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El detonador

Un blog sobre música

Alejandro Sanz es rockero y otros cuentos

29 sep 2009
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A nadie le gustan las listas de lo Mejor del Año, pero todos las devoramos con avidez. Y nos cabreamos. Yo, la verdad, me cabreaba más antes que ahora. En realidad, a mí las clasificaciones me parecen muy bien. Abren el debate, obligan a las publicaciones a definirse y, lo mejor, ayudan a los artistas. Que se lo pregunten a Joe Crepúsculo, mejor disco nacional el año pasado en Rockdelux, que este verano ha hecho más galas que el Fary en sus buenos tiempos.

También te descubren discos…

Hay quién critica a las revistas por publicar los famosos rankings anuales, quizás sin ser plenamente consciente de que una revista es una empresa: el número de enero es el más vendido del año.

También se dice, con cierto tono acusador, que las revistas quieren ser como la diosa justicia que decide lo que hay que escuchar. ¿Y qué? Yo es precisamente eso lo que le pido a una revista: que discierna por mí, que no tengo tiempo, donde están los ‘bocattos di cardinale’. Como del Caserío, de algunas revistas, yo me fío.

Y sí, son injustas, aleatorias, subjetivas y tienen sus servidumbres… Hace tres o cuatro años, el director de una revista española muy, muy prestigiosa, llamó con cierta urgencia a un colaborador a mediados de diciembre para preguntarle por un disco de John Cale: “¿Lo meterías en la lista? Es que no lo hemos escuchado”. “Hombre, está muy bien”, respondió el colaborador. Luego apareció el número 22.

En el fondo, creo que todo es más primario: las listas satisfacen la pulsión competitiva que anida en el interior de todos nosotros, hombres o mujeres. Y más en el fondo, despiertan al niño que llevamos dentro: como de pequeños, necesitamos que mamá y papá nos digan qué es bueno y qué no.

¿Y a qué viene todo esto, a finales de septiembre?

Pues viene a que este verano la revista Rolling Stone publicó un número especial con los 50 mejores discos de la historia del rock español. Otra lista.

La Rolling, que nos dio una alegría con su reportaje del ‘Rock en el congreso’, nos ofrece su cara más amarga con esta clasificación: paupérrima, descabellada, desproporcionada, olvidadiza, incoherente… Como diría José María García: “Un auténtico despropósito (de lista)”.

Lo primero que pensé cuando vi que ‘Animales’, de Pereza, estaba cuatro puestos por encima de ‘Sin documentos’, de Los Rodríguez, fue: “Aquí alguien ha metido mano, pero sin cortarse ni un pelo”.

Como revista para el pueblo llano que escucha música más allá de los anuncios de televisión pero que tampoco le interesa especialmente el dubstep londinense, la clasificación se debía a sus lectores: no se les podía marear con demasiados discos de culto… ¡Pero de ahí a esto!

Siendo justo y comprensivo, las tres primeras posiciones tampoco son escandalosas: El Último de la Fila, Héroes del Silencio y Andrés Calamaro. Un lector medio de la revista incluso felicitaría a la redacción. Y no se les escapan discos imprescindibles de Surfin’ Bichos, 091 o Los Enemigos.rolling-stone.jpg

Otra cosa es situar en el quinto puesto a… ¿Miguel Ríos y su ‘Rock and Rios’? ¿Lo han vuelto a escuchar? ¿Lo han escuchado? Yo lo hice hace cinco años, porque tuve que cubrir un concierto suyo, y todavía me estoy recuperando. Insulso, sin nada personal ni vibrante, anodino y anacrónico: lo escuchaba y veía telarañas. Dios, qué mal trago…

Por si fuera poco, lo sitúan un puesto por encima del ‘Mediterráneo’ de Serrat.

Recorriendo la lista arriba y abajo, llama la atención (y esto no se le hubiera escapado ni a Joaquín Luqui, que en paz descanse) que en una clasificación de discos de rock aparezcan no sólo Mecano, Miguel Bosé o Serrat, sino que sitúan en el puesto número 41 a (ojito, que voy)… ¡Alejandro Sanz! 

¿Por qué no lo llamaron los mejores discos en español… y listo?

¿Y por qué ‘Balmoral’, de Loquillo, y no ‘El ritmo del garaje’? ¿Y por qué no está el disco de Veneno? ¿Y por qué Ramoncín está por delante de Nacho Vegas? ¿Y Kortatu? ¿Y Siniestro…? ¡Es que está M-Clan y no está Siniestro Total! ¿Veis? Ya me estoy cabreando…

Bueno, os dejo con la lista. Es toda vuestra. No seáis demasiado duros con ella:

1. El ultimo de la Fila ” Enemigos de lo ajeno ” 1986
2. Heroes del Silencio ” Senderos de traicion ” 1990
3. Andres Calamaro ” Honestidad brutal ” 1999
4. Radio Futura ” La cancion de Juan Perro ” 1987
5. Miguel Rios ” Rock & Rios ” 1982
6. Joan Manuel Serrat ” Mediterraneo ” 1971
7. Joaquin Sabina ” 19 dias y 500 noches ” 1999
8. Los Planetas ” Una semana en el motor de un autobus ” 1998
9. Bunbury ” Flamingos ” 2002
10. Loquillo ” Balmoral ” 2008
11. Burning ” Madrid ” 1978
12. Extremoduro ” Agila ” 1996
13. Morente y Lagartija Nick ” Omega ” 1996
14. Quique Gonzalez ” Averia y redencion #7 ” 2007
15. Nacha Pop ” Nacha Pop ” 1980
16. Kiko Veneno ” Echate un cantecito ” 1992
17. Alaska y Dinarama ” Deseo Carnal ” 1984
18. Gabinete Caligari ” Cuatro rosas ” 1984
19. Leño ” Corre corre ” 1982
20. Miguel Bosé ” Bandido ” 1984
21. Pereza ” Animales ” 2005
22. Los Brincos ” Contrabando ” 1968
23. Triana ” El Patio ” 1975
24. Amaral ” Estrella de mar ” 2002
25. Los rodriguez ” Sin documentos ” 1993
26. Fito y Fitipaldis ” Lo mas lejos a tu lado ” 2003
27. Surfin´Bichos ” Hermanos carnales ” 1992
28. Los Secretos ” Adios Tristeza ” 1991
29. Los Canarios ” Ciclos ” 1974
30. Mecano ” Entre el cielo y el suelo ” 1986
31. Los Ronaldos ” Saca la lengua ” 1988
32. Tequila ” Rock and roll ” 1979
33. Albert Pla ” No solo de rumba vive el hombre ” 1992
34. Asfalto ” Mas que una intencion ” 1983
35. Duncan Dhu ” Autobiografia ” 1989
36. 091 ” Tormentas imaginarias ” 1982
37. Piratas ” Ultrasonica ” 2001
38. Christina Rosenvinge ” Tu labio superior ” 2008
39. Jorge Drexler ” 12 segundos de oscuridad ” 2007
40. La Cabra Mecanica ” Vestidos de domingo ” 2001
41. Alejandro Sanz ” Más ” 1997
42. Ramoncin ” Barriobajero ” 1979
43. Nacho Vegas ” Actos inexplicables ” 2001
44. Deluxe ” Fin de un viaje infinito ” 2007
45. Golpes Bajos ” A santa compaña ” 1984
46. Pata Negra ” Blues de la frontera ” 1987
47. Estopa ” Estopa ” 1999
48. Los enemigos ” La vida mata ” 1990
49. M Clan ” Memorias de un espantapajaros ” 2008
50. Vetusta Morla ” Un dia en el mundo ” 2008

Canción de la semana (28)

27 sep 2009
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Título: ‘The hollow Earth’

Artista: Thom Yorke

Incluida en: ‘Feeling Pulled Apart by Horses’ (2009) Single

Recuerdo que la primera vez que oí ‘Kid A’ pensé: ¡vaya plastazo! Diez escuchas más tarde era mi disco de cabecera del otoño del año 2000. A muchos les pasó lo mismo. Luego, a partir de ‘Hail to the thief’, Radiohead recularon y, para mi gusto, hablando mal y pronto, la cagaron. Sólo me he dormido una vez en el metro y fue escuchando ‘In rainbows’ (me pasé tres paradas). Creo que nunca llegué a escuchar entero ‘The eraser’ (2006), el disco en solitario de Thom Yorke, pero después de oír este ‘The hollow Earth’, un descarte de aquel álbum, no tardaré en recuperarlo de la estantería. No sé en qué momento a Yorke se le ocurrió guardar las guitarras y dejar de hacer canciones, pero fue un momento de inspiración. Supo muy pronto que el camino pasaba por el ordenador y las atmósferas. No dudó: lo orgánico es demasiado cálido para los fríos tiempos que corren en este inicio de milenio. Ruiditos, programaciones, bits, voces fantasmales, bajos inquietantes… El sonido del mundo. Y una curiosidad: el vídeo, que se anunció como una colaboración entre Yorke y el graffitero fantasma Banksy, no era oficial. El artista visual Raymond Salvatore Harmon lo montó por su cuenta.

Neil Young y Paul McCartney, arrejuntaos

24 sep 2009
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Momento histórico en una esquina de YouTube. Ocurrió en Hyde Park, el pasado 27 de junio, durante un concierto de Neil Young. Cuando este interpretaba ‘A day in the life’, de los Beatles, de repente cayó del cielo Paul McCartney.

La novia de Franz Ferdinand es mejor que ellos

23 sep 2009
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La primera vez que escuché a The Fiery Furnaces, allá por el año 2004, desconocía que su guapa cantante, Eleanor Friedberger, era la novia de Alex Kapranos, el honorable líder de Franz Ferdinand. Pero cuando estos publicaron en octubre de 2005 su segundo disco, que incluía la canción ‘Eleanor put your boots on’ -lo más ‘folkie’ que ha hecho el grupo en sus tres discos-, yo ya sabía a qué Eleanor se refería.

Alguien dijo que era un tributo a ‘Eleanor rigby’, de los Beatles. “¡Ja!”, pensé yo.

El segundo disco de The Fiery Furnaces, dúo formado por Eleanor y su hermano Matthew, se publicó en 2004, se tituló ‘Blueberry boat’ y era una cosa bastante extraña: un amasijo de melodías abigarradas recorrido por recitados ‘espídicos’, canciones pop que jugaban al despiste con esquinas convexas, sofisticadas labores de corta-pega y un ordenado desorden sonoro. Como una ciudad llena de oscuros callejones sin salida, pero peatonal.

Si hay algo que me gusta de verdad cuando escucho un disco es que suene raro, pero a la vez sea accesible. Parece una contradicción, pero de vez en cuando ocurre.

The Fiery Furnaces hacen que ocurra.

fiery-713557.jpg En sus inicios los compararon con The White Stripes. ¿Por qué? Eran dos, eran hermanos (estos, a diferencia de los White, de verdad) y cuando se desmelenaban tenían cierto toque garagero. Las similitudes terminaban ahí, pero los periodistas musicales somos, a veces, un tanto obvios. Llenas un saco con grupos, luego miras dentro y dices: “¡Vaya jaleo!”. Ocurre, no siempre, pero ocurre.

Sigo. Cuando me enganché a The Fiery Furnaces pensé que serían el próximo pelotazo. Lo tenían todo: eran raros, accesibles, ella era guapa y encima la novia de Alex Kapranos (en el mundo indie estas cosas también cuentan, y más de lo que parece). Pero luego: no pasó n-a-d-a. Al menos en España.

Ahora están de gira por Europa y, por supuesto, por aquí no pisan. Os voy a decir algo: si alguien os comenta… “No, si a España ya vienen todos los artistas”. Podéis responder con total naturalidad: “¡Y un cuerno!”. Fiaros de mí. El año pasado estuve una semana en Alemania, repartiendo mi tiempo entre Berlín y Dresde, y cuando veía los anuncios de conciertos por la calle se me caía la baba.

¿Que de quién es la culpa? En realidad, de nadie.

En todo caso, con The Fiery Furnaces nos estamos perdiendo algo gordo. Lo intuí cuando escuché las primeras notas de su último disco, ‘I’m going away’ (Thrill Jockey, 2009), lo confirmé cuando terminó. Nada me parece más cómodo que recurrir a las estrellas cuando se habla de un disco, pero este disco tiene, como mínimo, cuatro.

Aunque en directo se ponen muy punks (como se ve aquí a la izquierda en ‘Straight street’, canción en la que, curioso, mecionan la ciudad de Valencia), en realidad, en su último disco The Fiery Furnaces hacen soul. Luego lo aderezan de una manera absolutamente personal y saliéndose del guión tantas veces como consideran necesario, pero lo que palpita en el fondo, es el sentimiento -cálido y terso- del soul. No, no son los Beatles lo que late al final del pasillo: es música negra cocinada en un laboratorio de blancos.

Es decir, ‘made at home’, enredando con bits, lejos de los grandes estudios, un sonido en miniatura con toda una colección de arreglos caseros que vuelven loca a la brújula.

Al estribillo de ‘Keep me in dark’ sólo le falta un coro gospel detrás, ‘Lost at sea’ podría estar en el repertorio de Diana Ross y la balada ‘Drive to Dallas’ parece suplicar porque en algún instante aparezca la voz de Smokey Robinson.

Sin embargo, los mejores momentos del disco llegan en canciones efervescentes como ‘Charmaine Champagne’ (ver vídeo al inicio del post) o ‘I’m going away’, capaces de morder con velocidad, suciedad e incluso estribillos coreables.

Sin olvidar la sensualidad desarmante de temas con hechuras de clásico, como ‘Cut the cake’.

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Escucha ‘Cut the cake’

Vamos, que el grupo de la novia de Alex Kapranos es mejor que Franz Ferdinand. ¿Tú qué crees? ¿Estás de acuerdo? ¿O no?

Canción de la semana (27)

21 sep 2009
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Título: ‘Yo también’

Artista: La Casa Azul

Incluida en: ‘Yo, también B.S.O.’ (Elefant, 2009)

Algún día le dedicaré un post completo, honor a la altura de pocos, pero esto no podía esperar más: Guille Milkyway, cerebro y único integrante de La Casa Azul, ¡haciendo una rumba! Se trata del tema principal de la banda sonora de ‘Yo, también’, la película de Álvaro Pastor y Antonio Naharro que se estrena estos días en el festival de San Sebastián (allí están, narrándolo con esfuerzo, dedicación y rigor para ‘Público’, mis queridos compañeros de pupitre Carlos Prieto y Sara Brito. Qué envidia me dais, perrones…). El resultado, como todo lo que suele salir de las manos de Milkyway (ahora me gustaría saber su apellido real), es asombroso. Sólo por el envalentonado grito de entrada, digno de las legendarias grabaciones de Los Amaya, ya merece la pena el viaje. La canción es un pepinazo: Milkyway se apropia de la raíz de la rumba y la lleva a su terreno con naturalidad y frescura. Suena a rumba y suena a La Casa Azul. Increíble, pero cierto. Y la maniobra es sincera. No es una parodia, ni siquiera un truco de marketing. Guille no hace eso y lo sé por experiencia propia: un día se me ocurrió titular una entrevista con él como “El hombre que pergeñó el ‘Amo a Laura’” y los de su sello me echaron una bronca de cuidado (“La Casa Azul es una cosa y el ‘Amo a Laura’ es otra”, me decían mientras mi razonamiento periodístico de la elección caía en un pozo sin fondo. Por supuesto, no me convencieron). Bueno: que está claro que este tema no está hecho con una finalidad distinta de la de hacer una buena canción. Quizás la letra abunde en ciertos tópicos, pero se lo perdonamos. Disfrutarla porque… es la canción de la semana. Una y no más para los próximos siete días.

Un Cohete contra un edificio de oficinas

16 sep 2009
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Escucha ‘Mi corbata’
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Escucha ‘Petri’
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Escucha ‘El plan’

Fue una noche cualquiera, hará unos tres o cuatro años. La fecha se me ha olvidado, pero no su nombre: Cohete. Estaba en la sala Nasti, en Madrid, y era la primera vez que los veía. En realidad, iba a ver a otro grupo, pero ellos actuaban de teloneros. Me impactaron. Principalmente por sus excitantes canciones, pero también porque durante todo el concierto había un tipo vestido de astronauta bailando en el escenario.

Me gustaron, pero dos meses después no habría sido capaz de bosquejar un somero comentario sobre su estilo. No recordaba su música, pero sí al astronauta aquél, lo que terminó de convencerme de lo importante que es cuidar el espectáculo y añadir elementos, cualquiera que sean, a un concierto. Luego pensé que quizás el maldito astronauta era el que no me había dejado concentrarme en el concierto, pero en fin

La cuestión es que me quedé con ganas de verles de nuevo. La segunda vez fue en El Juglar, una de mis salas favoritas de Madrid, sobre todo por su maravilloso auto-servicio de ropero: las paredes laterales están recorridas por dos filas de perchas, con lo que hay sitio abundante para dejar la cazadora y siempre la tienes bastante a mano (igual que en la sala del Café La Palma, otras de mis favoritas).

cohete-promo.gif Aquel día fui al concierto de Cohete después de mi frustrado intento de acudir a la tradicional fiesta anual de Flor de Pasión en Siroco, donde tocaba, entre otros, La Casa Azul. No tendría a más de 50 personas por delante en la cola, pero aún así me quedé en la calle porque había muchos invitados. Juan de Pablos tiene muchos amigos (y yo no debo ser uno de ellos). Con cara de enfado -sobre todo las dos amigas con las que iba-, nos montamos en un taxi y le dijimos: “Al Juglar”. ¡Cohete nos salvará la noche!

Y vaya si lo hizo. Yo iba un tanto temeroso, porque no estaba muy seguro de que a mis amigas les fuera a gustar el grupo. Por un lado, no recordaba exactamente qué música hacían (habían pasado tres o cuatro años desde el concierto del Nasti). Y por el otro, la gran decepción: cuando se subieron al escenario… ¡no había ni rastro del astronauta! “Ay Dios”, pensé, “estas dos me van a sacudir”.

Sin embargo, no. Empezaron con una instrumental correosa y serpenteante, muy suya, que conectó con mi cuerpo y me puso en movimiento a las primeras de cambio. Miré de reojo a mis dos amigas y estaban sonrientes. Cuando terminó el concierto, hablé con uno de los cantantes de Cohete, el bajito, y le dije: “La mejor, la instrumental del principio”. Y él me respondió: “Si no es instrumental, lo que pasa es que todavía no tiene letra”. “Pues no se la pongáis”, le insistí.

Lamentablemente, la siguiente vez que les vi, en Moby Dick (otra de mis salas favoritas de Madrid), ni rastro de la instrumental. No sé si es que no la tocaron o es que ya le habían puesto la letra y no la reconocí. En todo caso, el concierto volvió a ser sobresaliente. Se trataba, además, de la presentación de su primer disco, con lo que habían invitado a dos necesarios trompetistas que llevaron las canciones al lugar elevado y soleado donde tienen que estar.

Porque las canciones de Cohete son, efectivamente, sobresalientes. En todos los sentidos. No hay por donde pillarles, y eso que apuntan alto: no se conforman con hilvanar melodías contagiosas, sino que además las desarrollan a base de letras ingeniosas y críticas que tocan tangencialmente el surrealismo pero sin levar el ancla de tierra. Por si fuera poco, la instrumentación está cuidada y huye de patrones y esquemas obvios: esas guitarras sinuosas, esas trompetas enérgicas, esa base rítmica penetrante.

Sin triunfar en todos los partidos, son serios aspirantes a ganar cualquier competición. Es pop, con toques sixties, country, soul, swing, pero finalmente pop. Accesible, pero muy personal. Cantan en español, claro.

Ahora me quiero concentrar en sus letras. Me gusta la delicadeza y tangencialidad de sus críticas: son sutilmente despiadados. Parece que no están diciendo nada, ¡pero joder!… En ‘Mi corbata’ ofrecen un retrato crudo y humorístico de la vida del oficinista. Cada verso es un navajazo: “Soy un animal y cambio de color”, empieza; “La oficina me da de comer y eso se lo tengo que agradecer”, continúa; “Es tan cansado trepar sin parar en la oficina”, concluye. Te suena, ¿verdad?

La violencia machista, la sanidad, el ladrillo… Temas que aparecen de fondo, ni siquiera como juicio, sino como contexto. Sólo con mencionarlos, el oyente completa la información. Crítica social sin moralismos: en la posmodernidad ya no nos queda otra, evidentemente… Cohete lo saben: muestran y se van. Pero ojo: muestran.

En su disco hay no menos de seis singles potenciales: ‘Un mamífero magnífico’, ‘Club cocina’, ‘Mi corbata’, ‘El plan’, ‘Petición’, ‘Matrimonio’, ‘Petri’… Canciones de ritmo trepidante, estructura romboide y textura cálida.

Es un discazo, no hay duda.

Es que escuchas a Cohete, y casi ni necesitas nada más.

Ska-P, gratis para los parados

15 sep 2009
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El grupo permitirá el acceso gratis a los que presenten su cartilla del INEM sellada y DNI en su concierto en Rivas (Madrid) del 19 de septiembre.

Canción de la semana (26)

13 sep 2009
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 Título: ‘Mientras tú duermes tranquilo’

Artista: Espaldamaceta

Incluida en: ‘Cae algo al suelo’ (Bankrobber, 2009)

Una canción tan desnuda que da pudor. Dos vídeos para una misma melodía: mortuoria, procesional, inquietante. El primero, carne y oscuridad. El segundo, un plano secuencia de un thriller (la guitarra es el rifle, la víctima se esconde detrás de una de esas puertas, quizás de cualquiera). Siempre: luces y sombras, la vida misma. Bajo un nombre tan estrambótico como Espaldamaceta se esconde José Juan González, de Tarragona, que siembra su surco vocal con matices ‘serratianos’, aunque él hable de Elliott Smith o Nick Drake. Sólo voz y percusión (con la guitarra) y una letra abierta o hermética, según se mire. Como la noche y el día del pasillo. La cámara persigue la voz, a tientas. ¿O quizás intenta desasirse de ella? Sólo un puñado de movimientos. ¿Para qué más? Ayer por la noche llovió. El verano se empieza a desasir de nosotros, también.

¿Vuelve el tontipop? Yo me largo…

10 sep 2009
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La pesadilla se repetía un día tras otro. Me levantaba de la cama, iba a la cocina, calentaba café, ponía Radio 3 y… ¡ZAS! Otra chica con voz ñoña, infantil y desafinada interpretando canciones inanes, melodías deshabitadas, muermos sonoros, memeces (a veces), cursilerías (casi siempre)…

Eran cosas chungas de verdad. En mi opinión, claro.

Lo peor es que no era una pesadilla: ¡era real! Como un dolor de muelas, o casi (y luego decían que era pop inofensivo).

Yo no comprendía, mis amigos no comprendían, conocidos de los conciertos tampoco comprendían… Pero Jesús Ordovás, Julio Ruiz y, sobre todo, Juan de Pablos, ínclitos locutores de Radio 3, cayeron rendidos ante un fenómeno -como venía diciendo- incomprensible.

Yo le decía a mis amigos: Pero vamos a ver, ¿cómo le puede gustar a Julio Ruiz Manta Ray, y al mismo tiempo emocionarse cuando habla de Vacaciones (uno de los grupos cabecillas del tontipop, ver vídeo debajo)? ¿Se está convirtiendo en el Joaquín Luqui del ‘indie’?

De repente, empezaron a surgir grupos y grupos y más grupos que tocaban (mal) un casio PT-1, tenían poco sentido de la vergüenza y aparecían en las portadas de los discos con una bola algodón de azúcar en la mano. Los primeros, o al menos los que abrieron el melón, fueron Los Fresones Rebeldes. Con la mala suerte de que su líder, don Felipe Fresón, era un músico barcelonés ya mayorcito, pero sumamente prolífico, que tras Los Fresones formó otros dos grupos (TCR y Cola Jet Set).

Y los sellos… Elefant y Subterfuge jugando a ser K Records, peleándose en una carrera hacia el precipicio: el boom no duró ni dos años. La Monja Enana (ojito a la coreografía del primer vídeo, arriba, merece la pena), Juniper Moon, Niza, La Pequeña Suiza, Tres estrellitas power… Su trayectoria lo dice todo. ¿Quién se acuerda de ellos hoy? (Silencio) ¿Y estos eran el relevo del indie? Vamos hombre…

Algunos grupos del tontipop citaban como influencia a Le Mans o a Los Planetas de ‘David y Claudia’, pero… ¿por qué no hacían canciones tan buenas como ellos? Porque no sabían, claro. Y no, ‘David y Claudia’ no tiene una letra tonta. Pero si haces una canción imitando a ‘David y Claudia’ es muy probable que el resultado sí que sea tonto.

Porque cuando la gente habla de una “segunda lectura” no se refiere a releer ‘Los Pilares de la Tierra’.

Eso pasa mucho. Ves a alguien que hace algo chulo de forma sencilla y tú te dices: yo también puedo hacerlo. ¡Las narices! Que hay que trabajar…

Y es verdad: no todo fue malo (Les Biscuits Salés y Meteosat eran divertidos y tenían cierta imaginería propia, mientras que la trayectoria de La Casa Azul ha dejado claro que el talento de Guille milkyway era incuestionable). Hasta en la guerra hay gestos de humanidad.

¿Y a qué viene todo esto? ¡Pues a esto! ¡Tachán!:

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Les presento a Papá Topo!, todo un fenómeno veraniego en uno de los submundos del indie patrio. Son Adriá, de 17 años, y Paulita, de la que desconozco su edad, pero evidentemente tiene menos.

Su canción ‘Oso panda’ amenaza con convertirse en otro de esos hits de entretiempo que parece que van a ser una bomba pero cuando estallan suena un petardo. Aún así, cada vez que veo el vídeo me entra más miedo. Y seguro que son buenos chicos, eso no lo dudo…

Lo mejor: quizás no les permitan dar conciertos por ser menores de edad (bendita ley de Gallardón).

Lo peor: ya han fichado por Elefant.

La sombra del tontipop es alargada y viene a por ti, que te creías a salvo. A no ser que te guste, claro. ¿Te gusta? Cuéntame, cuéntame…

El ejemplo de la lideresa: lega-legalización

09 sep 2009
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(Leer sin ironía)

Esperanza Aguirre: una política que se atreve a decir lo que piensa.

Ya puestos a pedir, que continúe con esto (y que conste: yo no fumo).