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El tercer debate, en directo

29 abr 2010
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23:00 Esto se acaba. van los alegatos finales:

Cameron: “Necesitamos un Gobierno con los valores correctos y que apoye a las familias. Que siempre entienda que mantenerlos a salvo es lo más importante. Los más pobres y desamparados son los que peor lo han pasado con Gordon Brown y quiero que sepan que tienen un mejor futuro. Si votan laborista van a seguir teniéndolo, si votan liberal demócrata sólo tendrán incertidumbre”.

Clegg: “Todo lo que he dicho en estos debates es porque creo que podemos tener un país más justo, no dejen que nadie les asuste por seguir sus instintos. En todos estos años han visto muchas promesas que los dos viejos partidos no han cumplido. Les ofrezco un país más justo para todos, con impuestos más justos, ayuda a los niños más necesitados y un enfoque económico distinto. Creo que todo esto es posible. Es su eleccion, es su país. Cuando vayan a votar escojan el futuro que quieren. Si creen que las cosas pueden cambiar no dejen que nadie les diga que no pueden. Sí Pueden.”

Hay muchas diferencias entre nosotros. Mientras que nosotros tenemos propuestas, los conservadores van a poner la recuperación económica en peligro. Soy consciente de lo que dicen las encuestas. Cameron puede gobernar, quizá con la colaboracion de Clegg. Pero los retos son demasiado importantes como para dejarlos en manos de ellos y de su política”.

22:54 “David no responde a la pregunta” es la frase muletilla de Brown esta noche. Mejor que el “estoy deacuerdo con Nick“.

22:49 ¿Cómo aseguran que va a haber igualdad de oportunidades para los niños?

Clegg promete 2.500 millones de libras para conseguir que los niños cuyas familias tienen menos ingresos vayan al colegio.

Cameron habla de dar todo el control a los directores de los colegios y así mejorar la disciplina en las escuelas.

Brown se pone sentimental: “me encanta que esta pregunta esté hecha por un profesor porque nunca olvidas a los profesores”.Y vuelve a meter miedo con los recortes en educación de los tories.

Ataca a Clegg y Cameron por querer recortar la inversión pública en educación.

22:46 Brown habla del informe del informe del Instituto de Estudios Fiscales del que hablábamos en la previa. “David, tus propuestas económicas no están claras” .

Más sobre ese documento en The Independent .

22:37 Siguiente pregunta: ¿Qué van a hacer con la gente que se está aprovechando de los subsidios?

Clegg dice que incentivar a los parados con su propuesta de la exención de la declaración de la renta a los que ganan menos de 10.000 libras al año.

Brown dice que se van a acabar los subsidios a los parados de larga duración y promociona su plan para buscar trabajo a los jóvenes que llevan seis meses en el paro.

“Si no sabes trabajar porque no tienes la formación te diremos cómo. La gente que puede trabajar debe hacerlo y no estar aprovechándose del subsidio” dice Cameron, que se pregunta que después de 13 años de Gobierno laborista cómo no han hecho nada.

22:36 Una imagen curiosa vía @TimMontgomerie


22:35 Brown y Cameron van de nuevo a por Clegg y dicen que quiere aplicar el IVA a las nuevas construcciones.

22:29 ¿Qué van a hacer para ayudar a las familias?

Cameron juega la baza de los que no trabajan y se aprovechan de las ayudas del Estado.

Clegg explica que hay 1,8 millones de personas esperando acceder a una casa de protección oficial y promete 250.000 viviendas estatales.

Brown critica a las constructoras pero dice que hay 1 millón de viviendas más. Y saca a relucir que van a bajar los impuestos para los nuevos compradores.

22:28 Cameron al ataque: “Clegg quiere regularizar a 600.000 personas”

Brown no se queda corto y le acusa de estar fomentando el efecto llamada.

22:26 Y como en el anterior debate, Clegg vuelve a culpar a Cameron y Brown de los problemas de inmigración: “El problema está creado y tenemos que hacer frente”. Se refiere a la gente que lleva muchos años trabajando en el Reino Unido y que siguen viviendo en la ilegalidad.

22:25 Posiblemente el momento de la noche: Brown está deacuerdo con Cameron en inmigración.

22:24 Cameron se lo ha recordado y Clegg le responde como lo hizo en el anterior debate, diciendo que no puede deportar a la gente que no tiene ni idea de dónde vive.

22:20 ¿Qué van a hacer los candidatos sobre inmigración?

Clegg no habla hoy de las regularizaciones que proponía en los anteriores debates, pero insiste en aumentar la seguridad en las fronteras y luchar contra las mafias.

22:10 Cameron apuesta por invertir en Ciencia y Tecnología, promover prácticas para los jóvenes y mantener los impuestos de los pequeños empresarios bajos.

22:09 Brown apunta lo mismo: obligar a los bancos a que concedan créditos.

Es curioso cómo sigue atacando a Cameron cuando su mayor amenaza en las urnas ahora mismo es Clegg.

22:06 Tiempo ahora para la recuperación de la industria

Clegg ve necesario que los bancos empiecen a conceder créditos a los negocios para que la economía se mueva y propone inversión en la industria del futuro: energías renovables.

22:05 Cameron hizo un ataque velado antes, pero vuelve a meter miedo con el Euro y las supuestas intenciones de Clegg.

21:59 Pregunta sobre bancos y los bonus de los banqueros

Cameron dice que el comportamiento de los bancos es “inaceptable” y propone regularlos a través del Banco de Inglaterra.

Para Clegg ningún trabajador de un banco debería cobrar un bonus mientras tengan pérdidas

Brown, que ha tenido una pelea muy particular con los banqueros para acabar con los bonuses, dice que deben ser regulados tanto nacional como internacionalmente.

21:55 Mientras Brown y Cameron se lanzan cuchillos, Clegg le da la razón a la mujerque hizo la pregunta. El liberal demócrata sigue de moderador de los debates.

21:51 Clegg se pone del lado del pueblo diciendo que los impuestos no pueden aplicarse a esos que menos tienen. Su manera de hablar, muchísimo más cercana a la calle que la de Brown y Cameron, es uno de sus secretos.

21:48 La siguente pregunta es sobre qué van a hacer los candidatos con los impuestos

Las respuestas van por el mismo lado:

Cameron dice que la gente no tiene por qué pagar la crisis con impuestos, Clegg vuelve a la teoría de la justicia social y Brown sigue explicando que los impuestos servirán para cubrir los recortes de presupuesto.

21:43 Clegg dice que hay que recortar el gasto cuidando de las familias más pobres, pero no cómo se hace eso.

Brown va al ataque y acusa a Cameron de querer hacer la misma política de los años 30.

Cameron utiliza el eslogan de uno de sus pósters: “Brown os está diciendo, dejadme que siga aumentando la deuda pública”

21:40 Brown dice que el recorte de 6.000 millones de libras que proponen los conservadores en este año “va a hundir la economía” y que eso sólo debería hacerse “cuando la economía esté segura”.

Cameron le contesta que cuenta con el apoyo de empresas como Sainsbury’s y Marks&Spencer sobre lo de bajar los impuestos y cortar el gasto público.

21:36 La primera pregunta es clara: ¿Dónde van a recortar gastos?

Clegg dice que de los pasaportes biométricos y de los proyectos de defensa, por ejemplo.

Brown habla de subir impuestos ahora para las rentas más altas y reducción del gasto público en las áreas menos importantes. “No vamos a rebajar la inversión en la Seguridad Social ni en la educación”, dice.

Cameron se apunta a lo de no cortar el presupuesto de los ministerios más importantes. Pero va a congelar los sueldos de los funcionarios y retrasar la edad de jubilación. Esto suena un poco a Grecia.

21:35 Alegato inicial

Cameron habla de terminar con la dependencia de las ayudas estatales, hacer que los bancos presten dinero a los nuevos negocios, mejorar los servicios públicos. Nunca entraría en la zona Euro.

Clegg apuesta por impuestos justos: No hacer declaración si ganas menos de 10.000 libras.

Brown reconoce su error ayer: “Como visteis ayer no lo hago todo bien”. Sin embargo dice que su experiencia en Economía sí ayudará a continuar con la recuperación económica.

21:30 empieza el debate. Antes, podéis leer aquí algunas ideas para evitar hablar de lo de ayer. (vía The Guardian)

21:25 You Gov ya ha publicado su encuesta diaria. Es sorprendente, pero se esperaba un descalabro mayor de los laboristas después del #bigotgate .

Conservador 34% (no cambia con respecto a la de ayer)

Liberal Demócrata 28% (Bajan tres puntos)

Laborista 27% (se mantienen igual)

21:20 Según The Guardian, los laboristas van a tirar de Blair mañana para la campaña en algunas circunscripciones en el sureste de Inglaterra. Mal van si tienen que recurrir a él.

21:15 El ministro de empresa, Peter Mandelson, le dicta a Brown lo que tiene que decir en la web de los laboristas por si se pierde.

21:11  Para refrescar la memoria, también merece la pena echarle un ojo a todo lo que pasó ayer en torno a Brown y su metedura de pata:

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21:03 Falta media hora para que empiece el debate. Si queréis repasar los dos anteriores, aquí tenéis las crónicas:

- Brown corteja a Clegg en el debate televisivo

- Clegg resiste el acoso de Brown en el segundo debate

Tremendo error de Gordon Brown

28 abr 2010
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Es la forma que tiene Gordon Brown de hacer campaña. Habla con una viuda de 60 años, escucha sus quejas, le sonríe y se despide amablemente (imágenes y transcripción). Después, se mete en el coche sin darse cuenta de que lleva un micrófono inalámbrico conectado. Y ahí se hunde en el barro.

Esta es la forma que tiene Gordon Brown de hacer campaña. Habla con una viuda de 60 años, escucha sus quejas, le sonríe y se despide amablemente. Después, se mete en el coche sin darse cuenta de que lleva un micrófono inalámbrico conectado. Y ahí se hunde en el barro.

Gordon Brown: “Esto es un desastre. Nunca deberías haberme puesto delante de esa mujer. ¿En qué estabas pensando? Es ridículo”

Asesor: “¿Qué hay de malo? ¿Qué te ha dicho?

Gordon Brown: “De todo. Es solo una mujer intolerante. Dice que solía votarnos”.

No ha tardado en pedir disculpas.

Clegg, Obama y la batalla de los clones (tories)

27 abr 2010
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Para ser un antiamericano, como diría Gordon Brown, Nick Clegg ha asimilado muy bien la retórica de Barack Obama. En el segundo debate televisado, el líder de los liberal demócratas terminó su alegato final con un “It can be different. Yes it can“. Lo que vendría a ser una versión británica del “Yes we can” del Nobel de la paz.

Ahora presenta su vídeo electoral utilizando la otra palabra mágica: “hope“. O lo que es lo mismo, esperanza. El nuevo héroe británico, que afirma haberse acostado con unas cuantas mujeres en su vida, “no más de 30″, se pasea por Londres esquivando papeles con las promesas incumplidas de tories y laboristas.

También vuelve a demostrar su pasión por la cámara. Hay que reconocer que, por ejemplo, a Cameron en este vídeo le cuesta un poco más.

Y un día más, no podía faltar el vídeo de rigor de los laboristas. Hoy con el hombre del saco como invitado estrella.Los de Gordon Brown tratan en él de explicarle a los británicos que como se equivoquen de papeleta, un ejército de tories clonados irá casa por casa comunicándoles que les recortan las ayudas familiares y que les alargan la lista de espera de la Seguridad Social.

No deja de ser un poco de humor macabro para amortiguar la caída. Siguen terceros en las encuestas. Hasta los dibujos animados les abandonan.

Daniel del Pino
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El vídeo de Clegg se parece sospechosamente a una película de terror y hasta usa su banda sonora. Will Heaven lo explica en The Daily Telegraph.

Los placeres prohibidos

25 abr 2010
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Por la cuenta que les trae, los políticos suelen ser muy cautelosos al hablar de su carácter en las entrevistas. The Guardian intentó este fin de semana romper el cerco y presentó a los tres líderes idéntico cuestionario. Gracias a él, sabemos que el “placer prohibido” de Gordon Brown es comprar cosas por Internet: “Especialmente ahora, que hemos convencido a varias webs de que los pedidos del señor y la señora Brown desde Downing Street no son una broma”.

A la hora de nombrar al personaje vivo que más admiran, Brown y David Cameron van a lo seguro: Mandela. Nick Clegg sorprende con el escritor surafricano Coetzee. Es un tipo emotivo. Le preguntan por la última vez que ha llorado y dice: “Hace poco, cuando escuchaba música en el coche”. El placer prohibido de este hombre tan sensible es fumar.

Las dificultades de comunicación de Brown quedan de manifiesto. ¿Qué es lo que más lamenta haber hecho?: “Creo que podría haber expresado de forma más elegante mi propuesta (de matrimonio) a Sarah”. No dice más, aunque nos podemos imaginar lo peor de un hombre tan tímido como Brown.

Cameron y Clegg coinciden en los superpoderes que les gustaría tener: teletransporte. Sería muy útil en una campaña electoral. Y en otra cosa. A la pregunta de cuándo han estado más cerca de la muerte, ambos citan el mismo caso: un accidente de esquí.

El tory deplora en los demás la falta de sentido del humor y de su aspecto físico, esos mofletes tan sonrojados. Clegg ya no está muy satisfecho de su estómago, pero lo cierto es que muchos políticos se cambiarían con él.

También hay cuestionarios para otros políticos. A la inevitable que pregunta que nadie responde (¿con qué frecuencia hacen el amor?), el ministro Andy Burnham dice: “Desgraciadamente, no tanto como Clegg”. El ministro Miliband se rinde: “Oh, por favor, yo no soy Nick Clegg”.

El consejo de Clegg a estos admiradores: “Los que se dedican a hacer la cuenta no están disfrutando lo suficiente”.

Clegg resiste el acoso de Brown en el segundo debate

22 abr 2010
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Era el único debate de los tres en el que Gordon Brown partía con una ligera ventaja previa y el laborista lo aprovechó a conciencia. El segundo duelo de los tres cabezas de la lista estuvo centrado en política exterior y defensa en su primera mitad, y el primer ministro saliente jugó con intensidad la carta de la experiencia.

“Soy su hombre”, dijo al principio en una de las frases más arriesgadas que ha pronunciado en la campaña. Pocos ciudadanos comparten esa sensación, según los sondeos, ni siquiera muchos de los votantes laboristas.

La primera encuesta posterior al debate confirmó esa idea. Según YouGov, el 36% dio como ganador a David Cameron, el 32% a Nick Clegg y el 29% a Brown.
La impresión general es que hubo un empate. Eso fue precisamente lo que marcó otro sondeo, el de ComRes, con Clegg como vencedor con un 33%, y Brown y Cameron empatados con un 30%.

Esta vez, no pareció que el liberal Clegg se impusiera con la pasmosa claridad que se produjo en el primer debate. Para empezar, Brown no dijo, como entonces, “estoy de acuerdo con Nick”, un detalle ridiculizado hasta la exageración.

El laborista fue más enérgico y directo. Como es habitual en él, se notaba que las buenas frases las traía preparadas y cocinadas por sus asesores, pero incluso así eran efectivas. A David Cameron le dijo que “tres millones de empleos dependen de Europa” y le reprochó los aliados ultras que tiene en el Parlamento europeo.
Con quien fue más duro y condescendiente, fue con Clegg. Jugó descaradamente la carta del miedo con la intención de dejar patente al electorado que un Gobierno liberal debilitaría al país.

Adoptando el papel de estadista, o al menos intentándolo, le acusó de no dar la talla en los temas internacionales. “Afronte la realidad”, le dijo varias veces, como si el liberal, que conoce cuatro idiomas (Brown sólo habla inglés), no supiera cómo funcionan las relaciones internacionales.

Por dos veces, el laborista llamó “antiamericano” a Clegg, una acusación insólita, dado que su rival no se había referido en ningún momento a EEUU. Lo que sí había hecho el liberal en su primera intervención es decir que Gran Bretaña no puede ser “cómplice en la tortura” ni debería haber invadido Irak.

Clegg jugó a lo seguro. No quiso mostrar sus dudas sobre la misión de Afganistán, a pesar de lo que ha hecho en algunas ocasiones en la Cámara de los Comunes. Cameron tenía una misión antes del debate: marcar distancias con Europa sin parecer un euroescéptico radical. “Debemos estar en Europa pero hemos entregado demasiadas competencias a Bruselas, y algunas de ellas deben regresar”, afirmó en una frase que le puede dar votos.

Sin embargo, podría haber acorralado a Clegg por el antiguo apoyo de los liberales a la entrada en el euro, postura que la crisis financiera ha enterrado durante mucho tiempo. No lo hizo y seguro que fue un olvido, no una decisión consciente. En la veintena de circunscripciones del sur de Inglaterra que se disputan tories y liberales, el suave europeísmo del partido de Clegg no es una carta ganadora.

Cameron mejoró algo la imagen algo insípida y pasiva del primer debate, aunque no a la altura de sus intervenciones en el Parlamento. Por momento, recuperaba la intensidad. Marcó distancias con claridad con el mensaje intransigente de la Iglesia católica en relación a la planificación familiar. Al mismo tiempo, hizo un amplio elogio a las personas con creencias religiosas que hacen trabajos por la comunidad.

La segunda mitad del debate estuvo centrada en asuntos internos. Se repitieron muchos de los argumentos de la primera cita. Brown perdió energía, lo que permitió a Cameron recuperar la iniciativa. “Aquí podéis ver uno de los problemas de un Gobierno de coalición”, dijo cuando sus adversarios discutían sobre el papel de los bancos en la economía.

Todo pareció más igualado. Brown y Cameron no dejaron que Clegg les comiera el terreno e hicieron valer sus galones. Quizá las frases finales de Clegg dejen huella: “Esto (por el futuro del país) puede ser diferente. Puede serlo”. En inglés, “it can”, casi como el “Yes, we can”.

Iñigo Sáenz de Ugarte

El rap de Cameron (y algunos más)

20 abr 2010
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Después de la irrupción de Obama Girl en las últimas elecciones estadounidenses, a cualquier político del mundo le gustaría tener una heroína a su servicio que pregone las bondades de su programa.

En Reino Unido esto no tiene visos de pasar. De hecho, aquí la campaña electoral se centra en dos frentes. Por un lado, las ideas políticas, que son escasas y manidas. Por otro, la contracampaña de unos partidos contra otros. En este ámbito si se puede ridiculizar al máximo al adversario, mejor que mejor.

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Normalmente este tipo de contraataque se lleva dentro de los propios partidos. Pero a veces la parodia se escapa de los equipos electorales.

De ahí que no sea de extrañar la aparición, no muy fuerte de momento, de las Cameron Girls. Dos muchachas que paseándose por Westminster han grabado un vídeo musical parodiando hasta la extenuación al líder de los tories, David Cameron.

Su éxito no está siendo proporcional al de la chica de Obama. Se puede suponer que por motivos de promoción, pero también de producción y gusto musical.

No son las únicas que han usado las elecciones para tener su momento de gloria. En la última semana, Youtube ha escupido unos cuantos vídeos más dedicados a todos los candidatos por igual.

Resulta lamentable que siempre se recurra al rap para hacer el ridículo en Internet. Aunque hay quien intenta hacerlo lo mejor que puede.

El programa de la BBC, The Impressions Show, atacó primero cuando aún no se sabía si Brown seguiría liderando a los laboristas.Daniel del Pino

“Estoy de acuerdo contigo, Nick”

15 abr 2010
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23.45

Encuesta de You Gov para The Sun: clara victoria de Clegg, con un 51%. Por detrás, Cameron 29%, Brown 19%.

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Los tríos en los debates no funcionan igual que las parejas. Los británicos se estrenaron anoche con los debates televisados electorales y pudieron comprobar que el liberal Nick Clegg se manejaba tan bien como los primeros espadas, el laborista Gordon Brown y el conservador David Cameron. Y con vistas a un parlamento sin mayoría absoluta, llamó la atención la cantidad de veces que Brown dijo: “Estoy de acuerdo contigo, Nick”. Había algo de romance en el ambiente con la vista puesta en los votos de los liberales demócratas en la futura legislativa.

Pero si hay que creerse la mirada y el suspiro de incredulidad que se le escapó a Clegg, es probable que los liberales no estén encantados con la idea de un matrimonio de conveniencia con Brown.

Ocurrió lo que temían los conservadores. Por momentos, parecía un dos contra uno con Cameron en el papel solitario. En general, el líder tory estuvo consistente y no cometió grandes errores. Sin embargo, dejó de escapar algunas expresiones, incluida una mueca de sorpresa, que dejaron patente su juventud. Con 43 años, no es un precisamente un chaval, pero en Gran Bretaña los primeros ministros suelen ser mayores. De hecho, si Cameron sale elegido, será el más joven de los últimos dos siglos.

Los candidatos respondían a preguntas de una audiencia seleccionada y luego se sucedían sus intervenciones. A veces se interrumpían brevemente, lo que no es habitual en estos debates tan restringidos por las normas pactadas por los partidos.

Sin embargo, las intervenciones tenían que ser demasiado breves y los candidatos se veían constantemente interrumpidos por el moderador. A veces, ni siquiera podían concluir el razonamiento.

El debate comenzó con una pregunta sobre un tema del que en general los partidos han rehuido en campaña: la inmigración. Cameron tuvo la opción de decir que “la inmigración está fuera de control”. Defendió que hay que reducir la llegada de extranjeros, una opción muy popular entre los votantes, a través de unos límites más estrictos.

Brown estuvo a la defensiva y no se atrevió a negar la premisa ni a cuestionar la demagogia con que se trata este tema en muchos periódicos. Dijo que la inmigración neta ya ha bajado en los últimos años y que lo seguirá haciendo. Hubo que esperar a que Cameron lo dijera para que la audiencia se enterara de que la economía británica también se ha beneficiado de la llegada de inmigrantes.

Las cifras oficiales dicen que ha habido un descenso de los delitos graves, pero esa no es la percepción de la opinión pública. Eso le sirvió a Cameron para apostar por el mensaje duro: “El sistema no funciona”. Pidió más policías en la calle, lo que también hizo Clegg, aunque con una receta casi milagrosa.  Aparentemente, todo se reduce a quitar “el papeleo y la burocracia” en las comisarías, y sacar a los agentes al exterior. Tampoco hay mucho más dinero para contratar a más agentes.

Gordon Brown no perdió la ocasión de advertir a la opinión el peligro de que la economía del país sufra una recaída y vuelva a la recesión. “No pongas en peligro los puestos de trabajo de la buena gente”, dijo dirigiéndose al líder conservador.

Cameron acusó a los laboristas de crear “un impuesto sobre los empleos” con el aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social. Y reservó un momento para la propuesta de recorte fiscal de los liberales. “Me encantaría, pero no tenemos dinero suficiente para eso en estos momentos”.

Clegg tuvo una respuesta que seguro que le facilitó muchos votos. Comparó el impuesto sobre la renta que pagan los trabajadores por cuenta ajena con el impuesto a las rentas de capital, una diferencia que deja patente los privilegios que los sucesivos gobiernos han concedido a la industria financiera.

Iñigo Sáenz de Ugarte

¿Tan cerca de Westminster?

14 abr 2010
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Los tories tratan de cercar el Parlamento con su publicidad, colocando banderolas a escasos metros de Westminster. Pero sigue sin estar muy claro si conseguirán asaltarlo.

Las encuestas estos últimos días son de todos los colores. Algunas llegan a dar a los conservadores de David Cameron un 40% de los votos, la cifra mágica con la que sueñan los tories para gobernar en mayoría a partir del 7 de mayo.

Esta semana, los más optimistas, como el último de Yougov, les otorgan un 39%. Ésa es la cifra a partir de la cual Cameron podría convertirse en primer ministro. Pero todo lo que acabe siendo inferior a eso puede llevarle al fiasco. Desde un gobierno en minoría a la perdición total.

La conclusión inicial es que a tres semanas de las elecciones no hay nada decidido. La encuesta de Yougov a nivel regional muestra cómo partidos minoritarios como el anti Unión Europea UKIP y el ultra BNP van acumulando apoyos a medida que pasan los días.

Con los debates televisados por venir se espera, además, que el líder de los Liberal Demócratas, Nick Clegg, gane en confianza. El caso de Clegg es muy especial puesto que dirige el tercer partido más importante del Reino Unido pero casi nadie le conoce. Dichos debates pueden suponer una catapulta mediática para él que iría en contra de Conservadores y Laboristas.

Con este panorama, Patrick Dunleavy, profesor de la London School of Economics (LSE), explica, basándose en lo que pasó en las anteriores elecciones, que estos dos últimos partidos acabarán repartiéndose un 68% de los votos.

La forma en que se repartan ese porcentaje puede significar una victoria aplastante o una derrota histórica con tan sólo un par de puntos de diferencia.

Las últimas encuestas de la LSE hablan toavía de un 69% de los votos a repartirse. Los conservadores obtendrían un 37% por el 32% de los laboristas. Teniendo en cuenta que con el actual sistema de votos británico las papeletas que van a los laboristas cuentan más que las que van para los tories, Cameron estaría a 3 puntos de la victoria final, pero también a 3 puntos del desastre. Los laboristas sólo tendrían que ganar 2 puntos más para gobernar tranquilamente por cuarta legislatura consecutiva.

Si el porcentaje a repartir fuera finalmente el 68% de los votos, entonces la cosa estará todavía más ajustada.

Daniel del Pino

Cerveceros en campaña electoral

13 abr 2010
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Es una propuesta de Fuller’s, la casa de London Pride, la cerveza londinsense por excelencia, para promocionar sus sabores aprovechando las elecciones.

Es curioso que utilicen la imagen de los políticos en sus grifos sabiendo que todos ellos están a favor de subir los impuestos de la cerveza.

El chico de la siguiente imagen no parece tenerlo claro todavía pese a trabajar, precisamente, en la fábrica de London Pride. Mira a Cameron pero lo que en realidad está pensando es: “Probé este sabor o quizá fue el de Brown”.

Dibujos animados y madres guapas

13 abr 2010
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Dos maneras de atraer al electorado:

Dárselo todo mascadito al estilo laborista y con dibujos animados:

O dárselo con ejemplos de la vida real por medio de una madre conservadora guapa:


¿Qué puede pasar? Que en una campaña como ésta, te salgan vídeos de burla a las pocas horas:


O que algún visionario ya supiera que ibas a utilizar a una madre guapa.