El diputado de IU Gaspar Llamazares ha preguntado por escrito a la ministra de Defensa, Carme Chacón “¿cuál es la razón humana o el mandato divino para que a los sacerdotes castrenses no se les exija el pago de los derechos de examen ni la superación de las pruebas físicas requeridas para ingresar en las Fuerzas Armadas y que, por el contrario, se les pague más que a sus homólogos de la misma categoría (comandantes, tenientes coroneles y coroneles), llegando a cobrar el complemento de dedicación especial?”. De momento, no ha obtenido respuesta.
Las palabras las carga el diablo. Y si no que se lo pregunten al comisario europeo Joaquín Almunia, quien ayer pidió a los miembros de la comisión del Pacto de Toledo que borraran el término “agujero”. “¡Retírenlo, retírenlo!”. Luego dijo que el “desfase”, no agujero, entre ingresos y gastos de los sistemas de pensiones de los países de la UE está en el 4,7% y atribuyó a España un “riesgo intermedio de sostenibilidad”. No descartó aumentar el periodo mínimo de cotización, que con él pasó de 8 a 10 años. “No lo ampliamos más entonces porque no teníamos ordenadores”.
“¡Qué decepción!”, exclamaban ujieres y funcionarios con la nariz pegada al vidrio de las ventanas. Nicolas Sarkozy llegó solo al Congreso y todos querían ver a madame Bruni. La orquesta de la Policía Nacional interpretó la Marsellesa y el himno español, el presidente francés pasó al palacio, los curiosos se retiraron de las ventanas y entonces llegó Carla Bruni. Sarkozy estaba siendo condecorado y le sonrió. Ella examinó las medallas que Bono y Rojo le colgaron del cuello. “Très jolies”, dijo en francés. La condujeron al palco y sus señorías torcieron el cuello para mirarla. Sarkozy habló de medallas y de juventud. Fue la parte menos política de su discurso. “Quiero rendir homenaje a la juventud española, que gana todas las medallas”, dijo. Por cuestiones eléctricas, PNV, ERC e ICV no le aplaudieron. Aglomeración a la salida para ver a la dulce Bruni. Era el mensaje visual.
A sus 44 años recién cumplidos, el diputado socialista alicantino y ex concejal de Elche, Carlos González Serna, se siente con fuerza para afrontar el domingo su segunda maratón en Madrid. Hace un año logró terminar los 42,195 kilómetros en un puesto aceptable de la tabla y ahora aspira a entrar entre los 50 primeros. ¿Lo conseguirá? Entrenamiento lleva en las piernas, pues ha corrido 20 medias maratones desde 2002. En la soledad de corredor de fondo marcha pensando en su compañera, en sus dos hijos y resolviendo problemas jurídicos.
Cuando, anteanoche, Rosa Aguilar llamó a Gaspar Llamazares y le dijo que dejaba la alcaldía de Córdoba y se iba con el nuevo presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, como consejera de Obras Públicas, Llamazares se esforzó en disuadirla de que no lo hiciera y le pintó un horizonte de nubarrones, según el cual, “vas a estar más sola que la una, vas a suscitar el rechazo de IU y a hacer mucho daño al proyecto”. “Pero no logré convencerla”, reconoció. Aguilar ha sido anfitriona de algunos amigos árabes del rey e informó a la Zarzuela del nuevo destino.
Era temprano cuando la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, acudió al Congreso a hablar de la intervención pública en la Caja de Castilla La Mancha y, por supuesto, conocía la efemérides cervantina del día. ¿Qué libro está leyendo? Indignación, de Philip Roth, contestó sin dudar. “Es muy duro, eh”, precisó. Tras ella, Alfonso Guerra me comenta: “Acabo de leer El lado oscuro del amor, del sirio Rafik Schami y estoy leyendo El maestro de almas, de Irene Nemirovsky, una gran escritora, descubierta recientemente. Murió en un campo de concentración”. La portavoz del grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, dice: “Leo a medias con mi marido Anatomía de un instante, de Javier Cercas; yo tenía 10 años cuando ocurrió lo del 23-F”. Y Emilio Olabarría y Uxue Barko se deleitan con Memorias de un beduino, del muy querido José Antonio Labordeta. ¿Verdad que leer es vivir dos veces?
Cuenta la tradición alicantina que en 1479 sacaron en procesión, por primera vez, el lienzo de la Santa Faz para implorar lluvia y que la imagen soltó una lagrimita. Desde entonces, el segundo jueves después de Semana Santa, los alicantinos celebran una romería popular entre la catedral de San Nicolás y el monasterio de la Santa Faz. Y la afluencia es tan grande –300.000 personas el año pasado– que el cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo, Juan Fernando López Aguilar, acudirá hoy a la concentración para saludar a gente y hacer precampaña.
Protestó el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, porque el presidente Rodríguez Zapatero tildó de “tontorrona” su crítica sobre la remodelación del Gobierno. En cambio, el vicepresidente tercero, Manuel Chaves, al que, según Rosa Díez, han dado un monedero, no una cartera, y a quien el diputado del PP Juan Manuel Moreno Bonilla acusó de haber “traicionado” el Estatuto de Andalucía en su primer acto en Cataluña, se limitó a comentar que esperaba “más elegancia”. Al ver que “el bueno de Manolo”, como le llaman, mantenía el tipo, los socialistas le gritaron: “¡Bravo!”.
Admitían algunos diputados del PP la poca suerte de Mariano Rajoy en la elección de metáforas. Ayer, por ejemplo, evitó reconocer mérito alguno al Gobierno (tampoco a los trabajadores) por conseguir que el Audi Q3 se fabrique en la Seat de Barcelona. En cambio, comparó la situación de España con un accidente de tráfico al que el Gobierno aporta un burro para trasladar al herido. Luego, cuando el presidente Rodríguez Zapatero le contestó que con el PP no habría Q3, pues no apoyó el plan de ayuda al automóvil, la bancada conservadora rugió de indignación. Finalmente, Rajoy reconoció que se alegraba mucho por la conquista industrial. ¿Admitirá también que el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, anticipó el 16 de febrero el fondo del ICO para los ayuntamientos, cuya paternidad se atribuye? La vicepresidenta Elena Salgado ha pedido al PP que revise las hemerotecas.
Sabido es que en este mundo cada cual puede seguir a quienquiera. El ex ministro de la desgracia y las falsedades del Yak-42, Federico Trillo, se confiesa admirador y seguidor del “divino impaciente” José María Pemán, a su vez, seguidor de José Antonio Primo de Rivera, de Francisco Franco, de su corte de militares sublevados y del “santo veloz” José María Escrivá de Balaguer, en cuya
obra militó, al igual que Trillo, quien hoy, para que no le olviden, glosará su obra, himno y trayectoria en el colegio San
Pablo de Madrid.