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103 goles para ganar una Liga

09 may 2010
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Con razón, Ferguson tenía tan pocas esperanzas. El Chelsea culminó su cuarto título de Liga con una victoria sobre el Wigan algo más que contundente, un 8-0 con tres goles de Drogba. No había mejor forma de demostrar que, aunque sólo sea por un punto de diferencia sobre el Manchester United, el equipo ha cumplido los pronósticos, incluidos los de inicio de temporada. Era el equipo menos debilitado por los traspasos del verano.

La única duda residía en saber cómo se adaptaría Carlo Ancelotti a la Premier y si se quitaría de encima la sombra de Mourinho que tanto había amenazado a los tres entrenadores anteriores.

Sin soluciones tácticas complicadas, Ancelotti se ganó la confianza de los jugadores, que aún echaban de menos al portugués, con entrenamientos muy exigentes y un buen inicio de temporada. Prometió un juego más atractivo y aprobó con nota el examen en que suspenden la mayoría de los técnicos.

El equipo ha marcado 103 goles, un récord en la Premier. Ha disfrutado de la mejor temporada de Drogba (29 goles), de un récord goleador de Lampard y del excelente nivel de Malouda. Supo capear la baja de Essien en toda la segunda parte de la Liga, una ausencia que en otra época habría sido definitiva.

Sólo ha sido más vulnerable de lo normal en defensa, sobre todo por la baja forma de Terry, que en un momento dado tenía que estar más preocupado por sus ex amantes que por los delanteros. Tras los escándalos de Terry, el Chelsea perdió siete puntos en diez partidos y eso permitió que el United se acercara.

La emoción final era algo artificial. Con Rooney arrastrando varias lesiones, el club de Manchester llegó más allá de sus posibilidades.

Ferguson puede quejarse con razón de las lesiones, que llegaron a dejar en cuadro la defensa. Ante el Fulham, Fletcher y Carry terminaron jugando de centrales con el resultado previsible: derrota por 3-0. Durante media Liga, el equipo vivió encomendado a Rooney, pero ni siquiera el mejor jugador inglés podía solucionarlo todo.

Excepto el Manchester City, los clubes de la Premier no están para soltar millones en fichajes. Chelsea y United tienen jugadores veteranos en puestos clave, pero lo más probable es que intenten estirarlos una temporada más.

Iñigo Sáenz de Ugarte

Los legionarios de Ferguson

18 abr 2010
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La vieja guardia del Manchester United se resiste a morir. Y a veces el destino es comprensivo con los que están dispuestos a llegar hasta el final. Ferguson ya había dado por acabada la Liga y concedido que todo apuntaba a una victoria del Chelsea. Para el derby de Manchester, volvió a confiar en Giggs, Scholes y Neville (106 años de edad entre los tres), los mismos que habían dado una imagen bastante pobre en la reciente y aparentemente definitiva derrota ante el Chelsea.

La grada hervía de pasión. Esperaba que Neville y Tévez se liaran a tortas, que Rooney se impusiera aunque fuera con una pierna o que el Manchester City anunciara el inicio de una nueva era. Nada de eso ocurrió. El partido fue plano en su primera mitad y sólo se revolucionó en los últimos 15 minutos.

El intercambio de golpes fue espectacular pero baldío. Rooney ya no estaba en la cancha. El City se había echado atrás. El United tenía por delante a Berbatov, ansioso por alcanzar el título de jugador más sobrevalorado de todos los tiempos.

Ferguson, perro viejo, ordenó  a Scholes que adelantara posiciones para que le solucionara la situación, como ha hecho tantas veces. En el minuto 93, el pelirrojo cabeceó un centro de Evra con más precisión que muchos delanteros y dio la victoria a su equipo.

En la grada estaba Fabio Capello. No se sabe si el seleccionador inglés vio el gol de Scholes porque tres horas después tenía que estar en Londres, donde jugaban Tottenham y Chelsea. No podía coger un avión, y el viaje por carretera, recordaba ayer un periódico, viene a durar unas tres horas y 45 minutos. Las multas por exceso de velocidad que la Federación tendrá que pagar son dinero bien invertido. Capello tuvo la oportunidad de ver con qué facilidad quedó en evidencia John Terry, el supuesto baluarte de la defensa inglesa en el Mundial.

El Tottenham se adelantó con dos goles y parecía imparable, unos pocos días después de haber derrotado al Arsenal. Está en la pelea con el Manchester City por el cuarto puesto de la Premier y se ha convertido en un obstáculo rocoso para los equipos que se juegan la Liga. El club londinense se adelantó con dos goles, uno de ellos con un penalti de Terry a Pavlyuchenko.

El central completó la jugada con dos entradas de tarjeta y la expulsión, que condenó a su equipo. La respuesta de Terry a todos los escándalos en que ha estado implicado ha sido poner la palabra ‘respeto’ en su brazalete de capitán. El mismo que está perdiendo a la carrera a ojos de Capello.

Tras su derrota, el Chelsea tiene una ventaja de un punto sobre el United a falta de tres partidos. A ambos les quedan dos citas sencillas y una con trampa: el Chelsea viajará  a Liverpool y el United recibirá al Tottenham. Dos plantillas veteranas llegan al final de temporada con la lengua fuera y el ácido láctico desbordado. La única duda es saber de qué pasta están hechos los jugadores. Aviso al Chelsea: los legionarios de Ferguson son duros como el pedernal.

Iñigo Sáenz de Ugarte

La ausencia del arquitecto

04 abr 2010
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En mitad del diluvio de fantasía que el Barça estaba creando en el Emirates Stadium, un periodista de la web de The Times dejó volar su imaginación: “Si el Barcelona fuera una mujer, sería como Marilyn Monroe, Pamela Anderson y Jessica Alba juntas”.

Dejando a un lado las preferencias personales del autor de la frase, que parece claro por dónde van, está claro que Guardiola tuvo éxito en su intento de “dar una buena imagen” sobre el tipo de fútbol que puede practicar su equipo.

La prensa inglesa ha sido unánime en sus elogios. Su admiración por el juego azulgrana–ya muy alta desde la final de la Champions cuando derrotaron a un Manchester United al que ellos daban como favorito– ha alcanzado niveles de retórica difíciles de superar. Los comentaristas de la ITV dijeron que podía ser “un programa cultural” lo que estaban a punto de presenciar. Lo decían antes del partido, así que nos podemos imaginar lo que pasó por sus mentes después.

Con vistas al partido de vuelta, no tardaron mucho en destacar que la baja de los dos centrales titulares del Barça abre posibles grietas que el Arsenal podría aprovechar. La segunda pieza de una hipotética victoria de los gunners en el Camp Nou pasaría por la velocidad y agresividad que mostraron en los últimos 20 minutos, personificada en el gol conseguido por Walcott.

Con el fútbol de dibujos animados que se vio en la ida, cualquier cosa es posible. Y los aficionados del Barcelona se equivocarían por completo si pensaran que el Arsenal saldrá hipnotizado al campo o aún atormentado por el baño que sufrieron en la primera parte. A lo largo de esta temporada, han sido capaces en varias ocasiones de levantarse y superar momentos malos. Antes de la Navidad, ya los habían descartado para el título y ahí están, a tres puntos del Chelsea.

Sin embargo, el sábado ya quedó claro que sin Cesc Fàbregas la belleza de su juego queda algo marchitada. No llega al nivel de Marilyn Monroe, ni cuando se levantaba con una buena resaca y sin que JFK se pusiera al teléfono. Sólo pudieron derrotar al mediocre Wolverhampton, que jugó con diez los últimos 25 minutos, con un gol en el descuento.

La baja de Fàbregas no se compensa con otro jugador. Esta temporada, ha marcado 15 veces y ha dado 15 pases de gol en la Premier. Ha intervenido directamente casi en la mitad de los 62 goles de su equipo.

Es el arquitecto del juego del Arsenal, y también el jefe de obra y el que se sube al andamio a poner ladrillos. Inicia las jugadas y con frecuencia las finaliza ante la portería rival. Y se gana su ración de tarjetas si es necesario ponerse duro en el centro del campo.

En unos meses en los que muchos jugadores están pensando ya en el Mundial y ni se plantean arriesgarse a una lesión, Fàbregas es un ejemplo excepcional. El Arsenal sólo puede ganar al Barça si se convence de que una proeza casi épica está dentro de sus posibilidades.

Iñigo Sáenz de Ugarte

Rasputín recibe otro tiro

21 mar 2010
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Fernando Torres no ha perdido su costumbre de atormentar a los defensas centrales del Manchester United. Ayer no tardó más que cinco minutos en marcar de cabeza en Old Trafford, lo que creó una falsa ilusión en el Liverpool. Un periodista inglés ha llamado a Benítez el Rasputín de los entrenadores, porque siempre termina levantándose cuando parece estar muerto. La frase tiene su gracia pero todo tiene un límite.

El Liverpool ha sido tantas veces tiroteado por las lesiones y el mal juego que sus constantes vitales no arrojan muchas esperanzas. Muy pronto desperdició su ventaja por culpa de un penalti no muy claro, porque Mascherano pareció empujar a Valencia fuera del área.

No sirvió de mucho ni la parada inicial de Reina (Rooney marcó en el rechace) ni el feo detalle de Torres de patear el punto de penalti antes del lanzamiento.

Ferguson dejó solo a Rooney en punta y pobló el centro del campo de jugadores. Lo que a otros entrenadores sólo les sirve para ofrecer un juego gris y trabado al United le suele dar buenos resultados. Y para que no quedara ninguna duda, uno de esos centrocampistas, Park, fue el que le dio el gol del triunfo en la segunda parte.

Torres pudo empatar a un minuto del final pero falló en una zona en la que es casi infalible. Su equipo ya está a cuatro puntos de la cuarta plaza y la posibilidad de quedarse fuera de la Liga de Campeones empieza a ser algo más que real.
Sólo el United tenía un partido difícil en esta jornada entre los tres grandes y no falló. No lo hizo el Arsenal y tampoco debería haberlo hecho el Chelsea, que jugaba ante el Blackburn, un equipo de la zona media que se ha acostumbrado esta temporada a recibir tremendas palizas en sus partidos contra los mejores equipos.

El club de Abramovich tiene pinta de haber cogido una buena depresión tras su eliminación en Europa. El Inter le dejó en evidencia el miércoles y ayer no mejoró mucho ante un club que juega con el mismo estilo que el que probablemente tenía antes de que inventaran Internet.

En el momento de la verdad, el Chelsea sólo ha conseguido siete puntos de los últimos 15 posibles. A sus jugadores les pesan las piernas y ya no les es suficiente con el acostumbrado gol de Drogba. Un buen centro de Michel Salgado hizo posible el gol de cabeza de Diouf.

La reacción fue tan escasa en el campo como en el banquillo azul. La tradicional pasividad de Ancelotti en la banda volvió a ponerse de manifiesto. Una vez más, las prestaciones de Anelka resultaron insuficientes pero su entrenador no le cambió hasta el minuto 89.

Las declaraciones de Terry, que sigue quejándose de injusticias arbitrales en la Champions, demuestran que las peores derrotas son las que no se saben digerir. Al Chelsea se le ha hecho una bola en el estómago. El United y el Arsenal confían en que se quede pronto sin aire.

Iñigo Sáenz de Ugarte

La violencia contra el Arsenal

07 mar 2010
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Abou Diaby, Eduardo da Silva y Aaron Ramsey. En los últimos cuatro años, estos tres jugadores del Arsenal han salido en camilla del campo tras sufrir una fractura por terribles entradas de sus rivales. La más reciente, la de Ramsey, fue tan estremecedora que la cadena que retransmitía el partido se negó a dar la repetición.

¿Mala suerte? ¿Coincidencia? Ni el entrenador ni los jugadores lo creen. Denuncian que todo proviene de una estrategia deliberada de sus oponentes, alentada por la actitud permisiva de los árbitros.

“La forma en que algunos equipos juegan contra nosotros es una vergüenza”, ha dicho Diaby. Cesc Fàbregas opina lo mismo: “No es la primera vez en esta temporada que vemos entradas como esta, pero hasta que no le rompen la pierna a alguien nadie dice nada. A mí me ha pasado dos veces esta temporada y he tenido suerte de no salir gravemente lesionado”.

Los jugadores del Arsenal tienen tanta razón como pocas posibilidades de que les hagan caso. La mayoría de los comentaristas disculpó a Shawcross, el agresor de Ramsey, con el argumento de que no pretendía causar tantos destrozos en la pierna del rival.

Y aunque eso es cierto –Shawcross se fue llorando del campo–, resulta difícil creer que esa violencia no proceda de una voluntad consciente de intimidar a unos jugadores de talento a los que hay que parar sobre el césped por lo civil o por lo criminal.

Los árbitros ingleses ya no toleran la violencia con tanta facilidad como en el pasado. Los defensas de la Premier ya no tienen ese aspecto de haber salido del reparto de La matanza de Texas o Viernes 13. Pero con el Arsenal hacen una excepción.

Antes de los partidos, es habitual que sus rivales comenten que tienen que ser más “físicos” o agresivos para no ser arrollados por el passing game del equipo de Wenger. “Nadie en todo el país se sorprende”, decía un delantero del equipo de Shawcross cuando comentaba ese tipo de declaraciones.

La plantilla del Arsenal tiene derecho a protestar, pero no va a cambiar el ADN del fútbol inglés, donde la violencia dentro de un orden se considera un elemento más del juego. De momento, la desgracia de Ramsey les ha servido para cerrar filas y convencerse de que pueden ganar la Liga.

Han perdido sus cuatro partidos contra el Chelsea y el Manchester United, y les han dado por muertos varias veces. Sin embargo, ahí están a dos puntos del líder (el United) y con un calendario favorable. En las nueve jornadas que faltan, sólo jugarán dos veces contra equipos que están entre los siete primeros de la tabla.

Su gran problema es que Fàbregas se retiró del campo el sábado con una lesión muscular similar a la que le dejó parado un mes en diciembre. Muchos piensan que el Liverpool no ganó la Premier la temporada pasada por quedarse sin Fernando Torres en el momento decisivo. Es lo mismo que le puede pasar al Arsenal.

Iñigo Sáenz de Ugarte

La vida privada de las estrellas

21 feb 2010
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La prensa británica ya no tiene ninguna duda. No sólo Wayne Rooney se sobra para ocupar el vacío que dejó Ronaldo en el Manchester United, sino que ya está entre los tres mejores jugadores del mundo. Su entrenador tampoco le regatea los elogios, pero quiere más. Tiene que “mejorar su instinto depredador en el área”, ha dicho.

Mal carácter. Casi incapaz de aceptar una derrota. Látigo de los árbitros. Alex Ferguson es todo eso y algunas cosas más. A lo que no se dedica es a dar masajes de cuello a los jugadores. Les exige tanto que algunos terminan por sentirse asfixiados. Y las estrellas del fútbol hace tiempo que han desarrollado una piel fina. Cualquier crítica les parece una violación de sus derechos civiles de millonarios. Y muchos entrenadores contribuyen a crear inaguantables niños mimados.

Fabianski, portero del Arsenal, protagonizó en la Liga de Campeones dos errores insólitos que provocaron la derrota de su equipo en Oporto. Es lógico que Arsène Wenger no se cebara con él en público. No tanto que acusara al árbitro de ser el auténtico responsable del fracaso. En la prensa, ya se apunta con razón que Wenger ha perdido la sabiduría y la clase de antaño.

En el Chelsea, Carlo Ancelotti disculpó las aventuras de cama de John Terry por tratarse de un asunto privado. Al entrenador sólo le interesa lo que ocurra en el campo y la actitud de la plantilla en los entrenamientos. Una intención loable, pero cuando se supo que el defensa Ashley Cole se había metido en un lío similar (con unas fotos suyas de él medio desnudo que aparecieron en el móvil de una modelo), al dueño del club se le acabó el respeto a la privacidad.

Abramovich ordenó que se comunicara a la plantilla el siguiente mensaje: el próximo al que le pillen con los pantalones bajados puede acabar en la calle. Bueno, no lo dijeron con esas palabras pero venía a ser eso. Si hay más historias que empañan la imagen del club, los responsables asumirán las consecuencias en forma de fuertes sanciones o incluso la rescisión del contrato.

A pesar del correctivo, los jugadores del club parecen empeñados en demostrar que se puede ser tan rápido en la cama como en el campo. Este fin de semana, ganaron en el campo del Wolverhampton y ampliaron a cuatro puntos su ventaja sobre el United.

La derrota del Manchester ante el Everton revela que cuando Rooney se toma un ligero descanso al resto del equipo le cuesta dar un paso al frente. Eso contribuye a agriar aún más el carácter de Ferguson, que sabe que la Premier de este año se ganará con muchos menos puntos que en temporadas anteriores.

En este ambiente irregular, el Liverpool ha ido poco a poco estabilizando sus constantes vitales. Ayer recuperó a Fernando Torres, que jugó unos minutos en el empate frente al Manchester City. El equipo está a un punto de la cuarta plaza. Después de todo lo que ha tenido que pasar el club, si la consigue, será casi una proeza.

Iñigo Sáenz de Ugarte

El adulterio se castiga con tarjeta amarilla

03 feb 2010
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¿Para qué sirve el capitán de un equipo de fútbol, aparte de dar la mano al árbitro al comienzo del partido? Por lo visto, es una institución nacional a la altura del arzobispo de Canterbury o el último ganador del premio Booker. Es cierto que si es el capitán de la selección, de alguna manera representa a Inglaterra durante esas dos semanas en las que el cerebro de la gente adquiere forma de balón y que se llaman Mundial de fútbol. Así que por ese lado se trata de una decisión que conviene meditar.

¿Puede John Terry ser el capitán de la selección después de haber engañado a su mujer con la novia de otro futbolista con el que es posible que coincida en el Mundial? Preguntas como éstas son las que justifican la existencia de los libros de ética, pero como la respuesta depende del sentido del humor de cada uno (¿desde cuándo la moral y el fútbol han circulado por la misma senda?), de momento la cosa sólo da para alimentar las portadas de la prensa sensacionalista y para que los periodistas de deportes no lo tengan tan difícil a la hora de llenar páginas en los escasos momentos en que no hay partidos de fútbol.

Es curioso que algunos periodistas, que no están por la labor de decapitar a Terry, hayan pedido al seleccionador, Fabio Capello, que ponga en práctica algo de la mentalidad latina que se le supone. Viniendo de Italia, todos suponen que allí el adulterio no es un error que se juzgue con severidad. Todo depende de las circunstancias. Claro que con el primer ministro que tienen, ese tipo de confusiones antropológicas son inevitables.

Terry no parece estar por la labor de renunciar al puesto de capitán y cerrar así el debate. Eso supondría reconocer un error. Las estrellas no se rebajan a esos niveles. Como la mujer ha escapado a Dubai (una decisión muy inteligente porque su casa estaba siendo sitiada por los tabloides como si fuera Troya), el Chelsea ha concedido permiso al jugador para tomarse unos días y viajar allí.

Lo importante es que si hay reconciliación, no se ponga en práctica de forma efusiva en un lugar público. Dubai no es el mejor sitio para tales alardes. Lo que es seguro es que los tabloides les estarán esperando allí.

Wenger choca con la realidad

31 ene 2010
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Los artistas pueden quedar intoxicados por su obra. Se arriesgan a vivir en una burbuja en la que nada de lo que ocurre fuera les perturba. El Arsenal se ha acostumbrado al disfrute de su talento y no parece verse importunado por las mundanas preocupaciones de sus rivales.

Otros corren al banco para sacar el dinero que no tienen cuando sufren la lesión de un jugador clave. Arsène Wenger, no. Eso es cosa de plebeyos. Su equipo se quedó sin Van Persie para toda la temporada y el entrenador sólo movió una ceja. Fábregas le pidió en público que hiciera un fichaje. En vano.

Quizá no fue esa la razón principal de la derrota de ayer ante el Manchester United por 1-3, que deja al club a cinco puntos del líder, el Chelsea. Pero es difícil pensar en ganar al United sin delanteros cuando tu centro del campo se ve desbordado por la intensidad de los rivales. Fàbregas (11 goles y 11 asistencias hasta ahora) no puede darse pases de gol a sí mismo.

El Manchester sorprendió de entrada porque negó al Arsenal el control de la pelota. Después de tenerlo castigado durante toda la primera vuelta, Ferguson dio entrada en el once a Nani con excelentes resultados. El portugués había sido marginado en el reparto de tareas frente a otros jugadores de menos calidad pero de carácter más guerrillero. Hasta hizo algunas declaraciones en su país para dejar claro a su parroquia que si no podía aspirar a ser el sucesor de Cristiano Ronaldo era por culpa del entrenador.

Nani parecía perdido para la causa de Ferguson. Ayer demostró que por la derecha es mucho más incisivo y vertical que el ecuatoriano Valencia. Él solo se apropió del primer gol. Superó a tres defensas y su centro acabó en la portería con la desafortunada colaboración de Almunia.

Cinco minutos después, dio a Rooney el pase en el momento adecuado en un contraataque para que el inglés anotara su gol número 100 en la Premier. Y ahí se acabó el Arsenal. Al igual que cuando fueron barridos por Chelsea en casa en la primera vuelta, el espíritu del equipo se disolvió.

Fàbregas no fue la presencia constante en el centro del campo y no tuvo opción de penetrar en la red tendida por Ferguson. El juego de paredes del Arsenal no tenía ninguna posibilidad ante la cobertura del United, donde dos centrocampistas siempre están ayudando a los centrales.

Para echar más sal a la herida, ese esforzado currela que es el coreano Park condujo el balón desde la mitad del campo en un contraataque hasta el final y marcó el tercero. Fue la forma que tenía la defensa del Arsenal de anunciar que se había rendido hace tiempo.

“¿Sois el (Manchester) City disfrazados?”, cantaban los aficionados del United. No hay peor insulto para un artista que lo comparen con un vulgar nuevo rico que compra el talento que no tiene.

Iñigo Sáenz de Ugarte

Un juez marca un gol a Terry

29 ene 2010
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¿Pondrá Vanessa Perroncel en peligro la armonía de la selección inglesa de fútbol durante el Mundial? ¿Tendrá que preocuparse Capello por lo que puedan hablar sobre la chica dos de sus defensas? No lo sabemos, porque hace unos minutos ni siquiera sabíamos quién era Perroncel, de profesión modelo. Ya no, gracias a un juez que ha tomado la decisión de levantar la prohibición al semanario sensacionalista News of the World de informar de un asunto privado del futbolista, John Terry. En la balanza del derecho a la privacidad y la libertad de expresión, ha pesado más lo segundo para desgracia del jugador del Chelsea.

La historia es la aventura de Terry, que está casado, con Perroncel, que fue, o es según el dominical, novia de otro futbolista, Wayne Bridge, ahora en el Manchester City y antes del Chelsea. Terry estará seguro en verano con la selección. Bridge, muy probablemente. Por el bien de Capello, esperamos que solucionen sus problemas cuanto antes.

La agonía interminable de Benítez

17 ene 2010
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Minuto 89 del Stoke-Liverpool. Los reds tocan con los dedos una victoria por 1-0 sin Torres, Gerrard y Benayoun. Los jugadores del Stoke, cuyo máximo goleador sólo cuenta con tres dianas, atacan como posesos el área rival. Podrían pasar días sin marcar un gol, pero no se les puede negar su intensidad. Los balones vuelan sobre el área de Reina sin orden ni criterio.

Es como ver un partido de la Liga inglesa de los años 70. Sólo con bajar el balón al césped y enlazar tres pases seguidos, el Liverpool podría desactivar al Stoke, cuyos jugadores corren como pollos sin cabeza.

Y sin embargo, está escrito que Reina encajará un gol, porque su defensa ha entrado en estado de pánico. Y el gol llega en el minuto 90 en un remate en el área pequeña con los reds colgados de su larguero y el miedo pintado en el rostro.

Rafael Benítez vive en un recurrente día de la marmota. Tiene que ser terrible saber que casi todos los partidos acabarán igual. Ocurrió ante el Stoke. Ocurrió la semana pasada en la eliminación de la Copa ante el Reading, un club que lucha por no descender de Segunda División. Ocurrió en la Liga de Campeones en varias ocasiones. El equipo, perseguido eso sí por las lesiones, se diluye en los últimos diez minutos, tal que si fuera un grupo de juveniles.

La prensa inglesa lo tiene difícil para hablar de Benítez y su plantilla. Han agotado todas las posibles necrológicas y ya no les queda nada nuevo por escribir. Si destituyeran al madrileño, sólo tendrían que poner en página un artículo ya publicado.

En el Telegraph, Duncan White se sale del discurso único. Apunta que en realidad Benítez ha sacado de este equipo en sus cinco años mejores resultados de los que se podía esperar con la materia prima disponible. Benítez es un piloto de F1 que llegó a una escudería “de nombre notorio, una historia repleta de grandes éxitos y recuerdos de victorias famosas”. Y lo que ocurre es que el coche nunca ha sido muy bueno.

No lo es y no va a mejorar. La plantilla está llena de medianías o de jugadores que en un solo año han sufrido una pérdida alarmante de calidad. Alguna responsabilidad tendrá en esto Benítez, porque él les ha fichado o no ha conseguido que saquen lo mejor de sí mismos. Un nuevo entrenador a mitad de temporada tendría que conducir un coche que no está ni para pasar la ITV.

En la Premier de verdad, los tres grandes se deshicieron con facilidad de rivales menores. El Chelsea dio un golpe de autoridad. Sin Drogba ni Essien, enrolados en la Copa África, le metió siete al Sunderland. En esta Liga, mucho peor que la de la temporada pasada, da la impresión de que el Chelsea sólo necesitará un par de rachas de buenos resultados para marcar diferencias. El Arsenal, que ayer ganó al Bolton con goles de Fábregas y Mérida, está lo bastante cerca como dejar ese pronóstico en lo que es, una simple impresión.

Iñigo Sáenz de Ugarte