El último idiota
Se llama Patrick Wolf y, al parecer, se cree mejor que los demás.
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Se llama Patrick Wolf y, al parecer, se cree mejor que los demás.
Título: ‘Loba’
Incluida en: ‘She Wolf’ (Sony BMG, 2009)
Con Shakira me pasa una cosa bastante curiosa: sus canciones y vídeos me provocan tanta vergüenza ajena como admiración. ¿Cómo se atreve esta chica a hacer semejantes movimientos? A veces parece que acaban de darle de alta de un centro de rehabilitación ósea. Confieso que la primera vez que vi el vídeo de ‘La tortura’ pensé que era una parodia. Recuerdo decirle a un amigo que era la peor canción que había escuchado nunca. Luego el disco vendió ocho millones de copias. Pero hay cosas de Shakira que me gustan (además de eso, listillos). Por ejemplo, en un concierto en Las Ventas salió en chándal y con una sencilla escenografía: cara a cara, sin escondrijos. Y reconzoco que canciones como ‘Las de la intuición’, ‘Estoy aquí’ o ‘Ciega, testaruda’ tienen su aquél. En su nueva canción, ‘Loba’, la sofisticación alcanza cotas pirenaicas. ¿En qué momento decidió ser la Madonna latina? La canción es horrorosa, pero sus gemidos, aullidos y bailes epilépticos son tan chocantes e inesperados que bien se merecen, por su atrevimiento, la canción de la semana. ¿Y por qué no? Llegará un día en que haga un gran disco, ya lo veréis.
(Comentarios extraídos de las webs de Público y La Vanguardia)
Natalia
“Solo acotar que el “detalles del sonido” del lado izquierdo del escenario se prolongo en un 100%. luego de tener mis entradas 9 meses deberian devolverme el dinero. nunca mas compro ni un original de la banda que falta de respeto…”.
Carl Cox
“TODOS los que estuvimos allí salimos decepcionados. No es de recibo que todo un ColdPlay se permita el lujo de llevar un sonido tan pésimo a un estadio. Más allá de las distorsiones (imperdonables) es que la potencia era de salón de casa. NO SE OÍA”.
Franky
“Yo estuve en el estadio anoche y creo que como la inmensa mayoría de los asistentes, estoy indignado. Sonó como el C U L O!!!! Un espectáculo bochornoso. Era de vergüenza ajena!!! En mi vida había oído a tantísima gente silvar y gritar NO SE OYE!! Deberían devolver el dinero de la entrada. También hay que decir que la culpa no fué del grupo. Ellos se limitaron a tocar. Una lástima”.
Ben
“Quiero dejar constancia, como tantos otros, de mi decepción y sentimiento de estafa por una organización lamentable y un sonido indigno de un acontecimiento de estas características”.
Eldelmedio
“Fue bochornoso. Durante todo el espectáculo sólo sonaron los altavoces del escenario. Es decir, desde la mitad de la pista y gradas para atrás, no se oía a nadie”.
Thanial
“Si apuestas por un estadio porque sabes que sacarás rendimiento económico… acompañalo de un sonido adecuado. Hasta las pantallas frontales que colgaban del escenario eran mas pequeñas que las de un recinto cerrado. Solo se oian los graves, bateria a saco, el bajo, y por supuesto la voz. Pero que es de Coldplay sin la presencia de Guitarra y el Piano?? Es destrozar la apoteosis épica de su musica. Y eso ocurrió. Una gran decepción. Hay que hacerle llegar el descontento al grupo”.
¿Hasta cuándo seguirá la estafa de los conciertos en estadio?
“Esta canción es para todos los que no son turistas ingleses”. Así presentó Alex Kapranos, cantante de Franz Ferdinand, su gran éxito, ‘Take me out’, en julio en el Festival de Benicàssim. La ovación fue… normalita. Pero la frase tenía su miga: FIB, público guiri, público español, “turistas ingleses”… Este post va de eso.
Hace unos días saltaba la noticia: Vince Power, accionista de Maraworld, la empresa que gestiona el Festival Internacional de Benicàssim, dijo en una entrevista que está barajando la idea de hacer otro FIB en Sevilla (que evidentemente ya no se llamaría FIB, claro, sería algo así como FIS… bueno, el nombre dejo que lo piensen ellos).
“Sevilla es la nueva Barcelona”, pontificó Power.
No tengo ni idea de quién le ha contado semejante milonga: sólo hay que ver cuántos conciertos internacionales se organizan al año en Sevilla para darse cuenta de que no es el mejor lugar para el pop y el rock. Sin ir más lejos, el pasado julio Springsteen dejó a medias el Estadio Olímpico de la capital hispalense, mientras llenaba en el resto de sus cuatro conciertos en España.
Evidentemente, y esta es una opinión personal (luego vendrán más), a Power esto le da igual, porque tiene a suficiente público británico dispuesto a viajar donde él proponga (en principio, claro).
Vince dijo más cosas, las justas para pensar que ese día había comido con vino. Dijo que este año se podían haber vendido 15.000 o 20.000 entradas más y que si no se hizo, no fue por falta de espacio en el recinto de conciertos, sino en las zonas de acampada. Desconozco si estuvo en julio en el FIB, imagino que sí, pero cualquier asistente al festival estaría de acuerdo conmigo en que sería, no voy a decir peligroso, dejémoslo en incómodo, meter un alfiler más en la zona de conciertos.
Y el último disparate del jefe de Glastonbury: “Los grupos españoles, un par que hay en el cartel, no significan nada para el público español”. Este año había cerca de 40 artistas españoles y unos 60 extranjeros. ¿No significan nada Los Planetas para el público español? Si fue vino, era Don Simón. No hay duda.
Este tipo de comentarios molestarán, imagino, al público español que decide no ir al FIB porque, afirman, ha dejado de ser un festival español para convertirse en una sucursal de los grandes festivales británicos. “Está lleno de guiris”, llegan a decir algunos (en determinados foros, los comentarios contra el público británico son bastante más ofensivos, algo ciertamente patético).
A mí me parece una estupidez como un pino no ir a Benicàssim por ese motivo. Yo, cuando iba a Benicàssim en mis años de efervescente post-adolescencia (ahora voy, pero para trabajar, y puedo prometer y prometo que no es lo mismo), era por los grupos que tocaban.
Aún así, entiendo la molestia de parte del público español ante la avalancha de guiris. Para mí, esta sensación de molestia no tiene ningún matiz xenófobo y es perfectamente comprensible. Sencillamente, antes el FIB era un festival hecho para españoles, y ahora es un festival hecho para españoles y británicos. Y desde mi punto de vista: más para británicos que para españoles.
Es como cuando tienes cinco años y nace tu hermanito pequeño y tu mamá le empieza a hacer cariñines. Pues molesta, ¿no? ¿Infantil? Sin duda. ¿Primario? Por supuesto, pero así somos.
Pero más allá de este símil un tanto tontorrón, lo que hay en el fondo es otra cosa: el FIB ha perdido su personalidad. El FIB nació hace quince años con un objetivo: traer a los grupos extranjeros indies que nunca venían a tocar a España. La primera edición reunió a 7.000 personas (en julio de 2009 han sido 50.000, por día).
Durante aquellas legendarias primeras ediciones se creó una sensación de comunidad entre la audiencia. Casi nadie hablaba en el mundo real de los grupos que te apasionaban, pero de repente ibas a Benicàsim y te encontrabas con otros 15.000 o 20.000 españoles tan emocionados como tú. Vivías algo especial, único, compartido por un puñado. Un secreto, a voces, pero secreto… ¿Un tanto fantasioso? También, pero en todo caso enriquecedor y valioso.
Esa sensación de comunidad, necesaria en toda construcción de un grupo humano, básica para la relación, se ha esfumado. Al menos, tal y como la conocíamos. Yo creo que mucha gente acudía en busca de esa necesidad de sentirse parte de algo y, como ese algo se ha perdido, ya no acude. Así de sencillo. Ya no lo sienten como algo propio. “El FIB ya no soy yo, es otra cosa”. Y no van…
Por otro lado, es evidente que no es lo mismo el público de España que el público de Reino Unido. Cualquiera que haya asistido a un concierto en los dos países se da cuenta: la manera de reaccionar ante las canciones, las costumbres (la de los británicos, lanzar minis de cerveza, sí que se la podían haber ahorrado), los cantos (yo no tuerzo el morro, como hacen muchos otros, cuando oyen el tradicional ‘oe, oe, oe’ de los conciertos españoles)…
Antes el FIB era un festival español. Ahora ya no… Y estas cosas, aunque pequeñas, para mucha gente son importantes.
Y que conste que el público británico que asiste al FIB tiene un comportamiento excelente (ni rastro del hooliganismo de los estadios de fútbol). Vamos, que son la mar de majos.
Así que si me permite el consejo, Mr. Vince Power, creo que para evitar más complicaciones, lo natural es que ese FIB 2 que anda planeando lo plante en Gibraltar. Y ya está…