Vuelve a ser la hora de la izquierda latinoamericana

18 Abr 2017
Compartir: facebook twitter meneame
Comentarios

Emir Sader

La izquierda latinoamericana ha protagonizado un período histórico fundamental en el este siglo. Ha logrado avanzar  a pesar de las tendencias globales y ha conseguido disminuir la exclusión social. Un fenómeno que solo hace que aumentar en otras partes del mundo, además de en otros países del mismo continente que todavía no han reaccionado al modelo neoliberal.

Estos avances, sumados a los errores de la misma izquierda y al cambio de coyuntura internacional han posibilitado que la derecha se aprovechara de la situación y retomara la iniciativa. Han cambiado los términos de los enfrentamientos y frenado los avances. Se ha pasado a un momento en el que la derecha protagoniza los procesos políticos en los países antineoliberales y logra triunfos.

La izquierda ha acusado estos golpes. En un primer momento con desconcierto tras numerosos años de victorias y avances. Tras esto asumió la situación, quedando relegada a la oposición, donde se limitaba a contestar los ataques de la derecha. Una derecha que ha concentrado sus ataques en acusaciones en la corrupción. Además ha acusado a la izquierda de lucrarse del para financiar sus actividades. También han atacado al modelo económico, buscando destruir los éxitos logrados y diseminar un sentimiento de fracaso en la población.

Retomando la ofensiva, la derecha puso la izquierda en la defensiva, una posición siempre incomoda, porque se contesta los términos planteados por el adversario. La izquierda tuvo que defenderse de las acusaciones de corrupción, y  retomar la defensa de su modelo económico y de los efectos positivos que ha generado de distribución de renta.

A pesar de esto, inegablemente, la izquierda perdió su impulso inicial en este siglo y regaló terreno al enemigo. Fue en este momento cuando lo vio enardecerse y movilizar a sectores significativos de la población en contra de los gobiernos que han encarnada los intereses populares. La derecha logró conseguir, en sectores medios de la población y en sectores populares, resistencias fuertes en contra de los gobiernos populares y de sus mismos lideres.

En algunos países los partidos de la izquierda quedaron aislados de los grandes sectores de la población. Han perdido el contacto con los sentimientos populares y han permitido que la derecha o bien ganara elecciones o se fortaleciera. En cambio,  la derecha siguen tropezando en su misma incapacidad de construir proyectos que atiendan a los intereses de la población.

Tras  hacer promesas que no pueden cumplir, cuando llegan al gobierno ponen en practica los viejos modelos neoliberales. De esta forma, atentan abiertamente  contra de los derechos conquistados por la población y  demuestran que gobiernan para una ínfima minoría de la población, ya que son incapaces de retomar el crecimiento económico y tampoco de garantizar los derechos de la gran mayoría.

Es la hora en la que la izquierda latino-americana tiene que retomar la iniciativa y la ofensiva. Los gobiernos de Mauricio Macri y de Michel Temer revelan los proyectos que la derecha tiene para nuestros países, condenan dolos a enormes retrocesos, como la  depresión económica y al desempleo. Los pueblos brasileños y argentinos revelan el creciente rechazo a esos gobiernos. El pueblo ecuatoriano ha demostrado que no quiere retroceder a la era neoliberal.

Pero para que la izquierda pueda retomar la iniciativa y volver a protagonizar una nueva ola antineoliberal, es indispensable que el pensamiento critico latinoamericano vuelva a desempeñar un rol de articulación entre la reflexión teórica y la practica política. Debe contribuir de nuevo, de forma decisiva, a abrir un nuevo período político en el continente, como continuidad de lo que fue hasta ahora. Sin embargo,  tiene que descifrar las nuevas condiciones políticas externas e internas, así como corregir los errores cometidos hasta aquí. De esa forma la izquierda latino-americana volverá a retomar la iniciativa y a impulsar una segunda ola de gobiernos postneoliberales en América Latina.


comments powered by Disqus