Labour debe superar el trauma del ‘TBGB show’

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La elección de Ed Miliband es una gran oportunidad para que el laborismo ponga fin a la década larga de guerra civil en el partido que acabó con la vuelta al poder de los conservadores de David Cameron. Poco después de ganar las elecciones de 1997, el Nuevo Laborismo empezó a estar envuelto en una rivalidad feroz entre sus dos protagonistas: Tony Blair y Gordon Brown.

Los medios británicos se divertían bastante con lo que llamaban el TBGB show: las innumerables intrigas, golpes bajos y maniobras más o menos ocultas para dañar al otro. El equipo de Brown finalmente logró expulsar a su rival de Downing Street. La gente fiel a Blair le devolvió el favor y hacía la vida imposible al primer ministro Brown. La derrota laborista de mayo pasado estaba programada. “Sabía que Brown iba a ser un desastre”, nos reveló Blair después.

La experiencia traumática de la guerra interna entre TB y GB está muy presente en el congreso laborista que se celebra estos días en Manchester. El mensaje principal, repetido por todos los dirigentes que desfilaron el sábado delante de los micrófonos de la BBC, fue la necesidad de mantener el partido unido bajo Miliband. Deberían tomar ejemplo de los conservadores. Además de la autoimplosión laborista, Cameron fraguó su victoria porque el ala más conservadora de los tories, muy molesta con muchas de sus posiciones, se mordía la lengua.

En su primer discurso, el nuevo líder laborista se empeñó el sábado en proyectar esta imagen de unidad con un mensaje especial para David: “Te quiero, hermano”. Todo depende ahora de cómo el ex ministro de Exteriores encaje la derrota –hace semanas aún impensable– a manos de su hermano pequeño.

Thilo Schäfer