Opinion · El mercado de los votos

Nadie suma con nadie

Salvador Giménez

Las elecciones del 27S han terminado por promocionar definitivamente a Ciudadanos. Para restarle importancia al triunfo en escaños del independentismo catalán, el sistema los ha presentado como ganadores y eso el elector medio lo ha anotado, como en marzo ya lo hizo con el debut de este partido en Andalucía y la gestión de los pactos autonómicos (con Susana Díaz o con Cristina Cifuentes, indistintamente). De paso, este in crescendo de Ciudadanos ha quebrado la aritmética electoral que las diferentes encuestas han venido proyectando desde principios de año.

Sin ir más lejos, en el barómetro del CIS de febrero de 2015 (de esto ha pasado ya una eternidad) la suma Podemos+PSOE superaba los 11 millones de votos con una ligera ventaja para los primeros. Hoy, no llegarían a los 9,5 millones mientras que PP+Cs estarían cerca de los 11 millones. Este fenómeno no debería de pasar desapercibido a nadie. Y mucho menos a Pedro Sánchez que tras el discreto resultado electoral de Iceta se nos quiere presentar como el único que puede arreglar lo de Catalunya a la vez que gobernar en España, con un acuerdo entre PSOE+C’s como vía de salida.

Pedro Sánchez sabe que esa aritmética es una quimera porque la suma de escaños de este acuerdo sería de 143, mientras que PP y Podemos, cada uno por su parte y con sus votos en contra, sumarían 168, polarizando la situación hasta extremos insospechados. Además, Sánchez sabe que las primas electorales de las circunscripciones más pequeñas le favorecen, de momento, al Partido Popular, que va un caballo por delante y ganaría con 7 millones de votos las elecciones del 20 de diciembre.

Dicho de otro modo, con el resultado catalán, Pedro Sánchez no puede sacar pecho porque, si bien ha salvado la promoción que hubiera supuesto para Podemos una victoria parcial de Catalunya Sí Que Es Pot sobre el PSC, también es cierto que no ha recuperado espacio en términos absolutos, con lo que no está en condiciones de superar a Rajoy y ve, además, cómo Ciudadanos se mete en la lid por los votos centrales.

Sin embargo, en el PSOE insistirán en el batacazo del PP y de Podemos, debido a sus pésimos resultados en Catalunya, para mantener la ilusión de que pueden llegar primeros en las encuestas hasta la campaña de diciembre. ¡Como si el PSOE no hubiera recibido también lo suyo el 27S! Nos dirán que el malísimo resultado del PP activará una transferencia de votos hacia Ciudadanos que les hará perder aún más votos y posición relativa, al mismo tiempo que nos dirán que Podemos también les devolverá votantes, con lo que la supuesta caída del PP y el supuesto crecimiento del PSOE, a costa de Podemos, les hará ser primeros y llevarse las primas que ahora son del PP.

Un escenario improbable, en tanto que el PP no bajará de los 7 millones de votantes porque los que se quedan en el PP responden conscientemente a la llamada de José María Aznar y están cómodos reconcentrándose en ese espacio Le Pen de la política española. Los que se tenían que marchar del PP, ya lo han hecho. El ciclo electoral del 2015, con andaluzas, municipales y catalanas, así lo indica y diciembre no será una excepción.

Por su parte, Podemos, aunque mantenga desdibujado su espacio, tampoco sufre una caída que justifique el regreso en masa hacia el PSOE de los antiguos votantes de Zapatero que hoy confían en los de Pablo Iglesias. Podemos está en tierra de nadie, es cierto, pero se mantiene en el umbral del 15%. No tiene la fuerza que el CIS vaticinó en febrero, pero está cerca de los 4 millones de votos y eso continúa siendo un potencial importante. La suma Podemos+PSOE ya no es plausible ni ganadora. Y haciendo una suma lineal de los votos de Podemos e Izquierda Unida, tampoco desbancaría al PSOE, por lo que no va a ser segundo ni con unidad popular ni sin ella.

Con todo esto, llegamos a la misma conclusión que antes del 27S. De momento nadie suma con nadie, porque el sistema da por imposible el acuerdo entre el PP y el PSOE.