El 20% de los soldados británicos de infantería no están en plenas condiciones para el combate. En total son 5.000 los que están lesionados, tienen problemas psicológicos, o están en baja forma. Algunos de ellos no están preparados sin tener ningún de problema médico. La cifra ha salido a la luz después de que el diputado conservador Bernard Jenkin solicitara al Ministerio de Defensa que hiciera público el dato.
Entre ellos hay 1.000 que han resultado heridos en Irak o Afganistán y no han sido reemplazaados y algunos empiezan a ver preocupante que el Gobierno se embarque en operaciones prolongadas como las anteriores. Para el propio Jenkin, hay un problema en que la guerra en Afganistán se esté alargando tanto y mientras Whitehall gasta dinero en comprar nuevas municiones y armas, “no está poniendo dinero para reclutar nuevos soldados”.
El general Patrick Cordingley, no lo ve tan fácil: ” Si esto sigue así en Afganistán, y las cifras de soldados heridos de gravedad que no pueden volver al frente no dejan de subir, se convertirá sin duda en un problema, a no ser que estés autorizado a reclutar muchísima más gente, y volver a fortalecer a la Armada”.
Desprenderse de los militares que no están en condiciones para combatir tampoco es una cosa sencilla. Según Cordingley, la única opción es echarlos a la calle o integrarlos en funciones que no requieran la entrada en combate. Pero esto tiene sus costes ya que, unidos a los nuevos reclutas, engordarán las listas del Ejército con un “coste muy elevado”.
En la actualidad, el gasto del Reino Unido en su lucha contra los talibanes supera los 12.500 millones de libras anuales. Algo que pocas economías podrían resistir. Según The Independent, cada británico ha puesto 190 libras desde 2001 por la guuerra en Afganistán. Con ese dinero el diario considera que se podrían haber construido 23 nuevos hospitales y haber contratado a 60.000 profesores y 77.000 enfermeros.
Daniel del Pino
Es otro de los mitos destrozados por la guerra de Irak: la ‘relación especial’ entre EEUU y Gran Bretaña. Fue el argumento básico empleado por Tony Blair cuando sus compañeros de partido y de Gobierno mostraban sus dudas sobre la decisión de acompañar a los norteamericanos en la invasión de Irak. Era necesario que Washington no se quedara solo. Los británicos podían ser más útiles, y relevantes, apoyando a George Bush y su Administración de neoconservadores.
Sobre el terreno, en el mundo real, las cosas eran muy diferentes. The Sunday Telegraph ha difundido varios informes de esa época. Incluyen las declaraciones de mandos militares enviados a Irak en 2003 y 2004, que pintan un panorama entre cómico y patético de las relaciones entre los uniformados de los dos países.
La coordinación era imprescindible. Los británicos estaban en el sur del país, pero esa zona incluía Nayaf, ciudad venerada por los chiíes y por tanto muy influida por todo lo que ocurriera en Bagdad. Sin embargo, las normas más elementales de la incompetencia militar obligaban a adoptar una actitud diferente. Los norteamericanos ninguneaban a sus presuntos aliados hasta niveles humillantes. “A pesar de nuestra supuesta relación especial, nos trataban igual que a los portugueses”, dijo en un informe el coronel J.K. Tanner.
Supongo que eso para un británico es una afrenta difícil de tragar. O igual sólo estaba dando un ejemplo. Podía haber dicho, por ejemplo, los españoles.
El jefe del destacamento británico en 2003, el general Andrew Stewart, reconoce que en numerosas ocasiones desobedeció órdenes de los norteamericanos por ser absurdas. Pero es Tanner quien tiene las mejores frases.
He said: “The whole system was appalling. We experienced real difficulty in dealing with American military and civilian organisations who, partly through arrogance and partly through bureaucracy, dictate that there is only one way: the American way.
“I now realise that I am a European, not an American. We managed to get on better…with our European partners and at times with the Arabs than with the Americans. Europeans chat to each other, whereas dialogue is alien to the US military… dealing with them corporately is akin to dealing with a group of Martians.
“If it isn’t on the PowerPoint slide, then it doesn’t happen.”
“Lo que no está en un PowerPoint no existe”. Podría servir como un buen titular para resumir el fracaso de la ocupación.
Iñigo Sáenz de Ugarte