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Nada que esconder

11 feb 2010
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The Times. Peter Brookes

Quizá la de Peter Brookes en The Times es la mejor viñeta del día sobre el caso Binyan Mohamed.

Los esfuerzos de David Miliband por tapar las pruebas de las torturas sufridas por el ciudadano etíope en las cárceles secretas de la CIA y en Guantánamo fueron insuficientes.

Ahora habrá que ver si hay consecuencias para el ministro de Exteriores que una vez Hillary Clinton describió como “brillante, enérgico, atractivo e inteligente”.

Justicia a medias para Binyam Mohamed

10 feb 2010
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Binyam MohamedHoy era un día importante para Binyam Mohamed. El Tribunal de Apelación británico debía decidir si hacer públicas las pruebas que demuestran que el MI5 participó en su tortura en Pakistán y Marruecos antes de llegar a la cárcel de Guantánamo en 2004. Pero su felicidad no será completa.

El Gobierno de Gordon Brown, con un recurso, ha conseguido que la Corte elimine del informe algunos párrafos que pueden dañar mucho la imagen de los Servicios de Inteligencia. El Tribunal, no obstante, ha publicado una carta en la que explica todo el proceso.

Pese a todo, queda claro que el Reino Unido externaliza la tortura y que participa o ha participado en interrogatorios en el extranjero que se han traducido, pasados los años, en cientos de denuncias. El caso de Mohamed es especialmente llamativo por un motivo. Los jueces que llevaron su denuncia eran conscientes de la participación del MI5 en su tormento, pero el Foreign Office consiguió evitar que se publicaran dichas pruebas por miedo a las represalias de EEUU.

La CIA aparecía en el informe Mohamed y a Washington no le hacía ninguna gracia que estallara un nuevo caso de torturas mientras Obama trataba de impedir la publicación de fotos como las de Abu Ghraib en otras cárceles iraquíes. EEUU llegó a amenazar a Londres con cortar de raíz la colaboración antiterrorista. Los jueces tuvieron que dar marcha atrás después de hablar con el ministro de Exteriores británico, David Miliband. Hoy, Miliband ha quedado retratado al tratar de encubrir a sus servicios secretos.

Daniel del Pino

Torturas, solos o acompañados

16 nov 2009
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33 nuevos casos de denuncias de ciudadanos iraquíes contra los soldados británicos que invadieron su país no son suficiente para que el Ministerio de Defensa considere la tortura como una práctica generalizada entre sus tropas. Los cientos de demandas que podría haber según el abogado que representa a esos mismos iraquíes tampoco. Pero quizá el testimonio de algunos militares testigos o partícipes de las palizas a presos sirva para que los altos mandos del Ejército del Reino Unido se den cuenta de las cosas.

Este fin de semana, el diario The Independent informaba de que los soldados británicos podrían haber empleado técnicas parecidas a las de los estadounidenses en Abu Ghraib para atormentar a los presos iraquíes.

El periódico deja caer que ambos Ejércitos podrían haberse puesto de acuerdo en algunas de las prácticas. Entre ellas, el apilar a los presos desnudos y someterles a descargas eléctricas, violaciones, ejecuciones simuladas e intimidación con perros.

Lejos de divertirse dándose palizas entre ellos en la cantina de turno o jugar interminables partidas de billar alcoholizados, los soldados británicos pasaron al cuerpo a cuerpo en las cárceles de Irak.

Donald Paynee, militar británico que pasó a la historia en 2007 como el primero que va a la cárcel acusado de crímenes de guerra, dijo ayer que algunos de sus compañeros se pasaban de la raya, como él.

Lo hizo ante la comisión que investiga la muerte en Basora de Baha Mousa, un iraquí de 26 años que trabajaba de recepcionista en un hotel. Y puso como ejemplo gráfico las supuestas palizas del teniente Craig Rodgers:

“I observed Lieutenant Rodgers place a jerry can of petrol in front of the young boy. He poured water over him and then lit a match”.

“At one time or another I saw all the members of the multiple in-call sign G10A emulate me. I have seen each one, including Lieutenant Rodgers, forcefully kick and/or punch the detainees.”

Rodgers negó en un comunicado que hubiera “pegado o pateado a ningún preso”. Pero algunos de sus compañeros sí que vieron a Paynee propinando una paliza a Moussa antes de que muriera.

“He seemed to completely lose his self-control. He started to lash out wildly, punching and kicking Baha Mousa’s ribs. Corporal Payne also certainly kicked Baha Mousa’s head, which rebounded off the wall.”

Moussa murió hace seis años. En su autopsia, el recepcionista iraquí tenía 93 lesiones distintas. Demasiado como para haberse caído mientras se duchaba.

El historial de acusaciones de tortura contra el Reino Unido es bastante largo. No solo hay denuncias de presos iraquíes. También de paquistaníes, afganos y británicos musulmanes que afirman que los servicios de Inteligencia colaboraron con la CIA en su tormento en alguna cárcel perdida en el mundo, o simplemente los extorsionaron. Incluso los agentes de Scotland Yard han sido acusados de practicar el plato estrella de Guantánamo: la famosa asfixia simulada.  Torturas al fin y al cabo. Solos o acompañados.

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Un resumen del caso de Baha Mousa, en The Guardian

Daniel del Pino