el pingue

 

Callos. El desenlace.

30 Mar 2009
09:55 
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Los callos son como un panal donde, en vez de la miel, se cuela la salsa y algún que otro pedazo de chacina.

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La cazuela de barro, aunque quizá sea algo arquetípico, es para mí fundamental para que  el pochado de la cebolla se haga muy lentamente.

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Qué decir del tocino ibérico curado que, aliado al  aceite de oliva, aporta montanera al chisporroteo

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Luego viene el jamón, mejor la punta de una digna paletilla de cebo,  y los chorizos frescos que acompañan al morro y la pata de vaca recién cocidos.

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Yo me he permitido el lujo de agregar un pedazo de butifarra dulce de Carns Esteve, Llagostera.

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Los garbanzos cocidos con los callos  son luego un manjar que aporta al caldo “memoria”.

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Los callos, cocidos y tiernos,  se unen al festín  acompañados de un poco de caldo y de un majado de cominos, pocos, de perejil, de una cucharadita de pulpa de pimiento choricero y de los ajos que formaban parte del caldo de cocción de morros, patas y callos.

Amén.

Al vostre gust. “El camí de l’èxit”. Tana Collados

26 Mar 2009
11:41 
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A veces  hay programas, entrevistas, imágenes que han de guardarse en la memoria para no olvidar. Si me preguntaran yo empezaría, por ejemplo, por el recuerdo de la capa de nata -¿dónde se puede conseguir esa leche en estos días?- que creaba la leche de las vacas de la señora Lourdes cuando se hervía. Yo esperaba a que se enfriara un poco y, cuchara en mano,  la devoraba. Tenía la suerte de que a mi hermano mayor no le gustaba así que yo era el único furtivo en la cocina.

Luego, cuando tienes uso de razón, recuerdas imágenes impactantes, como el viaje a Lalibela (Ethiopía) o las que, a veces, “echan” por la televisión. Lo grande de este invento, que es la tele a la carta, es que puedes ver programas que no emiten para tu comunidad. Y es más, puedes verlos, recomendarlos e incorporarlos como argumento ante tanta estulticia y estupidez, siempre y cuando el tema sea tratado con rigor.

Este es el caso del programa de Tana Collados que traigo a colación. Sin duda alguna, quien quiera ver qué era el Bulli hace años y todavía no esté convencido de qué es vanguardia, creatividad y cuál es el principio de todo, ha de relajarse y ver  “El camí de l’èxit”, de TV3. Como dice Tana Collados, “hay platos de aquellos entonces que hoy siguen siendo vanguardia”. No puedo estar más de acuerdo. ¿Y tú?

AQUÍ EL VIDEO: Al vostre gust. “El camí de l’èxit”. Tana Collados

“De tripas corazón”. Abraham García

25 Mar 2009
11:18 
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Hace años que la putrefacta casquería se instaló en el salón de nuestras casas. A ciertas horas es imposible conectar la televisión y no escuchar a carniceros de lo humano, a seudoinvestigadores y a presentadores y presentadoras, airear tripas y sangre sin el más mínimo pudor. Lo peor, la guarnición que se le da: servicio público.

Ayer, en un paseo fugaz por el Mercado del Val, pasé por delante de la única casquería que queda. Allí había patas y morros de ternera, lenguas, sangre, riñones, un par de corazones, un gran hígado, varias orejas de cerdo y unos buenos callos . Comencé a imaginarme cominos, puerros, laurel, pimientas, cebollas matanceras, pimentón de La Vera, ajos, …….., y pan.

Salí del mercado después de ver al panadero y me dirigí hacia el aparcamiento pero, al levantar la mirada, descubrí al letrero de Oletvm mirándome. Crucé la calle e intenté esconderme pero no pude. Fui a ver qué pasaba. Me esparaba el último ejemplar del libro de Abraham García, “De tripas corazón”.

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Sí, es un libro de recetas pero también un diario de a bordo en el que el cocinero apunta los rumbos, y lo que acontece alrededor de cada pieza de casquería. Me parece un libro imprescindible en la librería de cualquier aficionado, estudiante o profesional que quiera pasar un muy buen rato o, como es el caso, necesite salir corriendo a por unos sesos, una “callada” o a por un taco de sangrecilla con la que alegrar unas cervezas a media mañana.

Al llegar a casa he mirado de reojo mis cazuelas de Pereruela. Las he presentado a Abraham,  la contraportada. Me pareció que saltaban y se removían tras el cristal del horno. También he oído a la cuchara de boj claquear en el cajón de los cubiertos y al pimentón intentando sacar pecho dentro de la lata.

Hace tiempo que en casa no “casqueo”. Ha llegado la hora. La hora del barro.

Acerca de….. (Dos minutos cincuenta)

23 Mar 2009
21:29 
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La primera vez que escribí un blog, Alberto Knapp me pidió que escribiera un “Acerca de…”, como lo había hecho Roberto (BobPop). En ese momento entendí lo que es el folio en blanco:  vértigo que sientes cuando no sabes cómo decir lo que tienes ganas de contar.

Ver y Cocinar han colgado la mini-entrevista que me hicieron y es, quizá, un buen “Acerca de ….”.

Indudablemente es prescindible, no así la que han colgado, por capítulos, con Carmen Ruscadella.

Haciendo cola en la tienda del espía.

23 Mar 2009
15:04 
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Leo  Capítulo 0, el blog de Manolo Gago, y no salgo de mi asombro. Él, que bucea en las inmensidades de la red y sus alrededores gastronómicos, trae a su página un video del crítico Françoise Simon en el que disecciona una comida en uno de los últimos “triestrellados” parisinos. Había leído algo de este crítico, al parecer muy respetado en Francia, en 7Caníbales y ya entonces no salía de mi asombro. Lean la entrada de Gago y la de los caníbales. No tienen desperdicio.

Lo que a mí me preocupa es el tema “cámara semi-oculta”. ¿Qué nos deparará este invento? Por lo que se ve a las arcas de Pedro J. excelentes dividendos pero, ¿y a las arcas de los restaurantes? ¿Es ético que alguien grabe y comente su menú? Yo creo que sí lo es aunque puede ser un arma de destrucción total. ¿Total? Sí, y si no, ¿quién pasaría por el trance de ser catapultado a la blogosfera a través de un youtube sin saberlo? Pocos.

Imaginemos que “mi primo, el crítico” tiene un día de perros y, tras una discusión con su casero o con el del banco, se acerca a un restaurante a comer. Resulta que “este familiar” no fuma, además odia el perfume y no soporta  que la mesa de al lado hable en un tono que no es el suyo. Además, lo que más le irrita es la falta de estilo propio. Pues bien. Supongamos que enciende la cámara y le traen la comida. El plato está caliente e inclinándose ve que en el borde hay una marca de huella que ni el CSI la hubiera visto pero él sí la ve. La cosa no acaba ahí, pues quienes comen en la mesa de al lado son unos empresarios que hablan de un ERE y de lo que se va a llevar cada uno. Hablan como si les fuera la vida en ello. Para finalizar, la comida no está nada mal pero qué casualidad no es lo que esperaba para un día como ese, ni entiende cómo uno de los ejecutivos huele tanto a perfume sin marearse.

Al llegar a casa enciende el editor de video y relata su experiencia, tal cual, sin haberse dado un paseo, haciendo suyo el lema “se van a acordar de quién soy”.

Esto es lo que me parece a veces supone la cámara y la crítica en general. Me hace gracia cómo están hechos los videos, quizá por el morbo de “ahora qué dirá” o qué sucederá. ¿Quién sabe? ¿Será el futuro?

En cualquier caso no conozco la obra del señor Simon, ahora sí algunas de sus críticas, las cuales me provocan sensaciones encontradas: me hacen sonreír y me hacen reflexionar.

“Foodcast” para el puente

20 Mar 2009
11:46 
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El viernes, ese gran día en el que el pincho de tortilla sabe aún mejor, en el que todo puede esperar hasta el lunes y en el que ya preparas el momento bricolaje: una silla que cojea, unos tiestos a los que les nacen malas hierbas, la minimudanza, o un mueble sueco al que, ahora que estás a cientos de kilómetros, le falta una bisagra.

Desde el viernes la música suena más alta, para el sábado entremezclarse con el ruido de los aspiradores. A mediodía suenan las cerraduras de los vecinos que marchan a comer fuera de casa, e incluso, a media tarde, vuelven a descerrarse para que después el amor también suene. Las terrazas se convierten en mástiles llenos de banderas izadas donde la camisa de fina raya, los pantalones vaqueros y las sábanas desprenden aroma a suavizante.

Justo a la hora del telediario, cuando veíamos Mazinger Z , el aroma a brasas, a parrilla,  inunda la  atmósfera y te recuerda que el fuego, en el que dicen vamos a arder, está a punto de tostar pancetas, espetos de sardinas,  calçots, pimientos, cebolletas o salchichas y chorizos. Mientras, en el descansillo se escuchan besos, bebés llorando, monerías y risas no enlatadas. También un ¡a comer!


Si hubiera que ponerle una música al primer fin de semana de primavera y a una buena tortilla acompañada de unas cañas y unos boquerones, es el vinilo de Buenavista Social Club at Carnegie Hall.

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“El cuarto de Tula; le cogió candela

Se quedó dormida y no apagó la vela.

¡Que llamen a Ibrahim Ferrer, que busquen los bomberos!

Que yo creo que Tula lo que quiere Señor es que le apaguen el fuego”

O quizá el cedé de Omara Portuondo Flor de Amor.

Mulato, tienes en la cintura una tembladera que arrebata.

Mulato, tiene tu dulce boca una risa loca que me mata.

 

 P.D: En este enlace, Sergio Espeja, de Ver y cocinar, cuelga parte de una entrevista que me hicieron con motivo del Fórum. 

Hace diez años

18 Mar 2009
12:28 
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Hace diez años estaba  con treinta kilos menos, oía los mismos mensajes de la jerarquía eclesiástica, la tecnoemoción no se conocía, y yo tenía un trabajo muy bien remunerado.

Hace diez decidimos, mi santa y yo, que me iba a Girona, de un día para otro, como cuando decidí colgar los estudios de Filosofía para irme a Marbella a estudiar cocina.

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Hace diez años me compré este cuaderno en el que anoté todo lo que pasaba por mis narices, por mi boca, por mis manos, diría que por mi alma. Aquello era verdad, no papel cuché.

Hace diez años  apunté que el consomé había que reducirlo a la mitad y agregar agar-agar, y que el huevo de codorniz  caramelizado se hacía con una mezcla de fondant y glucosa.

Hace diez años me pasaba una mañana por semana separando muslos y pechugas de canetón; media hora embolicando empanadillas de pera y lichis, otra media hora pelando lenguas de pato confitadas y ensartándolas en un palo ,  media hora máximo  raviolis de tocino ibérico rellenos de habitas peladas. De vez en cuando hacíamos  pasta con salsa de tomate y de segundo entrecôte para los niños que por allí iban.

Hace diez años lloré por primera vez en una partida y me quise ir a cada segundo de mi estancia en Roses.

Hace diez años dormía con  ocho personas más en una casa en la calle Cosconilles, y hoy duermo, de vez en cuando, en la casa de alguno de ellos.

Hace diez años la cabeza de toro estaba donde está ahora, lo mismo que quienes están al frente.

Hace diez años  que cerré el cuaderno y lo puse en la estantería, al fondo, con miedo a perderlo.

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Hoy lo vuelvo a abrir.

Villa Paramesa tapas.

16 Mar 2009
12:30 
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Cada día soporto menos los bares que tiene los suelos con serrín y, nadando dentro de la viruta, cabezas de marisco, huesos de aceituna, cigarrillos mal apagados y humedad de las cañas chorreantes. Cada vez soporto menos que los suelos se conviertan en estercoleros, por muy castizo que sea.

Cuando trabajaba de camarero, recuerdo que José Luis nos arengaba para que tuviéramos a bien  pasar la escoba a cada instante. Hay que reconocer que los clientes somos bastante sucios y si la gente tira las cabezas de las gambas nosotros también, aunque haya ceniceros o un bajoplato para almacenar “los escombros”.

Si hay algo que llama la atención es la limpieza de Villa Paramesa Tapas. Limpieza de local y de ideas. Se han  atrevido a hacer algo rompedor y espero que lo  mantengan.

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Como todo el mundo sabe, me gusta el tocino, la casquería, los encurtidos y los fritos para tapear. Ahora añado que me gutan los pequeños guisos y más cuando están soberbiamente ejecutados. Si vas a un local y el frito es crujiente, desgrasado y sin sabor a requemado, te pides dos cañas y repites. Si te atreves a pedir un buñuleo de manitas con pisto y descubres que estás dando un bocado a la tradición sin concesiones,  si todo está medido y el cuidado del vino es no un servicio sino un compromiso, has de rendirte y apuntar como visita obligada Villa Paramesa Tapas.

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Tintos y blancos en formato Mágnum, vajilla diferente para cada tapa, pizarras inmaculadas, pinchos “frescos” y recién facturados.Todo es una tentación sin olor a fritanga. Al frente de V.P.T José Ignacio Castrodeza.

Valladolid bien merece una visita “tripera”

Joan, Josep y Jordi Roca i Fontané. El Celler de Can Roca

12 Mar 2009
14:50 
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Oía  al filósofo José Antonio Marina hablar de un mal de nuestros tiempos: la represión de los sentimientos y lo mal visto que está mostrarlos. Algo así debí sentir cuando el día de la ponencia de los Roca me emocioné y derramé sendas lágrimas, que bajaron lentamente por mis mofletes. Apenas pude saludar a Joan Roca y creo quedé como un friki.

Pensé que la emoción se debía a que el día lo tenía tonto, de los que cualquier pequeño detalle te atrapa, te estruja el alma y sin saber cómo y por qué, te  encuentras emocionándote sin cesar. Volvió a suceder. El Vida-Vi de Josep Roca fue un auténtico viaje, un pelotazo, una borrachera de sensaciones y sentimientos que fluyeron con su palabra y con músicas como las de Poveda y la que salía del violín de nombre “Josep Roca”.

La noche del miércoles aparecimos en la casa de los Roca. Así lo parece pues te sientes como el conocido al que invitan a casa y le enseñan las estancias, las habitaciones y, si es buen amigo, incluso le cuentan la historia de los cuadros o de las botellas que alberga su bodega, como es el caso.

Tras un viaje emocional y visual por su celler, nos invitaron a pasar al comedor. Panes y brioches deliciosos; tierra, mar, vino, recuerdos, paz, vanguardia, tradición, genialidad, felicidad. Todo se queda pequeño para hablar de su grandeza, de la de los tres, de la de un restaurante perfecto. Desearía sufrir cada día un dejà-vu y sentir pellizcos de felicidad recordando las horas que pasé en aquel lugar.

Tan sólo conservo la factura, las fotos las perdí. No las necesito, como tampoco recordar el cargo. Aquello se me quedó corto. Habría estado dos horas más comiendo y bebiendo grandes vinos.  (Lo Givot 2004 Priorato; Dr. Bürkiln-Wolf 2002 Gaisböhl Auslese;Blanc Fumé de Pouilly 2005 Didier Gagueneau)

¿Cuánto cuestan dos horas de felicidad?

**Aquí un pequeño viaje virtual por el restaurante, de la mano de Ver y Cocinar.

“Libros, libros, libros,…… ¡Más libros, por favor!”

10 Mar 2009
12:20 
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Estoy midiendo la pared libre de mi minipiso para colocar una estantería. Alto, ancho, profundidad, material. Me precocupa la resistencia del tabique. Creo que compraré una que se apoye en el suelo. No quiero salir en Tal cual lo contamos (y me corto las venas con la escarpia que me ha sobrado)**, ni tampoco quiero que salga mi vecino vendiendo mis miserias, o lo que es peor, mis libros con anotaciones a pie de página o dedicados, como el que tengo deSanti Santamaría. Un gran libro, por cierto.

Cuando yo estudiaba cocina en Marbella, recuerdo que nos visitaba un vendedor de libros de cocina, cuchillos y trajes. Abría el maletero de su utilitario, nos ofrecía libros nuevos, deconocidos y, lo mejor de todo, nos daba opción a comprarlos a plazos. Ahí empecé a hacerme con una buena cantidad de ellos  y algún que otro cuchillo que aún conservo.

Imagino que se habrá jubilado pero, aquel librero, reunía todo lo grande del oficio: conocía su mercancía, sabía qué y a quién ofrecía libros atemporales, caros, pero imprescindibles y nos daba la oportunidad de hacernos con ellos sin apenas parné, pues en aquellos entonces ya había libros que valían diez mil pesetas. Todos mis alumnos reciben una buena chapa cada vez que les recomiendo que se hagan con una “gastrobiblioteca“, que lean y aumenten sus conocimientos.

Si se repasan muchas de las biografías de cocineros y cocineras,  casi todas comienzan por aquello de “cocinero/a autodidacta“. En muchas entrevistas he oído a grandes figuras y maestros, hablar de sus lecturas y de que su pasión y oficio se lo deben, en parte,  a los libros que leyó. Santamaría es un caso y Adrià es otro. ¡Coinciden en algo!

Mi pregunta es si en las escuelas de cocina, de sala, se incentiva a los alumnos/as para que se hagan con una buena biblioteca, poco a poco, con libros caros -no por eso mejores-, con libros baratos, de recetas, de cultura culinaria,  revistas…… Sé que la red te da todo lo que quieras pero hay algo irrefutable: el libro, por ahora, es el mejor invento para leer. Tampoco dudaría en comprar novelas clásicas y modernas, apoyandonos en gentes como Roberto Enríquez , Bob Pop, y su criterio. Un cocinero o camarero es alguien que vive en el mundo, aunque salga poco a la luz por culpa de los horarios….

Yo espero que mis sobrinos o hijos sepan valorar la biblioteca que les voy a dejar. A mí me hubiera encantado recibir una.  Por ahora me dejo en manos de libreros con enjundia, como lo son las librerías De Re Coquinaria, Montagud Editores, Aliana, ….. y todas aquellas que tienen oficio y apuestan por editar, por distribuir e incluso por viajar con su producto, dentro del maletero del coche, en busca de la curiosidad que ha de regir el aprendizaje de algo tan genial como es la enogastronomía.

**Homenaje a un tipo genial, con mucha gracia y talento. Y gran gastrónomo.

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