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El mapa del mundo

“En época de mentiras, contar la verdad se convierte en un acto revolucionario” (George Orwell)

Unas sanciones inútiles y cínicas

29 sep 2007
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Mientras la Junta Militar que gobierna con mano de hierro Myanmar (Birmania) desde 1962 continúa reprimiendo brutalmente unas protestas iniciadas por los monjes y apoyadas por la población, la comunidad internacional ha reaccionado de la manera habitual: imponiendo sanciones contra el régimen birmano. Por ejemplo, el Gobierno estadounidense ha reforzado las sanciones contra los 14 miembros más importantes de la Junta. La UE, que ya había impuesto sanciones similares, ha amenazado con reforzarlas.
La hipocresía de los países occidentales es absoluta. Washington les prohíbe la entrada en EEUU a unos miembros de la Junta a los que les da igual ya que raramente salen de Birmania. Y sus cuentas en el extranjero, fruto de los beneficios personales de la explotación de los recursos naturales de uno de los países más pobres del sureste asiático, las tienen en lugares más seguros como Hong Kong o Singapur.
En cambio, ¿presionará el Gobierno de Bush a la empresa Union Oil of California (Unocal) para que ponga fin a sus negocios en Myanmar? Dicha empresa tiene el 28% de los derechos de explotación del yacimiento de gas natural birmano de Yadana, considerado uno de los más importantes del mundo y que busca llevar a través de un gasoducto a la vecina Tailandia, también implicada en el proyecto, al igual que la francesa Total, que posee el 31% y que cínicamente en su web señala que destina una parte de los beneficios a programas de desarrollo en Birmania. Todavía estamos a la espera de que el Gobierno francés, el mismo que siempre se llena la boca hablando de los derechos humanos, se pronuncie y obligue a esta empresa a poner fin a un proyecto que llena todavía más los bolsillos de los generales birmanos y sus familias.
La verdad es que las sanciones hace más de una década y media que existen y no han servido para nada. Mientras China, Japón y los países del sureste asiático continúen colaborando con la Junta, cualquier sanción es inútil. En la práctica, dichas sanciones afectarán ante todo a una población que soporta desde hace décadas una interminable crisis económica. Ellos ya son los principales perjudicados, no únicamente por la represión. No en vano, la crisis actual ha dañado para los próximos meses un sector tan importante como es el turismo, una de las fuentes principales de riqueza de Birmania

Daniel Gomà

Investigador visitante de la Universidad de Columbia (Nueva York)

Benazir Bhutto duele

28 sep 2007
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Parece que viniera de muy atrás, de cuando las occidentales mirábamos estupefactas a una mujer al frente de un Gobierno. Veíamos en ella el glamour de las excepciones: mujer en un país musulmán, hija de un presidente asesinado por militares… Abandona su exilio, palabra que resuena en quienes presenciaron el regreso de los expulsados por la dictadura franquista y recibieron a miles de latinoamericanos por idénticas razones.
Su arranque embelesa y luego duele. Para algunos el rechazo estalla al saber que está dispuesta a negociar con Musharraf con tal de ser elegida de nuevo primera ministra. Para otros es el fin de la lírica: dispuesta a defender su reaparición en la política, Benazir ha argumentado que “Osama bin Laden es mucho más popular que Musharraf y yo mucho más popular que Bin Laden”.
No es que lleve hasta las últimas consecuencias aquello de que “llegarán otros y nos harán mejores”, sino la naturalidad con la que se compara: a un lado un militar golpista, al otro un terrorista internacional, ambos relacionados con los talibanes, todos apoyados por EEUU… Una inquietante tabla de valores.
Para calmar mi desasosiego he inventado su sosias: BB.
También arranca su campaña en Karachi. Sube a uno de esos autobuses en los que “los hombres invaden la zona dedicada a las mujeres” (se quejan sus usuarias) y, retomando la estela de los líderes que erradicaron a la segregación racial, lanza su primer discurso.

Martha Zein

El destino de la presión es China

27 sep 2007
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Algunos gobernantes occidentales se apresuran a anunciar sanciones contra el régimen militar de Myanmar. Es el típico juego de las apariencias. Que parezca que estoy indignado. Todo es inútil. Si de verdad pretendemos presionar a una de las dictaduras más antiguas del planeta, el embajador chino en Madrid debería recibir una llamada de nuestro ministro de Exteriores.
Como todo imperio, China necesita mantener un flujo estable de materias primas para su industria y de mercados para sus productos. Todo lo demás, incluidos los derechos humanos en esos países clientes, es prescindible. Pekín protege a los militares birmanos porque rechaza por principio las injerencias en materia de derechos humanos. Por el principio de autoprotección. Hoy es Myanmar, mañana puede ser Tibet y al mes siguiente la propia China. Además, tal y como está haciendo en África, juega el papel de benefactor de muchas dictaduras: hagamos negocios juntos, pero sin hacernos preguntas.
Por primera vez en décadas, China es vulnerable a las presiones del exterior y la razón son los Juegos Olímpicos. Cada gobernante de EEUU y la Unión Europea que condene los sucesos de Myanmar debería escuchar estas preguntas en una conferencia de prensa. ¿Qué mensaje recibirá Pekín de su Gobierno en relación a las violaciones de derechos humanos en Myanmar? ¿Son más importantes las relaciones comerciales con Pekín que los crímenes de la dictadura birmana?

Iñigo Sáenz de Ugarte