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El detonador

Un blog sobre música

La canción de la semana (I)

27 feb 2009
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Título: ‘I love you like a madman’

Grupo: The Wave Pictures

Incluida en: ‘Instant coffee baby’ (Moshi Moshi, 2008)

Este trío británico con  siete discos a sus espaldas ha tardado mucho, quizás demasiado, en llegar a nuestros oídos. Si echas de menos a Hefner, si cada vez que Jonathan Richman toca en tu ciudad no te lo pierdes y si te molan Herman Dune, no te puedes perder estos 3 minutos y 21 segundos de bendición melódica. Una canción adictiva capaz de levantar a un muerto (no os perdáis la entrada de la sección de viento: 1′ 18”). Y esa voz electrizante y esa guitarra funky y ese desaliño tan casero, tan nuestro.

(Por cierto, Darren Hayman, de Hefner, dirige el vídeo).

La “canción desconocida” de los Beatles

24 feb 2009
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Se ha publicado en medios de todo el planeta la noticia de la aparición de una canción desconocida de los Beatles en YouTube.
beatles.jpg
Iba a poner el link al YouTube, pero EMI ya se ha encargado de eliminar el contenido.

En realidad, la canción es bien conocida: ‘Revolution 1′, incluida en el ‘Álbum blanco’. Lo que apareció en YouTube fue una versión de diez minutos de ese tema, en concreto la ‘Toma 20′ que grabaron en el estudio.

Algunos llamaron al descubrimiento el ‘Santo Grial’ de los Beatles. Pero, ¿es para tanto?

Y sobre todo: ¿Sabían los medios que publicaban la noticia que esa versión era realmente desconocida y no había sido escuchada con anterioridad?

No, y por eso la mayor parte de las noticias terminaban con un: “Todavía hay que comprobar que es la versión auténtica”. ¿Y no habría que comprobarlo antes de publicarlo? ¿Y si alguien en su casa hubiera mezclado el tema a su gusto y luego lo hubiera colgado en YouTube haciendo creer que era el de los Beatles?

A media tarde llamé a Enrique Cabrera Robles, beatlemaníaco español que gestiona desde 1995 una completísima web sobre la banda de Liverpool. Esto es lo que me dijo:

1) Es la misma toma que aparece en el disco, pero más larga:

“Personalmente yo no le veo nada especial. Se trata de una toma de ‘Revolution 1′ de estudio, que es la que se utilizó en el ‘Álbum blanco’ (el “I take two” del inicio la delata, así como los “shu bi dua”). Por lo tanto es la toma de 10 minutos que consta en mi página web como “mejor toma” y que luego George Martin editó a unos 4 minutos para su publicación en álbum”.

y 2) Ya ha sido escuchada con anterioridad:

“Estas tomas de canciones en estudio (ya sea casero o de tomas falsas en Abbey Road) han estado disponibles de una manera o de otra”.

Vamos, que de ‘Santo Grial’ tiene más bien poco…

El monopolio de los conciertos

23 feb 2009
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live-nation.jpgHay cosas que huelen mal. Un ejemplo (imaginario):

Imagínate por un momento que eres Pedro J. Ramírez, sí, el director de El Mundo. Y ahora imagínate que El País, tu más encarnizado competidor, se fusiona con la Asociación de Quiosqueros de España. ¿Cómo te sentaría? Probablemente, te ajustarías los tirantes y dirías: “El tipo que va a vender mis periódicos es el mismo que el que edita mi periódico rival”. Es decir: El País va a vender ejemplares de El Mundo. ¿Huele o no huele mal?

Pues esto mismo, matiz arriba matiz abajo, es lo que pasa con la cacareada fusión entre Live Nation y Ticketmaster (sólo pronunciar sus nombres ya provoca escalofríos). Hagamos las presentaciones:

Live Nation: la promotora de conciertos más grande del planeta. En su cartera: Coldplay, Elton John, The cure y cientos más. Famosa por los contratos 360 grados que ha firmado con Madonna y U2: les pagan 100 millones de euros por gestionar su carrera durante una década. Live Nation: un emporio musical mastodóntico.

Ticketmaster: otro emporio, pero este de venta de entradas de conciertos (y teatro, cine…). El líder mundial en ‘ticketing’ (vendió 141 millones de entradas en 2007). Estados Unidos es como su sala de estar: es difícil, muy difícil dar un concierto en territorio yankee sin pasar por la caja de Ticketmaster. ¿Por qué? Porque Ticketmaster controla, ojo, los recintos de conciertos. Es decir, que si quieres tocar en el Madison Square Garden, o vendes tus entradas con Ticketmaster o ya estás buscándote un solar en las afueras de Nueva York.

Ticketmaster es como la SGAE: no cae bien. Tres jugarretas que ha hecho Ticketmaster que no le harías a un amigo:

1) A mediados de los 90 Pearl Jam denunció a la empresa porque no les permitió fijar un precio mínimo por concierto (Pearl Jam no querían que sus conciertos costaran más de 22 dólares). El grupo perdió la demanda.

2) Hace unos días, Bruce Springsteen ponía a la venta las entradas de su gira americana. Cuando se agotaron los tickets, la página de Ticketmaster te reenviaba automáticamente a la web de reventa TicketsNow (en Estados Unidos está permitida la reventa). Hubo fans que compraron entradas por el doble de su valor sin darse cuenta de que estaban comprando reventa. ¿A quién pertenece TicketsNow? Efectivamente: a Ticketmaster.

3) En Canadá, la compañía ha sido acusada de influir en el Gobierno para que cambien las leyes de reventa (y así poder llevar a la práctica el número 2, imaginamos).

La fusión entre Live Nation y Ticketmaster ha sembrado el pánico en el negocio musical. Los pequeños promotores, que también trabajan con Ticketmaster, se quejan: Live Nation podría acceder a información privilegiada de su compañía. El asunto está tan caliente que los chicos de Obama se quejaron y el Departamento de Justicia ya está trabajando para comprobar si hay o no monopolio.

“Y esto, ¿qué nos importa a los que vivimos en España?”
, estaréis pensando. Pues bien: si entráis en la web de Tick Tack Ticket, líder de venta de entradas en España (sí, los que te cobran 9 euros por gestión al venderte un ticket), os llevaréis una gran sorpresa. ¡Sí, ahora se llama Ticketmaster!

¿Más? Probad a entrar en la web de Gamerco, la principal promotora de conciertos en España (Franz Ferdinand, AC/DC, The Killers…). Mirad en la parte de arriba. ¿Qué pone? ¡Bingo! Live Nation, que compró Gamerco hace unos meses. No creo que nada de esto le haga mucha gracia a Doctor Music, por ejemplo.

Un tufillo raro sí que desprende el asunto, ¿no?  Pregunto.

Robert Plant, el más machote entre nosotros

20 feb 2009
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¿Sabéis esos días en los que parece que no pasa nada? Te levantas, haces esto, haces lo otro, cumples con lo que tienes que cumplir, no haces lo que necesita ser hecho (pienso en poner la lavadora o en llamar a tus padres). Esos días. Y llegas a casa, de noche, y te preguntas: ¿qué ha pasado? Y te respondes: nada. ¿Sabéis, no?

Pues eso, esa sensación es exactamente la misma, o muy parecida, a la que me provocan estas tres palabras: gira de reunión. Es oírlas y querer salir corriendo. ¿A dónde? Al bar, a la tele, al balcón, a la iglesia… Cualquier sitio es acogedor y reconfortante cuando una nueva gira de reunión amenaza en el horizonte.

Que no nos mientan: en el fondo, todas son iguales.

Los grupos pueden ser más o menos honestos –Frank Black ha sido de los pocos valientes en reconocer que los Pixies volvían por la pasta- y el público se sentirá más o menos estafado -¿saben que hay unos The Jam girando por ahí sin Paul Weller? ¿Por qué no los detienen? (la policía, me refiero)-, pero al final, como una sombra justiciera, siempre llega esa sensación de… aquí no ha pasado nada (salvo en la cuenta bancaria de algunos, claro).

Me voy a casa y el grupo que acabo de ver no existe. ¿No es terrible?

Que conste que no me parece mal que los grupos se reúnan por la pasta. ¿Quién sabe lo que haría uno en su lugar? Lo que quiero decir es que es inútil: no van a ejecutar una experiencia 100 por 100 viva. Es nostalgia, pasado, teatro, negocio, gratificación

Llámenlo reconciliación o incluso redención. Lo que sea, pero no lo llamen música viva.

Y mucho menos resurrección. Una resurrección es lo que hizo Johnny Cash en los 90, no el engendro Queen + Paul Rodgers (cuando un grupo necesita el signo +, malo)

La música pop o rock es algo más que un instante. Es simple como una piedra, por eso hay que creérsela y encarnarla. Se trata de pasión, la que fluye al estar cantando lo que uno siente. Es la verdad.

Por eso hay tanta mentira. No me creo al Iggy Pop que se frota contra los amplis con los Stooges, me dio pena ver a enrique Bunbury balbucear ‘Avalancha’ en la Romareda, ¿los Sex Pistols? Vamos hombre… (y eso que el concierto fue bueno).

Por eso, quiero felicitar y felicito a Robert Plant, que lleva resistiéndose a tocar con Led Zeppelin todo un año (¡le han llegado a amenazar con que contratarán a otro cantante!). Les ofrecían 100 millones de libras (ciento y pico millones de euros), pero Robert pasó.

60 tacos, cinco grammys, discazo tremendo (‘Raising sand’) y encima mano a mano con la bella Alison Krauss. Resiste, Robert, resiste. Eso es presente y vida. Lo demás, llámenlo gira de reunión.

Por cierto, bienvenidos al Detonador. Esto es vuestro. Se trata de hablar, escuchar y compartir, como en los campamentos. Eso sí: manejadlo con precaución.