La diputada Rosa Díez ganó a La pelota vasca. Ayer se sentía satisfecha del triunfo. No es que la dirigente de Unión Progreso y Democracia se haya convertido en pelotari, es que en cuanto vio el reclamo del polémico filme de Julio Medem en la web del Instituto Cervantes de Brasilia pilló un buen rebote y lo lanzó contra la directora del Instituto, Carmen Caffarel. Esta dio orden terminante de modificar la sinopsis, que había sido introducida por un trabajador y colocaba en pie de igualdad a los demócratas y a los violentos, y le ha manifestado su “radical desacuerdo” con el contenido del texto, que fue suministrado por la productora de Medem.
Aunque parezca extraño, en la Moncloa trabajan al servicio del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, menos titulados superiores que empleados que no han pasado de bachillerato. Según los datos que el Ejecutivo ha suministrado al diputado y portavoz del PP en materia de Administraciones Públicas, Rafael Merino, de los 644 empleados de la Moncloa, 158 son titulados superiores, 44 de grado medio, 234 no pasaron de bachillerato, 127 tienen el graduado escolar y 65 sólo el certificado de estudios primarios. Como Merino sigue empeñado en demostrar que Rodríguez Zapatero tiene un montón de asesores, le han aclarado que hay 16 altos cargos, 336 funcionarios de carrera, 100 con la calificación de personal laboral fijo y 192 eventuales. Los asesores se inscriben entre el personal eventual, son 56 y casi todos poseen titulación superior.
La calidad del agua y el saneamiento de las residuales supone una inversión pública de 294 millones de euros este año, 257 el que viene y 193 en 2011. Son datos que la ministra Elena Espinosa ha entregado al diputado de CiU Pere Macías. Cita entre las obras más importantes la depuradora de Lamiaren-Aranburu, la del vertido a la Ría de Guernika, la de Iamiaco, el colector Lasarte-Oria y las de Santiago y Orense. Los gallegos más viejos aún recuerdan los brotes de cólera en Galicia, cuando la censura de prensa impedía hablar de las epidemias, y el aristócrata y asesor de Franco, Gonzalo Aguilera y Yeltes, achacaba al alcantarillado los males de España. Había cólera, pero no elecciones.
La banda ancha (de telefonía) lleva camino de erradicar al funcionario de la ventanilla. Llegará el venturoso día en el que el “vuelva usted mañana” de Mariano José de Larra habrá perdido todo su sentido. Educación ya tramita el 10% de los asuntos por Internet, según dice la ministra Mercedes Cabrera; el INEM ya habilita un procedimiento para que los parados puedan fichar cada tres meses y recibir las ofertas de empleo por correo electrónico; Hacienda aspira a alcanzar el 70% de las declaraciones de renta por su sistema electrónico y hasta las multas de tráfico nos van a llegar a casa por e-mail. La vida en una pantalla, la burocracia, también.
Ahora ya sabemos por qué el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirma y reitera que no llegaremos a los cuatro millones de parados. Según le ha comunicado al diputado de CiU Carles Campuzano, quiere alcanzar un pacto con los sindicatos para colocar aparte a los trabajadores que se prejubilan aprovechando la lluvia de expedientes de regulación de empleo. En la actualidad, todos pasan a engrosar las listas de parados del INEM. Pero ya que sus circunstancias y disponibilidad para el trabajo no son, en muchos casos, las mismas que las de otros parados más jóvenes, habrá que tenerlo en cuenta para no perjudicar a estos. Corbacho es un hombre sensato, no quiere líos ni ruido y busca una clasificación específica para este colectivo, como la de quietos, paseantes o cualquier otra que les despoje de la condición oficial de parados, sin cambiar la norma.
El Congreso de los Diputados registró ayer dos formas de pedir amparo. Una, la de Celia Villalobos, que siendo miembro de la Mesa ha pedido amparo a la misma porque el Gobierno no le ha contestado a 346 preguntas. Otra, la del diputado socialista José Manuel Bar Cendón, quien bajaba de donde su apellido indica para intervenir en el Pleno sobre el transporte ferroviario y se quedó atrapado en el ascensor. Bar pidió ayuda desesperadamente a su secretaria y esta no sólo avisó de la avería, sino que le dejó abierto el teléfono para que pudiera seguir el debate. Eso es amparo. Finalmente, abrieron el ascensor, Bar salió de estampida maldiciendo al elevador y llegó a tiempo de intervenir.
Paseaban por la M-30 del Congreso Alfredo Pérez Rubalcaba y Ángel Acebes contándose confidencias. Algunos informadores se preguntaban el motivo de la charla. La temática era amplísima: el terrorismo, la supresión de signos pro etarras en el País Vasco, la salud de Adolfo Suarez, las tramas de espías y corruptos en las que anda envuelto el PP… De pronto, un cualificado funcionario echó en falta a Eduardo Zaplana quien, junto con el ex portavoz socialista Rubalcaba, tendrá que firmar la rendición de cuentas de su grupo correspondiente al ejercicio de 2007. Para tan prosaico asunto el tribunal les ha dado de plazo hasta el próximo 1 de marzo.
A la ministra de Defensa, Carme Chacón, le agrada aparecer con la puntuación más alta en los últimos sondeos del CIS. En el de ayer figuraba con 5,33 puntos, por encima de María Teresa Fernández de la Vega y de Alfredo Pérez Rubalcaba, que son los únicos miembros del Gobierno que aprueban. Aunque no teme que le ocurra lo que a Pedro Solbes, que ha bajado de los primeros a los últimos puestos, con una nota de 3,84, prefiere no comentar su suerte, porque lo importante, dice, es la valoración que los ciudadanos hagan de las Fuerzas Armadas. Si vamos a ver, en el barómetro de noviembre, el Ejército apareció por primera vez como la entidad que más confianza inspiraba a los españoles. ¿Tendrá esto algo que ver con la buena nota de la ministra? En todo caso parece indicar que del golpe del 23-F sólo queda el recuerdo de una pesadilla que ocurrió hace 28 años.
El embajador español en Argentina, Rafael Estrella, corría hacia su coche, situado en la cabeza de la comitiva de la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner. Salían de visitar el Congreso y, por una vez, la presidenta tuvo que esperar a los rezagados en el interior del
Rolls-Royce que le prestó el rey Juan Carlos. En los demás casos, fue ella quien llegó 40 minutos tarde a la cena de gala, con 45 minutos de retraso a una recepción en la Casa de América e hizo esperar otros 40 a Mariano Rajoy, que fue a verla al Pardo. Por cierto que para no hacerle esperar tanto, cortó el lunes, a la segunda pregunta, la rueda de prensa que dio con Rodríguez Zapatero. El presidente se sorprendió, claro.
El gesto serio de los ministros que estos días han pasado por el Congreso podría ser el termómetro de la preocupación gubernamental por la crisis económica. Casi todos los departamentos tendrán que reducir gastos corrientes, subvenciones y convenios para dedicar al desempleo esos 1.500 millones de euros que anunció el martes el presidente Rodríguez Zapatero. Un colaborador de Pedro Solbes reconocía que el plan de austeridad era más duro, llegaba a 2.000 millones de ahorro y afectaba a todos los ministros. Bueno, menos a la titular de Igualdad, Bibiana Aído, que si descontamos los
institutos de la Mujer y la Juventud, apenas tiene presupuesto.