El coste de otro rechazo irlandés

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Desde ayer la campaña en contra del Tratado de Lisboa en Irlanda tiene algunos argumentos menos. Bruselas ya no podrá imponer a los irlandeses el aborto, ni acabar con su ventajoso régimen de impuestos o arrastrar al país a una guerra que no quiere. Al contrario, los defensores del pueden afrontar el nuevo referéndum en octubre con más argumentos que el año pasado cuando se impuso el No. Irlanda ha sufrido mucho más que otros países la crisis. Sin la pertenencia a la UE y especialmente al euro, la economía de la isla verde, que se ha beneficiado en gran medida de las ayudas comunitarias, se hubiera hundido en un caos inimaginable.

Pero los partidarios del No aún tienen muchas razones para su causa. El Tratado de Lisboa es imperfecto y no acerca las decisiones de Bruselas a los ciudadanos. Pero un nuevo rechazo irlandés llevaría a la UE a la parálisis en medio de la crisis más grave en décadas. Hay que seguir adelante con Lisboa y esperar que en el futuro se vuelva a intentar una reforma para construir una UE más democrática.

Thilo Schäfer