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El mapa del mundo

“En época de mentiras, contar la verdad se convierte en un acto revolucionario” (George Orwell)

En el país de los ciegos todos miran a Petraeus

08 abr 2008
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El precio de la escalada militar que se inició el año pasado se paga en sangre. Desde entonces, más de 900 soldados norteamericanos han muerto en Irak. Por tanto, ese despliegue de tropas adicionales tenía que ser un éxito por activa o por pasiva. Ni siquiera los medios de comunicación se atreverían a cuestionarlo. En eso, el general Petraeus es un digno servidor de la causa de Bush.

Si los problemas persisten, aunque el descenso de la violencia sea un hecho, siempre se puede echar la culpa a los iraquíes. La Casa Blanca vendió la invasión como la forma de regalar la democracia a los iraquíes. Irak iba a ser el faro de la libertad en Oriente Próximo. Ahora la propaganda ha tenido que cambiar de música: si EEUU se retira, los iraquíes se matarán entre ellos. Como no están preparados, el castigo consiste en soportar a las tropas extranjeras. Extraña idea de la libertad.

Petraeus es también un aliado inmejorable para McCain. El general defiende el mantenimiento de las tropas y ofrece un horizonte de victoria. El senador no necesita más para continuar uniendo su destino político al de la guerra. No importa que McCain se haya equivocado antes sobre la insurgencia suní, la seguridad en las calles, las discordias entre chiíes o el futuro de Moqtada Al Sáder. Con el apoyo de la prensa, todo eso le ha salido gratis a McCain. No es tan extraño como parece. En Irak son los ciegos los que trazan la estrategia.

Iñigo Sáenz de Ugarte