América Latina 50 años después de ‘Cien años de Soledad’ y de la muerte del Che

22 Abr 2017
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Emir Sader

Cuando se conmemoran 100 años de la Revolución Soviética, en América Latina se conmemoran fechas decisivas para la identidad del país. Se cumplen 50 años de la primera edición de ‘Cien años de soledad’ y de la muerte del Che. Estos dos acontecimientos cambiaron para siempre la imagen de América Latina en el mundo.

Ya teniamos tres Premios Nobel de Literatura – Gabriela Mistral, Miguel Angel Asturias y Pablo Neruda -, pero la cultura del continente todavía se conocía de forma fragmentada e individualizada, sin conocer la imagen de nosotros mismos que difundimos al mundo. La publicación de ‘Cien años de soledad’ fue la constatación definitiva, sin retorno, de la proyección de la capacidad creativa de los latino-americanos respecto a su propio mundo.

Gabo no se imaginaba cual sería el destino de ese paquete que mandó desde el correo de México hacia la Editorial Sudamericana, en Buenos Aires, juntando el poco dinero que tenía. De hecho solo pudieron mandar la mitad del libro y, por ese error, siguió la segunda parte.

Cuando las ediciones del libro llegaron al primer millón de ejemplares, Gabo se dio cuenta de que algo había pasado con aquel envio. Tal y como él mismo dijo en el discurso tras  recibir el Nobel de Literatura, el mundo había reconocido la extraordinaria capacidad creativa de América Latina, tan solo faltaba reconocer nuestro derecho de, con la misma creatividad, resolver nuestros problemas con nuestras propias soluciones. El realismo mágico o como se pasó a denominar nuestra literatura, proyectó el imaginario latinoamericano en el mundo de forma irreversible desde hace 50 años.

El Che no alcanzó a leer ‘Cien años de soledad’. Cruzando  los aeropuertos de Sudamérica, en dirección a Bolivia, no llegó a tener acceso a la obra del Gabo. El proyecto del Che era coordinar, desde Bolivia, las luchas guerrilleras emergentes en la región. Con su muerte, se  proyectó definitivamente en el continente y en el mundo entero,  su imagen de “guerrillero heroico” . Su foto, todavía en Cuba, mirando al barco que explotó en el puerto de Habana, es la foto mas vista en el mundo.

Desde la primera edicion de ‘Cien años de soledad’ y la muerte del Che, la literatura lationoamericana y su historia, han conquistado definitivamente un lugar en el mundo. Nuestra literatura se ha consolidado como una de las mas importantes de la segunda mitad del siglo XX y nuestra vida política ha propiciado experiencias decisivas para la izquierda mundial.

Desde entonces, nuestra literatura ha recibido otros dos Premios Nobel, – Octavio Paz y Vargas Llosa – así como nuestra vida política se ha enriquecido con tantas otras experiencias, que hoy, 50 años después hay que conmemorar. El nuevo topo latino-americano emergió en el Chile de Allende, en la Nicaragua de los sandinistas, en los gobiernos posneoliberales de Hugo Chavez y de Maduro, de Lula y Dilma, de Nestor y Cristina, de Tabaré y Pepe Mujica, de Evo, de Rafael Correa y continuó en la Cuba de Fidel y Raúl.

El continente es otro diferente al de hace 50 años, menos injusto y desigual. Se ha avanzado en la superación del neoliberalismo. Es un país más integrado y solidario, dónde se han priorizado los procesos de integración regionales.

El balance de lo que ha significado este medio siglo esencial para nuestro continente, desde el punto de vista político y cultural, debe formar parte de las grandes reflexiones que los dilemas actuales imponen al pensamiento critico del continente.

Este balance debe volver a ‘Cien años de soledad’ y al Che, contemporáneos de nuestro presente y con los ojos puestos en toda la primera mitad del siglo XXI, cuyos destinos se definen en los enfrentamientos que vive el continente en este mismo momento.


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