En el porche de mi casa L.M.G pone carteles.
La casa de Esther tiene una puerta dividida al medio. En verano se deja la mitad de arriba abierta y la cortina echada, tapando para que no entren moscas. Cuando llega Juanita a vernos llama a la puerta y se oye: “¿se puede?”. Al rato, mi madre, su amiga de la niñez, sale a abrirla [... seguir leyendo]


