Publicidad

El tablero global

Carlos Enrique Bayo

Ante otro falso ‘shock del petróleo’

31 ene 2012
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , ,

El Parlamento de Irán está debatiendo un proyecto de ley para prohibir toda venta de crudo a Europa, como represalia por el embargo del petróleo iraní anunciado por la UE a partir del 1 de julio. No cabe duda de que el Majlis seguirá la recomendación del diario Kayhan (cuyo director nombra el líder supremo, Alí Jamenei): “¿Por qué no vamos a parar de inmediato las exportaciones petroleras a los países europeos y reemplazarlos por los otros clientes numerosos que están dispuestos a comprarnos?”

Lo más probable, pues, es que en las próximas semanas se corte el flujo del crudo iraní hacia Europa y los países que más dependen de él (España, Italia y Grecia) no tendrán los cinco meses con los que contaban para sustituirlo. Además, “si Irán cesa las exportaciones a países clave, la pérdida de suministro puede ser mucho más rápida de lo que los mercados esperan”, advirtió al Financial Times Lawrence Eagles, jefe de investigación petrolera de JP Morgan.

El Fondo Monetario Internacional se apresuró a predecir una subida de los precios de hasta el 30%, como consecuencia de un declive del suministro mundial de 1,5 millones de barriles al día. El barril de Brent superó el viernes los 111 dólares y los analistas empezaron a augurar niveles de 150 dólares/barril, sobre todo si la tensión bélica con Teherán lleva al bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que circula la quinta parte del crudo mundial. Es decir, afrontamos otro shock del petróleo que frenaría de golpe la recuperación económica de EEUU y agravaría peligrosamente la crisis de la deuda en Europa.

Empero, esa nueva amenaza crítica para la economía occidental que sin duda se esgrimirá para volver a recortar prestaciones sociales y servicios públicos, resulta ser otra falacia: cuando llegue el verano, el mundo contará con mucho más petróleo del que ahora dispone, no menos, pero en estos meses el aumento de precios en las gasolineras habrá enriquecido a intermediarios, comisionistas y grandes compañías petrolíferas.

El aumento de producción previsto por Arabia Saudí (medio millón de barriles/día), por Irak (otros 400.000 a partir de marzo, tras la inauguración de una nueva terminal SPM en el Pérsico) y por Libia (que regresará a su plena capacidad y estáexportando 800.000 barriles/día este mes), no sólo compensará, sino que duplicará el volumen de exportaciones iraníes que pierda Europa.

Además, ese crudo iraní no desaparecerá del mercado, sino que será adquirido por los países asiáticos, sobre todo China, cuyas petroleras ya negocian con la National Iranian Oil Company, e India, cuyo ministro del Petróleo, Jaipal Reddy, anunció esta semana que su país comprará todo el crudo que le quiera vender Irán en vista de las excelentes condiciones que le ofrecen. O sea, el suministro internacional de petróleo aumentará notablemente, en vez de reducirse alarmantemente como pretende el FMI.

En cuanto al tan anunciado bloqueo de Ormuz, los analistas militares lo descartan de plano. “El cierrede Ormuz es un mito”, asegura Mustafá Alani, jefe de Estudios sobre Seguridad y Terrorismo del Gulf Research Center. “Irán trató de hacerlo durante los ocho años de su guerra con Irak [en los años ochenta] y no lo logró ni siquiera durante una hora”.

Entre 1984 y 1988, Irán e Irak extendieron su contienda bélica a Ormuz en la llamada “guerra de los petroleros”, atacando sus navíos-cisterna. Unos 250 superpetroleros fueron alcanzados por torpedos, misiles o minas, y algunos se fueron a pique, sin que Teherán consiguiese clausurar el estrecho, por el que cada día cruzan 14 tankers con 17 millones de barriles de crudo, el 35% de todo el que se mueve por mar en el mundo.

La “guerra de los petroleros” terminó, en el 88, cuando la fragata estadounidense Samuel B Roberts fue destrozada por una mina iraní. La respuesta militar de EEUU fue tan devastadora que destruyó en un solo día las dos terceras partes de la Armada de Irán. Un mes después, el crucero lanzamisiles Vincennes derribó un avión de pasajeros iraní y mató a 290 civiles, en lo que Washington calificó de “trágico accidente”. El régimen ira-ní no volvió a tratar de cerrar Ormuz.

Ahora, si Irán intenta bloquear el estrecho (un verdadero casus belli), la respuesta militar de EEUU, Reino Unido y Francia, con apoyo de Israel y Arabia Saudí, no sólo sería demoledora, sino que “probablemente aprovecharíamos la oportunidad para destruir todo su sistema de defensa antiaérea, y casi sin ninguna duda se desencadenarían ataques masivos contra sus instalaciones nucleares”, estima Anthony Cortesman, exoficial de inteligencia y ahora catedrático de Estrategia en el Center for Strategic and International Studies de Washington DC. “Una vez los iraníes rompan las hostilidades, no habráun nivel máximo en el que tengamos que detener la escalada bélica”.

Está claro que ni siquiera el régimen de los ayatolás va a provocar semejante respuesta anunciada, pues sería tanto como cometer suicidio. No obstante, los brokers de la City de Londres especializados en tráfico naval creen que Teherán aún tiene un as en la manga: como el Pérsico después de Ormuz es poco profundo para el calado de los superpetroleros, estos se ven obligados a transitar por aguas territoriales iraníes (ver mapa). Allí, Irán podría detenerlos uno a uno, con la excusa, por ejemplo, de registrarlos para combatir un supuesto tráfico de drogas o de armas, provocando un tremendo atasco de navíos sin cometer ataques considerados casus belli.

Otro sistema de paralizar el tráfico petrolífero es, simplemente, amagar. “Todo lo que tienen que hacer los iraníes es decir que han minado el estrecho y todo el tráfico de petroleros cesará de inmediato”, advierte Jon Rosamund, jefe de la sección marítima de IHS Jane’s. Además de que el precio de los seguros y fletes se disparará, encareciendo el precio del transporte.

En cualquier caso, los grandes perdedores de esta arriesgada partida de póker petrolífero seremos los consumidores europeos.

En 2012, el mundo cambiará para quedarse igual

22 dic 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , , , ,

Los que crean que 2011 fue un año tumultuoso, sólo tienen que esperar a ver las convulsiones que nos deparará 2012, cuando podemos prever que verdaderamente va a cambiar el mundo… para que todo siga igual.

Para empezar, en marzo coinciden dos rituales, vacíos de autenticidad pero cruciales en sus anunciados resultados, en dos superpotencias: las elecciones presidenciales en Rusia, que ganará Vladímir Putin para regresar al Kremlin; y la sesión anual de la Asamblea Popular China, en la que resultarán elegidos Xi Jinping, como nuevo gran líder del gigante asiático, y Li Keqiang, como jefe del Gobierno de Pekín.

En ambos casos, se pretende que nada cambie pero la imposición del continuismo del poder a ciudadanos cada día más indignados con sus gobernantes puede resultar explosiva. En Rusia, aunque las urnas vuelvan a estar rellenas de antemano, el cóctel de un nuevo zarismo corrupto y arbitrario agitado con una desigualdad social rampante amenaza con desencadenar una primavera eslava si los dos tercios de la población que cobran menos del salario medio del país (550 euros/mes) se alzan contra un sistema de oligarcas que ha convertido Moscú en la capital mundial de los milmillonarios (ya son más de cien allí).

En China, los salientes Hu Jintao y Wen Jiabao pronunciarán sendos informes de despedida, pero sus sucesores no tendrán que anunciar sus planes públicamente hasta dentro de un año (Li) o incluso cinco (Xi) porque supuestamente ya están previstos desde principios de 2011. Empero, las consecuencias de la crisis económica global para el coloso de la exportación pueden ser mucho menos previsibles, y si se estanca el crecimiento estallará el profundo malestar provocado por las brutales disparidades entre las grandes urbes y el campo, que aqueja a unos 300 millones de chinos.

Mucho más cerca, en la vecina Francia, a partir de abril se jugará el futuro político de Nicolas Sarkozy, que podría agotarse el 6 de mayo con la victoria presidencial de François Hollande. Sin embargo, y pese a las promesas de cambiarlo todo que lanzará durante la campaña, el líder socialista seguramente mantendrá intacto el eje franco-alemán siervo de los mercados una vez se instale en el Elíseo.

Mucho después, el 6 de noviembre, es más que probable que Barack Obama revalide el inquilinato de la Casa Blanca, sólo porque los votantes norteamericanos tienen miedo a cambiar de timonel en plena tormenta y los republicanos parecen incapaces de presentar un candidato sin defectos de fábrica. Así que, tras muchos aspavientos, EEUU quedará exactamente donde empezó: atascado en la recesión, dividido políticamente hasta la médula y disminuido en su hegemonía mundial.

Entretanto, América Latina se verá sacudida por elecciones fratricidas en México y Venezuela, mientras el arco de la crisis de Oriente Próximo tiembla bajo la presión de los procesos revolucionarios de la Primavera Árabe… algo que nadie pudo prever (incluido yo) hace un año.

El PC ruso sube, pero no es nostalgia totalitaria

05 dic 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: ,

El diario Nezavisimaya Gazeta explicaba hace poco que entre los rusos se está produciendo un fenómeno sociológico de añoranza por la perdida grandeza de la desintegrada Unión Soviética que denominó “totalgia”, nuevo vocablo  construido a partir de las palabras “totalitarismo” y “nostalgia”.

Sin embargo, el notable ascenso del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) en las legislativas del domingo no se limita a reflejar la pesadumbre por el hundimiento de un imperio, ni supone en absoluto un deseo de recuperar el rango de superpotencia aun a costa de soportar un régimen autoritario. Aunque no cabe duda de que la sólida y estructurada organización obrera y regional que conservó el PC tras la caída de la URSS le ha permitido sobrellevar las trabas administrativas, la persecución política y el vacío mediático a los que el Kremlin de la era Putin ha sometido a todos los partidos opositores.

No. Ha sido precisamente la feroz represión de toda disidencia, el control total sobre los medios de comunicación y la despótica manipulación de todas las estructuras políticas y económicas del país, en beneficio de la camarilla gobernante, lo que ha impulsado a los electores a ejercer el único voto posible contra la omnipotencia de Rusia Unida.

Además, la domesticación o creación artificial desde el Kremlin de los demás partidos con representación parlamentaria ha convertido al PC en la única alternativa viable. Es decir, el auténtico voto útil, pues los electores saben muy bien que los sufragios de los pequeños partidos democráticos, como Yábloko, acaban por ser redistribuidos en beneficio, otra vez, de Rusia Unida. Con ese fin se promulgó una ley electoral que establece un mínimo del 7% para acceder a la Duma: para dejar fuera a la auténtica oposición y sustraer sus votos con objeto de engordar las actas del partido hegemónico.

El resultado es paradójico, pues muchos de los liberales pro-occidentales acaban votando al PCFR como único recurso para oponerse al diktat putinista. Y muchísimos jóvenes, sin nostalgia alguna por la sociedad soviética que jamás conocieron, encuentran en el PCFR a la única formación que denuncia y combate, hoy en día, la corrupción rampante, las crecientes desigualdades sociales, la abismal pobreza de la inmensa mayoría para que la élite goce de una riqueza obscena. Así que votan comunista porque no hay otra forma de oponerse a Putin.

“Los comunistas tienen el único partido de verdad”, decía ayer a Reuters un banquero occidental basado en Moscú. “Los demás son un chiste, y la gente lo sabe. Así que les votan porque saben que es el auténtico voto opositor”.

Por eso los comunistas han obtenido 12 millones de votos pese al hostigamiento, e incluso fraude descarado, de las autoridades. Esos votos no son un eco del pasado, sino un deseo de futuro, de equidad y de justicia. Pues el reaccionario es Putin y los que están contra él, y lo comparan con Brezhnev, votan hoy al PC.

Los rusos intentan huir del nuevo zarismo de Putin

03 dic 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: ,

A Vladimir Putin le preocupan los sondeos que indican que su partido Rusia Unida ha recibido hoy casi once millones de votos menos que en 2007. Tanto le inquietan, que las autoridades han cometido miles de infracciones durante la campaña para favorecer a esa formación con el fin de evitar un descalabro que aunque al final le deje con mayoría absoluta en la Duma, le privará de los dos tercios de los escaños con los que hacía y deshacía a placer la Constitución.

Ahora bien, los que sin duda no le han votado son el medio millón largo de rusos que han emigrado durante su mandato en una ola migratoria masiva que amenaza con agigantarse en los próximos 12 años de zarismo, tras el regreso de Putin a la Presidencia en marzo. También son sondeos los que indican que hoy un 22% de los ciudadanos rusos desearía marcharse de su país para siempre, frente al 13% que expresaba ese deseo en 2009. El flujo de los que emigran de Rusia se estima ya en alrededor de 100.000 cada año.

Los motivos son la creciente desigualdad social, ya en niveles mexicanos; la falta de oportunidades de promoción (un joven ingeniero en nanotecnología suele cobrar menos que un barrendero), mientras los más altos puestos ejecutivos de grandes bancos y compañías están ocupados por hijos de gobernadores o de jefes de fuerzas policiales o de servicios secretos; y la parálisis económica de una potencia que obtiene dos tercios de sus ingresos por exportaciones de la venta de gas y petróleo.

El legado de los primeros 12 años de la era Putin, reinando desde el Kremlin o el Gobierno, es ya comparable al estancamiento que hundió a la URSS, aunque esta vez la corrupción, el nepotismo y la arbitrariedad de la oligarquía del putinismo son mucho más acendradas.

Pero él nunca perderá, con o sin urnas, ya que su circulo más íntimo de amigos y colaboradores controla entre muchas otras cosas el Bank Rossiya de San Petersburgo, cuyo capital se ha multiplicado por 40 durante su mandato, hasta alcanzar 8.900 millones de dólares, según acaba de revelar una investigación del Financial Times gracias a que uno de los testaferros de Putin ha decidido tirar de la manta.

Eso sí que es un éxito de gestión… y ¡sin tener que manipular votaciones!

Goldman Sachs se forra provocando hambrunas

24 nov 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , ,

Tan obsesionados andamos con la deuda soberana, la crisis del euro y la recesión del ladrillo, que nos hemos olvidado de los que están mucho peor que nosotros: los mil millones de personas que cada día se acuestan con hambre.

Las hambrunas que aquejan al planeta tienen múltiples causas, desde las sequías e inundaciones causadas por el cambio climático hasta la industria de los biocombustibles, que quita tierras y cultivos a la producción de alimentos para llenar los depósitos de los grandes todoterrenos del mundo rico. Pero pocos saben que uno de los principales motivos de ese sufrimiento mundial –y de que cinco millones de niños mueran por malnutrición cada año en el Tercer Mundo– es la ingeniería financiera con la que los tiburones de Wall Street transformaron los mercados de futuros de las materias primas en una ruleta bursátil, con la que seguir enriqueciéndose, tras el pinchazo de la burbuja de las puntocom en 2000-2001.

En realidad, a los primeros que se les ocurrió tan estupenda idea fue a los banqueros neoyorquinos de Goldman Sachs, quienes ya en 1991 crearon un nuevo instrumento especulativo, un índice de 18 productos básicos –del trigo, el cacao, el cerdo, el arroz o el café, al cobre y al petróleo– para que los brokers pudieran también jugar en lo que hasta entonces era un mercado especializado. A ese Goldman Sachs Commodity Index se sumaron después muchas otras grandes entidades financieras deseosas de aprovecharse de la llamada “apuesta de China”: la lógica creencia de que a medida que crezcan los ingresos de chinos, indios y otros integrantes de las nuevas clases medias de las potencias emergentes, consumirán alimentos de mejor calidad y en más cantidad. Una jugada segura.

Es lo que la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad) denomina “financialización” de los mercados de productos de primera necesidad. Un fenómeno que se desbocó cuando los lobbies financieros norteamericanos consiguieron que el Congreso de EEUU aprobase por la vía de urgencia –para compensar a los mercados del colapso de la burbuja digital– una legislación que permitió a los grandes fondos de pensiones y hedge funds que empezasen a especular con derivados de esos índices de materias primas. Acababa de empezar el siglo XXI y tanto republicanos como demócratas abrazaban el credo de la desregulación financiera.

El resultado fue tan espectacular como ignorado por políticos y ciudadanos: en sólo cinco años, las posiciones de los fondos en el mercado de materias primas pasó de 13.000 a 317.000 millones de dólares. Esa tremenda multiplicación especulativa buscaba, por supuesto, que los precios de esos productos básicos se disparasen, para obtener pingües beneficios con los astronómicos márgenes entre lo que se paga a los agricultores (fijado de antemano e invariable) y lo que se acaba cobrando a los consumidores.

Y así fue. Según los cálculos de la Unctad, en la primera década del siglo los precios medios del trigo, el maíz y el arroz prácticamente se triplicaron… produciendo decenas de miles de millones de beneficios a los especuladores bursátiles, con los que compensaron sus pérdidas en las temerarias operaciones de las hipotecas subprime, los activos basura y los CDS. Entretanto, en 2008 estallaban revueltas del hambre en una treintena de países del Tercer Mundo, donde la mayoría de la población tiene que gastar en alimentos el 70% de sus ingresos y no puede costear ni la menor subida de precios; simplemente ha de pasar hambre.

Ni siquiera la actual crisis económica global ha frenado ese encarecimiento de los productos de primera necesidad, pues el año pasado los precios de los cereales aumentaron en más del 60%.

“El mercado de los alimentos se ha convertido en un casino”, declaró Joerg Mayer, de la Unctad, a The Guardian. “Y por una única razón: hacer que Wall Street gane todavía más dinero”.

No nos van a quedar ni las piedras para matarnos

14 nov 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: ,

Einstein advirtió de que “la Cuarta Guerra Mundial se librará a pedradas”. Es muy posible que tuviera razón, aunque no porque la tercera sea nuclear, como él temía, sino porque es financiera y consiste en exprimir a los trabajadores hasta la ruina total de la economía.

Porque la situación a la que nos ha llevado el desatino de la globalización bursátil es ya prebélica, al menos para la sibila Merkel, que la compara con la última hecatombe militar europea. Sin embargo, se limita a prescribir más régimen de ascetismo público para satisfacer a “los mercados” privados.

Pero esa amarga medicina germánica no sacia a los tiburones de la City, que siguen asfixiando Italia tras imponer a su preferido en la jefatura del Gobierno… igual que ahogan España sin importarles que la derecha se disponga a tomar el poder. Quizá Merkel se crea capaz de resistir esa voracidad, pero las dentelladas especulativas que han destrozado a Berlusconi (igual que devoraron a Cowen, Sócrates y Papandreu, y desangraron a Zapatero) se dirigen ahora hacia el norte y Sarkozy será sin duda su próxima víctima.

Todos los gobernantes (mejor dicho, sirvientes de Goldman Sachs) reclaman más y más “sacrificios” de la población en aras de la salvación del sistema capitalista, sin atender los avisos de que el que ponen en peligro es el sistema democrático, al rendir su política a los intereses del gran capital. Hacen sonar las alarmas de la Depresión, sin darse cuenta de que “no es la pobreza, sino el miedo a ella, lo que pone en peligro la democracia”, como alertaron Martin y Schumann en su obra sobre la globalización… ¡hace ya 15 años!

¿Quedarán piedras para la próxima Gran Guerra?

Todos lo sabemos: nos están arruinando

04 nov 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , , ,

Leonard Cohen tenía razón: primero hay que ocupar Manhattan y detener la codicia demente de Wall Street, para poder tomar después Berlín y frenar la doctrina germánica de austeridad que está minando nuestra economía.

Cuando el inside job del casino bursátil dejó tiritando a EEUU, Europa pilló una pulmonía que no admitió hasta que se desplomaron varios pequeños países periféricos. Incluso entonces, la UE pretendió aplacar la voracidad de “los mercados” sacrificando su Estado del bienestar en aras del capital financiero.

Pero son ahora los norteamericanos quienes se han echado a las calles al grito de “¡muerte al capitalismo!”, consigna que hasta hace muy pocos años habría sido considerada blasfemia en la patria de la Escuela de Chicago. La propia sociedad civil estadounidense se está alzando contra el sistema económico que siempre idolatró, y eso puede ser el movimiento de indignación popular más poderoso del mundo porque socava los cimientos de la oligarquía mundial en el seno de la única superpotencia.

Mientras el Banco Central Europeo se deja en manos de uno de los directivos de Goldman Sachs que provocó la crisis de la Eurozona al enseñar a mentir al partido conservador griego (que ahora quiere volver al poder, aprovechándose del caos que él mismo causó), Washington persigue judicialmente a sus máximos ejecutivos. Y el Movimiento 99% de EEUU organiza un juicio público contra ese banco de inversiones que medró arruinando a los demás.

Como dijo Cohen: “Todo el mundo sabe que los dados están cargados / que todos los tiran con los dedos cruzados / todo el mundo sabe que la guerra terminó / y que los buenos la perdieron / todo el mundo sabe que la lid estaba amañada / los pobres siguen pobres y los ricos se enriquecen / así son las cosas / todo el mundo sabe / que el barco tiene una vía de agua / y que el capitán mintió” (1988).

La odiosa negociación con los “terroristas”

19 oct 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , ,

No hay otro político en el mundo que haya clamado tanto como Netanyahu contra el diálogo con los terroristas –salvo, quizá, Aznar–, ni Gobierno que haya exigido tantas veces como el suyo, a los demás, que no negocien con bandas armadas… exceptuando, claro, al proto-Ejecutivo de Rajoy.

Pero no debe en absoluto sorprendernos que ese mismo purista de la derrota total del terrorismo a cualquier precio (incluso al de la renuncia a la paz) regatee con Hamás (organización “terrorista” según todos los baremos occidentales) hasta alcanzar el precio de un israelí por 1.027 palestinos. Al fin y al cabo, Israel canjeó en 1985 a 1.150 prisioneros por tres soldados capturados en Líbano; así como a 65 presos y 40 cadáveres de milicianos de Hizbolá por el cuerpo sin vida de un soldado judío, en 1998.

Así que, como ocurre en España, la negociación con los terroristas u organizaciones cercanas sólo es –para la derecha– odiosa blasfemia criminal cuando la comete la izquierda. Y si, encima, la mediación puede engendrar la paz, entonces el mero intento de acabar con la matanza es una abominación peor que las propias masacres, como trató de probar Israel en 2009 exterminando a 1.300 palestinos en Gaza, la mayoría civiles y entre ellos cientos de niños, para vengar las vidas de una docena de israelíes.

Por supuesto, eso no logró la “derrota del terrorismo”, igual que no vencería la democracia en España si se impusiese en Euskadi una “rendición incondicional del enemigo” al que el propio Aznar denominó “Movimiento de Liberación del Pueblo Vasco”.

No hay como ser políticamente intolerante para permitirse lo que en los demás se denuncia como anatema.

Putin, el zar de un sistema político privatizado

25 sep 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , ,

Como ya sabíamos todos, Putin regresa al lugar del que nunca se fue: la cúpula del Kremlin. Y lo hace con la mayor de las desvergüenzas: fingiendo que su marioneta Medvédev es quien le ha pedido ese nuevo sacrificio y después de que la Presidencia (cuando él supuestamente no la ostentaba) reformase la Constitución para que ahora pueda seguir reinando durante dos mandatos de seis años, en vez de los cuatro años que fijaba anteriormente. Prolongación que, claro, no entrará en vigor hasta que le toque a él de nuevo ser jefe del Estado, dentro de seis meses.

Como Putin lleva al frente de todas las Rusias desde 1999 (primero, como jefe de Gobierno, después como presidente en funciones, más tarde como jefe del Estado y a continuación como primer ministro omnipotente), su era de poder absoluto se prolongará durante todo un cuarto de siglo –¿a quién le cabe alguna duda de que será elegido presidente dos veces más?– hasta que haya cumplido 71 años.

Como Putin no parece tener ideología alguna –algo muy conveniente para su forma de gobernar–, tampoco ha de tenerla su partido Rusia Unida, en el que puede dejar al frente a Medvédev porque su único objetivo es mantener en el poder a los mismos burócratas que entronizó este exagente del KGB que llegó a la cima manipulando a un beodo y senil Yeltsin.

Como Putin se ha especializado en crear minipartidos a medida para controlar los votos que no se incluyan en el 60% preadjudicado a Rusia Unida, podemos esperar unas cuantas formaciones que exploten el nacionalismo xenófobo de una parte importante del electorado. Peligroso ejercicio demagógico que seguirá al cargo del Rasputín del Kremlin, Vladislav Surkov, quien ha urdido “un sistema político privatizado”, como lo definió el defenestrado oligarca Prójorov, expulsado del partido (supuestamente opositor) Causa Justa por no ceñirse estrictamente a las instrucciones de la jefatura del Estado.

Como, en fin, ya conocemos con toda precisión los resultados definitivos de los dos próximos escrutinios (el legislativo en diciembre y el presidencial en marzo), también sabemos que Rusia seguirá sometida al imperio de la corrupción y la arbitrariedad. Lo que no sabemos es si tan gran nación logrará sobrevivir a otro periodo de estancamiento como el que padeció durante el sovietismo (y mientras Putin ascendía a la política utilizando las armas del servicio secreto) o si acabará tan exhausto y desesperanzado como en el final de la URSS.

Como quiera que sea, lo que ocurra será responsabilidad personal (y privada) del nuevo zar Putin I. Y la prolongación cuasi vitalicia de su regencia no augura nada bueno para el pueblo ruso.

¿Por qué no creer a los que siempre mienten sobre Palestina?

22 sep 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , , ,

Una vez más, EEUU y sus aliados pretenden convencernos de que 20 años de negociación no son nada (sobre todo cuando ya lleva un año interrumpida), y que la solución está en continuar por la misma vía –¿quizá otros dos decenios?– mientras los palestinos siguen bajo ocupación militar y sometidos a graves vejaciones.

Hemos de creer que “no hay atajos para la paz”, aplicado a una sola parte del conflicto, cuando seis días bastaron para instaurar el imperio de la guerra que se mantiene desde hace más de 40 años y en desafío a todas las resoluciones de esa misma ONU en la que hoy se niega a los palestinos el derecho a pedir un mero reconocimiento.

Hay que tragarse que “las aspiraciones palestinas” tendrán muchas mejores perspectivas si Abás sigue esperando a la hipotética generosidad de un Netanyahu que desafió al propio Obama cuando el presidente de EEUU sólo le pidió que cumpliera la legalidad internacional en cuanto a las fronteras de 1967, el estatus de Jerusalén y los asentamientos.

Tomemos, pues, como dogma de fe que EEUU quiere disuadir a los palestinos de proclamar un Estado propio por su bien, mientras que el de Israel es sacrosanto porque fue creado por una resolución de la ONU… que disponía también la creación de una nación palestina.

Admitamos que todo esto no tiene nada que ver con que la colonización del territorio tomado a otro país por la fuerza sea un crimen de guerra, igual que lo son las acciones del Ejército ocupante que castigan colectivamente a los civiles. Y aceptemos que lo mejor es no recurrir a los tribunales internacionales, sino confiar en el que te oprime.

Exacto. Nos lo creeremos.