Berasategui, Ansón, los 50 y “tú más”

04 May 2012
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No me digáis que no está animado el tema de la “alta gastronomía”. ¡Si es que nos gusta un gastroquilombo más que un viaje a Cancún!. Claro que, si no estás muy enterado de quiénes son los tipos de esa lista de los 50 mejores restaurantes del mundo conocido y por conocer, vas aviado, como yo.

“Es bueno para España” nos dicen. Me pongo tenso porque esa frase es la que emplea el Gobierno para decirnos: “queridos conciudadanos, es viernes“.  Aún tenemos el derecho a replicar “dame veneno que quiero morir/ dame veneno/ prefiero la muerte a vivir contigo, dame veneno“. ¿Y si lo es de verdad? Pues claro que lo es, querido, lo es porque España está en el candelero y cuando se hable de gastronomía se nombrará a los cocineros de este país. Bueno, a lo mejor no a todos. Quizá a ninguno. O sólo a Arguiñano y a Adrià.

Vaya por delante que me alegro por los que están, me alegro porque como empresas –Ansón, que sí, que son muy majos pero son TODOS empresas–  tienen que cerrar balances, mantenerse, crear empleo y crecer. Si hordas de turistas forrados vienen de otros países a comer a sus casas y luego rajan de lo comido, miel sobre ojuelas. Ahora bien, tengo dudas de si esto sucederá con el tipo de las patatas bravas de Madrid, o con la Yaya y sus callos, con el Mánix y sus asados, con Cal Campané y su excepcional pescado y marisco de Roses,….

¡Vaya por Dios!, que ha salido Berasategui hablando regular, como el año pasado, de la lista. ¡Nos ha fastidiado la nube de algodón patrocinada por Somos los mejores“. ¡Cómo se le ocurre!. Fácil: si dices que “no se escriba de la lista si no te gusta” como declaró Adrià y con lo que no estoy de acuerdo, corres el peligro que por rebeldía hables más, incluso haya quien aproveche, de nuevo, para pasar a cuchillo, a gentes que antes eran buenos y ahora malos malísimos.

¿Y los periodistas acreditados? ¿Qué nos cuentan? Pues su feria, la que ellos han vivido y abonado pues me entero en twitter por Pau Arenós que no les han pagado el viaje. ¿Y qué les reprocho, sin acritud? Pues quizá que me gustaría que me contaran e interpretaran qué sucede con la lista, sus patrocinadores, sus reglamentos, sus influencias, su intereses, todo eso que a los lectores de noticias periodísticas gastronómicas nos interesa, la verdad, no la “verdad de la lista”.  A los blogs, como éste, nos queda la opinión de lo que ellos nos cuentan y, ante tanta “belleza”, situarnos en lo peor, en que quizá algo esté maquillado.

Lo único que le agradezco a la famosa lista es los ratos tan buenos que nos hace pasar en Twitter. Y lo que que más me asombra es que haya tan pocos críticos y adeptos. Me lleva a preguntarme: ¿hay miedo, hay intereses? Quizá haya falta de interés. Claro.

 


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