pronóstico y el 27S será una realidad. Una cosa es la diplomacia y otra bien diferente estar bien informado.

Tal vez Obama contemple atónito como Catalunya, que cabe dentro de Nueva York y, si se me permite, en dos barrios de México DF, está causándole tantos quebraderos de cabeza a un estado fronterizo de la UE, como España, que vive instalado en el abismo institucional a la espera de las elecciones generales de diciembre. Obama lo entenderá más o menos, le vendrá más o menos bien para los intereses de su país, cumplirá con su obligación diplomática, pero no puede negar que una mayoría social de votos, los del derecho a decidir en Catalunya, contribuirán en los próximos meses a abrir un proceso de reforma institucional en España que para nada se asemejará  a la transición de hace 40 años cuando el amigo americano tenía a las elitas españolas mucho más controladas que en la actualidad. Obama sabe que sí o sí tendrá que suceder esta reforma institucional, llámese reforma de la Constitución para dar solución definitiva al encaje de Catalunya,  y por eso se puede permitir todas las declaraciones que haga falta.

Obama también sabe que, en esta última semana de campaña, el voto útil hacía la candidatura de Junts pel Sí castigará levemente las expectativas de la CUP, el auténtico partido de la peseta en la política hispánica. Como las CUP han decidido ir más lento para ir más lejos, posiblemente no les importe esta ligera caída en escaños que todas las encuestas, a pesar de situarlos en el umbral de los 300.000 votos, vaticinan. Por otra parte, como ninguna encuesta da mayoría absoluta a la candidatura unitaria, obtengan 9 o 12 escaños, las CUP serán decisivos para continuar con la política de máximos del soberanismo. Al menos, hasta el próximo enero. Un dato, lo del partido de la peseta, que nadie debería de perder de vista, aunque el voto útil hacia Junts pel Sí les pueda reajustar su resultado final.

Ciudadanos, por su parte, es quien está llamado a ser el beneficiario del voto útil del bloque unionista,  el cual, desde 1999, ha pasado de menos de 300.000  votos a casi 1 millón este 27S. Dicho en otras palabras, Ciudadanos se convierte en el interlocutor del Estado en Catalunya con un crecimiento de más de 300.000 votos, la candidatura que más votos y escaños gana, aunque la victoria de los partidarios de la DUI solape este éxito, que no debería de pasar desapercibido ni a los soberanistas catalanes ni mucho menos a las elites españolas, que tendrán que cambiar de interlocutor ante el fracaso de Rajoy. Si el espacio del unionismo crece, y así lo hace, no es por obra y gracia de Garcia Albiol y su fracasada campaña reconcentrada en los más mayores, sino por el cambio de cultura política que representa la candidatura de Albert Rivera y los suyos. Obama sabe que su actual interlocutor en la Moncloa, Rajoy, ya no suma y, en cambio, quien ejerce de interlocutor en Cataluña es un candidato para la Moncloa con nombre catalán y que apuesta por mantener España unida. Con el resultado del 27S,  la Embajada de Estados Unidos en Madrid, calle Serrano, se verá obligada a enviar un leak a Obama con un “Mariano Rajoy empieza su calvario hasta generales, no tendrá con quien pactar después, fracasará con su reconcentrado de postfranquismo al grito de o nosotros y el caos.  Sus votantes jóvenes huyen, solo les quedan los más mayores, que en España aún son muchos”.

Finalmente, Obama sabe que la candidatura de Podemos en Catalunya, lejos de obtener la segunda posición como se estimó tras las municipales de mayo, no consigue distanciarse del PSC de Iceta, mientras por otra parte espera el resultado de las elecciones griegas del domingo para acabar de ajustar su resultado. Si en febrero vapuleaban en generales con el CIS a la cabeza y en mayo supieron rehacerse de su desencanto andaluz, ahora ven como no terminan de defender el voto de la ruptura que aupó a Colau en mayo. A la espera del resultado de Tsipras y con una CUP que sí se reconoce como partido de la peseta y no como reemplazo del PSOE, Obama observará entre el 20S en Grecia y el 27S en Catalunya el margen de maniobra del voto de ruptura en estas sociedades endeudadas del sur de la Unión Europea. Pocos son lo que hablan de las elecciones griegas cuando en enero de 2015 eran el acabose. Este domingo, aunque haya bajado el volumen griego, también acabarán alomando los diferentes espacios electoral. En Catalunya también, porqué está en el sur endeudado y no en Plutón. Eso Obama también lo sabe.